Policías mexicanos sufrieron su día más sangriento en años

Cártel de la droga embosca a un convoy policial en una carretera de montaña

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Policías y fuerzas paramilitares mexicanas están sufriendo bajas importantes en Jalisco, estado al suroeste del país en el que se encuentra la segunda ciudad... Policías mexicanos sufrieron su día más sangriento en años

Policías y fuerzas paramilitares mexicanas están sufriendo bajas importantes en Jalisco, estado al suroeste del país en el que se encuentra la segunda ciudad más grande de México.

El 6 de abril, un convoy de la policía federal circulaba por una carretera de montaña entre Guadalajara y la ciudad turística de Puerto Vallarta, cuando se encontró con una barricada de coches ardiendo que bloqueaba la carretera. Entonces fueron atacados por un grupo de hombres armados con fusiles y granadas.

Quince policías murieron durante la emboscada, y otros cinco resultaron heridos. Esa cifra constituye la mayor pérdida de vidas humanas en un mismo incidente entre las fuerzas de seguridad de México, por lo menos en los últimos cinco años.

Lo más seguro es que este ataque haya sido obra del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Si así fuera, se trataría de una muestra más del poco conocido creciente poder del cártel, especialmente tras haberse fragmentado o desaparecido otros grupos criminales.

Se trata de la segunda emboscada de importancia en Jalisco de las últimas semanas. Durante la noche del 19 de marzo, varios hombres armados atacaron a una patrulla paramilitar nacional en Guadalajara y mataron a cinco soldados.

Los vídeos sobre el ataque que se colgaron en las redes sociales recogieron el sonido de armas automáticas cuando unos 10 vehículos con hombres armados atacaban desde varias direcciones. Según la agencia de noticias AFP, en el enfrentamiento murieron tres civiles que iban provistos de “cananas (cinturón de cartuchos) y equipo táctico”.

No resulta fácil determinar con certeza quién es el responsable de los ataques en México. La guerra de la droga comprende un montón de oscuras organizaciones criminales, políticos corruptos, alianzas cambiantes y jefes de cártel con una corta esperanza de vida.

Los cárteles se separan en facciones y los grupos criminales crean constantemente organizaciones fachada sólo para disolverlas más tarde. Pero el CJNG constituye con diferencia el cártel de la droga más grande y más peligroso de Jalisco.

Sobre estas líneas, hombres armados del CJNG en un vídeo de propaganda. Captura de pantalla de YouTube. En la cabecera, la Policía Federal mexicana en Ciudad de México el 27 de febrero de 2015. Foto de Marco Ugarte/AP.

La prensa Mexicana, y el jefe de las fuerzas de seguridad de este estado, han afirmado que fue el CJNG quien llevó a cabo los ataques. También se ajustan a una serie de tiroteos y asesinatos de las últimas semanas ojo por ojo entre este estado y el cártel.

Cuatro días después de la emboscada en Guadalajara, la policía estatal abatió a tiros al segundo jefe del CJNG, Heriberto Acevedo, cuando el vehículo en el que viajaba se salió de la carretera al intentar huir tras ser detectado por la policía.

Acevedo y cuatro miembros del cártel tenían en su poder granadas, fusiles AR-15 y AK-47, y un fusil de sniper Barrett calibre .50.

El pasado 30 de marzo el cártel intentó asesinar a Alejandro Solorio, delegado de seguridad pública de Jalisco, durante una emboscada de carretera que incluía barricadas y fusiles Barrett. La policía estatal detuvo a 15 presuntos cómplices. Acto seguido fue esta emboscada de principios de abril en la que mataron a 15 policías.

¿Pero por qué está empeorando tan dramáticamente la situación? Podría deberse a que el CJNG ha logrado adaptarse a la guerra de la droga mientras otros cárteles fracasaron.

El cártel no existía antes de 2010, cuando se escindió durante una lucha por el poder que supuso la muerte de Ignacio Coronel, el mayor traficante del Cártel de Sinaloa de Jalisco.

Desde entonces el grupo ha mantenido su base de poder principalmente dentro de Jalisco y en el vecino estado de Michoacán, al sur. En otras palabras, se ha quedado en el ámbito regional. Allí tiene acceso a puertos, donde supuestamente recibe los precursores de metanfetamina de sus proveedores en el Este asiático.

El cártel fabrica, utiliza y vende sus propios fusiles tipo AR-15.

El CJNG presta mucha atención a su imagen pública. Se les ha comparado con grupos rebeldes colombianos por su mezcla de tráfico de drogas y vídeos de propaganda política, en los que miembros del cártel se visten como insurgentes de pasamontañas. Emiten mensajes orientados directamente al gobierno y al público mexicano.

El CJNG ha condenado públicamente a los Zetas por utilizar la violencia extrema contra civiles, y se posiciona a sí mismo como protector de la gente normal. Pero el CJNG puede ser tan brutal como sus rivales.

En 2011, los Mata Zetas, un grupo fachada perteneciente al CJNG, arrojó 35 cadáveres en la autovía de Veracruz durante la hora punta. Los asesinos dejaron un cartel instando a la gente a resistirse a los Zetas.

Fue un hecho despiadado pero oportunista. Ese mismo año el gobierno mexicano orientó toda su estrategia contra los Zetas. Esto se produjo después de que el cártel llevara a cabo una serie de masacres en Tamaulipas y asesinara a Jaime Zapata, un agente estadounidense de Aduanas e Inmigración.

En este momento el cártel podría estar aprovechando otra oportunidad. Su principal rival, los Caballeros Templarios de Michoacán, han sufrido importantes pérdidas por la ofensiva gubernamental y los proliferantes grupos de vigilancia. Han perdido algunos de sus enclaves y a varias docenas de sus principales líderes.

Al mismo tiempo, el CJNG parecer haber crecido, lo cual es una muestra de cómo el declive de un cártel puede ayudar a reforzar a otros grupos que resultan sencillamente tan peligrosos, si no más.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.