Por qué el A-10 Warthog continúa siendo el rey del Apoyo Aéreo Cercano

«No hay nada endeble ni delicado en su forma de volar»

Por qué el A-10 Warthog continúa siendo el rey del Apoyo Aéreo Cercano Por qué el A-10 Warthog continúa siendo el rey del Apoyo Aéreo Cercano
Conocido por su capacidad para continuar volando tras recibir varios disparos de ametralladora, aterrizar y operar en terrenos difíciles, destruir combatientes enemigos con su... Por qué el A-10 Warthog continúa siendo el rey del Apoyo Aéreo Cercano

Conocido por su capacidad para continuar volando tras recibir varios disparos de ametralladora, aterrizar y operar en terrenos difíciles, destruir combatientes enemigos con su ametralladora de 30 milímetros y desplegar un amplio arsenal de armas de ataque, los pilotos pintan al A-10 como un «carro de combate volador» que surca los cielos ─capaz de sobrevolar la guerra en tierra y proporcionar el salvador apoyo aéreo cercano en entornos de combate con una gran amenaza.

«Está diseñado para soportar más daños que ningún otro fuselage que conozca. Se le conoce por su robustez», decía en una entrevista para el sitio web Scout Warrior el Teniente Coronel Ryan Haden, piloto de A-10 en el 23rd Fighter Group Deputy, en la Base Aérea de Moody.

El piloto de un A-10 está rodeado por varias placas de blindaje de titanio, diseñadas para que el aparato pueda soportar los disparos de armas portátiles y continuar volando sus misiones de ataque.

«El A-10 no es ágil, ni ligero, ni rápido, ni veloz», decía Haden. «Es pausado, medido, pesado, impactante, calculado y sólido. No hay nada endeble ni delicado en su construcción ni en su forma de volar».

El A-10 Thunderbolt II, cariñosamente conocido como el Warthog [jabalí], lleva en servicio desde finales de los años 1970 y se utilizó como avión de apoyo aéreo cercano en conflictos tales como la Guerra del Golfo, la Operación Libertad Duradera [Operation Enduring Freedom], la Operación Libertad Iraquí [Operation Iraqi Freedom] y la Operación Fuerza Aliada [Operation Allied Force] en Kosovo, entre otras.

Habiendo volado misiones de combate en el A-10, Haden explicaba cómo el avión está especialmente diseñado para sobrevivir ataques a tierra.

«Hay cosas que van por duplicado. Si un sistema hidráulico falla, otro entra en acción», decía.

Si el avión pierde toda la electrónica, incluidas las pantallas digitales y los sistemas de designación de blancos, el piloto de un A-10 puede continuar volando, lanzar bombas de propósito general y disparar con la ametralladora de 30 milímetros, explicaba Haden.

«Así que si me quedo sin los ordenadores y todos sus cálculos, el módulo [pod] de designación de blancos y la pantalla frontal de presentación de datos [Head-Up Display (HUD)], aún puedo apuntar el avión sobre el blanco utilizando un sistema disminuido y disparar. De hecho estamos entrenados para eso», decía.

Un A-10 rueda por la pista en la Base Aérea de Whiteman, Missouri. Foto de la Guardia Nacional del Aire de EE.UU.

A diferencia de otros aparatos diseñados para disponer de mayor velocidad, maniobrabilidad, capacidad de combate aire-aire y armas aire-aire, el A-10 está diseñado específicamente en torno a su arma principal, una ametralladora GAU-8/A de 30 milímetros montada directamente bajo el fuselaje.

«La ametralladora de 30 milímetros tiene siete cañones. Se centran a medida que dispara el avión. El cañón que dispara se dispone justo debajo de la línea central. Puedes apuntar con el avión para disparar a tierra. Está diseñado para ataque aire-tierra», explicaba Haden.

Armada con 1.150 cartuchos, la ametralladora de 30 milímetros puede realizar 70 disparos por segundo [4.200 disparos por minuto].

Haden explicaba que la ametralladora va en línea recta con el fuselaje sin “inclinación” hacia arriba como en muchos otros aviones. Las ventanas del A-10 son más anchas, lo que proporciona a los pilotos un campo visual más amplio a la hora de ver y atacar los blancos.

Un A-10 aterriza en Delmar Lake Bed en Nevada en 2016. Foto de la Guardia Nacional del Aire de EE.UU.

Los motores del A-10 van montados en una posición elevada de manera que el avión pueda aterrizar en entornos austeros tales como terrenos difíciles, sucios o arenosos. Los motores del A-10 son dos turbinas General Electric TF34-GE-100.

«He visto a este avión aterrizar en una pista en el desierto con el tren de aterrizaje principal enterrado 30 centímetros en la arena. En la mayoría de aviones les habría arrancado el tren de aterrizaje, pero el A-10 se dio la vuelta y volvió a despegar», comentaba.

Se han dado muchos casos en los que los motores del A-10 recibieron varios disparos y los pilotos no se dieron cuenta hasta regresar de una misión, decía Haden.

Su aerodinámica y tecnología de los motores permiten al A-10 volar más lento y más bajo, y por tanto más cerca de las fuerzas en tierra y los blancos enemigos.

«Las alas son rectas y anchas. Los motores son turborreactores. Fueron diseñados y seleccionados por su eficiencia, no por un gran empuje. Se trata de un motor muy eficiente que te permite sobrevolar [loiter] una zona con una tasa mucho más eficiente de consumo de combustible», decía Haden.

Un A-10 vuela sobre Corea del Sur durante un ejercicio en 2015. Foto del Cuerpo de Infantería de Marina de EE.UU.

Apoyo aéreo cercano [Close Air Support (CAS)]

Gracias a que puede volar tan lento como 300 nudos [555 km/h], el A-10 puede volar a 100 pies [30 metros] de altitud por debajo de las nubes. Esto permite a los pilotos ver a simple vista los blancos enemigos y batirlos con sus bombas, cohetes o ametralladora de 30 milímetros aún con fuerzas propias muy cerca.

«Disparamos muy cerca de la gente. A 50 metros del personal», explicaba Haden. «Hay veces que puedo ver cómo el personal saluda con las manos. Si vuelo lo suficientemente cerca y bajo puedo apreciar la diferencia entre los buenos y los malos y dispararles».

«Lo cierto es que soltamos los proyectiles al pasar desde una posición inicial ─sencillamente apuntamos con el avión al suelo y acto seguido presionamos el disparador en cuanto alcanzamos la distancia deseada─», explicaba.

El A-10 utiliza los módulos [pods] «Lightning» y «Sniper», que incorporan sensores infrarojos y electro-ópticos para localizar los blancos para el piloto.

«El aparato utiliza el mismo módulo [pod] de designación de blancos que el F-15E y el F-16. No obstante, la mayoría de los aviones de combate no pueden alternar entre los dos módulos [pods] de designación de blancos, pero nosotros sí, gracias al software de nuestro aparato», decía Haden.

El A-10 lleva un amplio repertorio de armas, que incluye bombas Joint Direct Attack Munitions (JDAM) guiadas por GPS. Entre su arsenal se encuentran bombas GBU 38, GBU 31, GBU 54, Mk 82, Mk 84 y AGM-65, misiles AIM-9 Sidewinder y cohetes, además de bengalas de iluminación, módulos [pods] de inhibidores/perturbadores de frecuencias [jammer] y otras contramedidas protectoras.

El aparato puede llevar hasta 7.250 kilos [16.000 libras] de una combinación de bombas ─ocho pueden ir bajo las alas y tres bajo el fuselaje─.

A-10 Warthogs en la base aérea de Bagram, Afganistán, en 2008. Foto del Ejército del Aire estadounidense

Tecnología de la aviónica del A-10

Cuando vuelan en misiones de ataque los pilotos del Warthog enlazan con otros aviones y con las fuerzas terrestres a través de equipos de radio y un enlace de datos conocido como LINK 16. También pueden enviar mensajes de texto a otros aviones y plataformas, añadía Haden.

La cabina está diseñada como lo que se llama cabina CASS, de Common Avionics Architecture System [sistema de arquitectura de aviónica cómun], que incluye pantallas de mapas digitales y varias pantallas que muestran información pertinente tal como altitud, elevación, terreno circundante y datos del blanco.

«Puedo proyectar sobre mis ojos el vídeo del módulo de designación de blancos para poder ver todo el campo de visión. Si algo me dispara puedo fijar el blanco con solo mirarlo», explicaba.

Operación Anaconda

Durante los primeros meses de combates de la Operación Libertad Duradera [Operation Enduring Freedom], en una batalla conocida como «Operación Anaconda», el A-10 de Haden voló en apoyo de las tropas estadounidenses que atacaban a los combatientes talibanes en las montañas afganas.

Durante la operación de marzo de 2002, Haden fue capaz de localizar y destruir artillería antiaérea, ametralladoras y posiciones de los talibanes.

«Podíamos ver las trazadoras que cruzaban el valle de un lado al otro», decía. «No podíamos saber cuáles eran de los buenos y cuáles de los malos. Aplicando los procedimientos de apoyo aéreo cercano [Close Air Support (CAS)] junto con nuestros sensores de a bordo, deconstruimos la situación táctica y entonces abrimos fuego».

El futuro del A-10

Muchos políticos, observadores, veteranos, analistas, pilotos y miembros de las Fuerzas Armadas llevan tiempo siguiendo el desarrollo de los acontecimientos en cuanto a los planes para el A-10 del Ejército del Aire estadounidense. Los mandos del Ejército del Aire estadounidense ─decían que por razones presupuestarias─ habían previsto empezar en 2016 a dar de baja la flota de A-10.

Algunos miembros del Ejército del Aire estadounidense afirmaban que otros aparatos, tales como el F-16 y el próximo caza furtivo [stealth] multifunción F-35, podrían ocupar su lugar y llevar a cabo misiones de apoyo aéreo cerano cuando se diera de baja al A-10.

Sin embargo, un cúmulo de inquietudes por parte de los políticos ─y el ejemplar rendimiento del A-10 en los continuos ataques aéreos contra el ISIS─ llevó al Ejército del Aire estadounidense a prolongar hasta los años 2020 la vida útil prevista para esta aeronave.

El Ejército del Aire estadounidense ha lanzado una estrategia con tres frentes para sustituir o mantener el A-10, que consiste en buscar formas de modernizar y conservar el aparato existente, analizar a día de hoy qué plataformas podrían estar disponibles en el mercado para sustituirlo o diseñar un nuevo aparato.

El coste total del programa ─incluida la gestión del ciclo de vida, el funcionamiento y el mantenimiento─ había convertido al A-10 en el blanco presupuestario del Ejército del Aire estadounidense. Pero además de las reservas al respecto por parte de los políticos, el rendimiento del A-10 en Oriente Medio está generando una gran demanda operativa para este duradero aparato.

Probablemente se prolongue el debate sobre qué aparato, si es que lo hay, podría reemplazarlo.

Este artículo fue publicado por primera vez en el sitio web Scout Warrior.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.