Observa cómo este avión artillado del Ejército del Aire estadounidense prueba su tremendo cañón

Las pruebas son parte de los trabajos de instalación de un cañón de 105 milímetros dentro de un avión AC-130W

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Durante unos segundos, el AC-130W Stinger II permanece inmóvil sobre la pista. Acto seguido, el tremendo cañón de 105 milímetros de este avión artillado... Observa cómo este avión artillado del Ejército del Aire estadounidense prueba su tremendo cañón

Durante unos segundos, el AC-130W Stinger II permanece inmóvil sobre la pista. Acto seguido, el tremendo cañón de 105 milímetros de este avión artillado realiza una descarga de fogueo, que va acompañada de una gran nube de humo. Dentro del avión, la fuerza de la explosión impulsa el cañón totalmente hacia atrás sobre su cuna.

Se trata de la grabación en vídeo de dos disparos de prueba que se efectuaron el 4 de diciembre de 2013. El Ejército del Aire estadounidense realizó estas pruebas en la Base Aérea de Eglin, en Florida, para comprobar qué tal soporta este pesado avión el retroceso del tremendo cañón. El cañón M-137 lanza un duro golpe en su retroceso, que resulta más impresionante visto desde dentro del avión.

En el vídeo se ven los dos disparos uno al lado del otro a efectos comparativos. En la primera parte del vídeo se ve el cañón desde el exterior cuando realiza los dos disparos, mientras que en la segunda parte se ve lo que sucede en el interior del avión al disparar el cañón. Por desgracia, el vídeo no tiene audio. War Is Boring [La Guerra es Aburrida] consiguió este vídeo gracias a la Ley de Libertad de Información [Freedom of Information Act (FOIA)].

En uno de los disparos el arma lleva una considerable cantidad de pólvora que se conoce como carga o suplemento cinco. El otro disparo lleva una cantidad de pólvora aún mayor que se conoce como carga o suplemento siete.

En tierra, los artilleros del Ejército de Tierra y la Infantería de Marina estadounidenses utilizan esta escala estándar para determinar la mejor carga de pólvora con la que disparar un proyectil sin que reviente el cañón o se dañe el proyectil. La dotación del avión artillado ha de tener en cuenta muchos de los mismos factores. Aunque el disparo con carga siete resulta considerablemente más potente, ambas descargas sacuden violentamente todo el avión.

Al montar un arma tan potente en un espacio tan pequeño es crucial asegurarse de que todo funciona correctamente. En 1994, un AC-130H Spectre (el modelo anterior de este mismo avión artillado que fue retirado el año pasado) se estrelló en el Océano Índico después de que durante unas prácticas de tiro un proyectil estallara dentro del cañón. En el accidente murieron ocho de los 14 miembros de la dotación.

Sobre estas líneas, un AC-130W durante una misión de entrenamiento. En la cabecera, el cañón de 105 milímetros del AC-130H. Fotos del Ejército del Aire estadounidense.
Sobre estas líneas, un AC-130W durante una misión de entrenamiento. En la cabecera, el cañón de 105 milímetros del AC-130H. Fotos del Ejército del Aire estadounidense

Desde su entrada en servicio en 1972, el cañón M-137, que en un principio el Ejército del Aire tomó prestado por la cara del Ejército de tierra, ha constituido un elemento importante y devastador del armamento del AC-130. Sin embargo, durante un tiempo el Ejército del Aire estadounidense no estuvo convencido de que el cañón fuera a formar parte del futuro del avión.

Con la aparición de más y mejores misiles y bombas guiadas de precisión, el Ejército del Aire estadonidense desarrolló nuevas variantes del veterano AC-130 en torno a esas armas  de avanzada tecnología. A pesar de su sencillez, precisión y eficacia, el tremendo cañón se estaba quedando viejo. El M-137 entró en servicio con el Ejército de Tierra estadounidense en 1964.

Cuando el Ejército del Aire estadounidense puso en servicio sus primeros AC-130W en 2006, el único cañón del que disponía este avión artillado era uno de 30 milímetros. Para batir blancos en tierra la dotación utilizaría principalmente bombas Viper Strike guiadas por láser y GPS y misiles Griffin guiados por láser o GPS. Más de seis años después de su entrada en servicio, un AC-130W lanzó la primera Small Diameter Bomb (SDB) [bomba de diámetro pequeño] sobre combatientes en Afganistán. Al mismo tiempo, el Ejército del Aire estadounidense estaba buscando la forma de añadirles misiles Hellfire a los aviones artillados.

Pero a pesar de todas estas opciones de alta tecnología, continuaba existiendo la necesidad del cañón. El cañón resultaba más fácil y rápido de usar y contaba con una gran carga explosiva. El proyectil explosivo estándar era capaz de atravesar hasta 25 centímetros de hormigón armado y un proyectil de fragmentación especialmente diseñado podía barrer una zona de más de 45 metros de diámetro con miles de fragmentos de metal.

Quizás lo más importante de todo sea que disparar con un cañón es considerablemente más barato. Un proyectil de artillería de 400 dólares supone una auténtica ganga comparado con un Hellfire de 100.000 dólares.

Así que en febrero de 2012 el Ejército del Aire empezó a desarrollar una montura para el cañón que permitiera a la dotación del Stinger II ponerlo o quitarlo según fuera necesario. Además de las pruebas de resistencia, los ingenieros comprobaron el sistema de retroceso, los elementos de puntería y otros controles. Al final, el equipo de diseño sustituyó la antigua montura hidráulica por una eléctrica y mejoró el diseño de la cuna y el sistema de retroceso.

Por desgracia, “mientras descansaba en un palé, [el cañón] no proporcionaba la capacidad de quita y pon”, explicó el Mando de Operaciones Especiales del Ejército del Aire estadounidense en una historia oficial. “Por lo tanto, el arma no se podía poner y quitar fácilmente”.

Varios aviadores trabajan en un cañón de AC-130H. Foto del Ejército del Aire estadounidense.
Varios aviadores trabajan en un cañón de AC-130H. Foto del Ejército del Aire estadounidense

El Ejército del Aire no cesó en su empeño por encontrar una solución. Durante los años siguientes el Ejército del Aire estadounidense dispuso que algunos AC130W (y todos los AC-130J Ghostrider venideros) continuaran utilizando bombas y misiles como sus principales armas, pero que además llevaran el cañón según la situación. Y ambos tipos de aviones artillados conservarían su cañón de 30 milímetros.

Sin embargo, dos años después de las pruebas del vídeo anterior, el Ejército del Aire aún no ha puesto en servicio el cañón modernizado.

En el marco de una reunión de la Asociación de la Industria de Defensa Nacional [National Defense Industrial Association] en enero de 2015, el Teniente General del Ejército del Aire Bradley Heithold le comentó a la prensa que quería poner el arma en servicio lo antes posible, pero que probablemente tendría que esperar a que el tercer AC-130J saliera de la cadena de montaje. Esta previsión puede que se haya visto retrasada debido a que cuatro meses más tarde uno de los dos primeros prototipos quedó inoperativo sin posibilidad de volver al servicio tras resultar gravemente dañado en un vuelo de pruebas.

Un mes antes de manifestar oficialmente sus planes, Heithold soltó a la ligera que esperaba poder incluir un arma láser en un futuro próximo. Y en mayo de 2015 el Ejército del Aire estadounidense retiró del servicio el último AC-130H Spectre que quedaba. Eso dejó al AC-130U Spooky como el único avión artillado que queda con el cañón de 105 milímetros entre su armamento, junto con un potente cañón de 40 milímetros que ya no se monta en los aviones más modernos.

“Gran parte de los principales mandos del Ejército del Aire estarían de acuerdo en que lo más lógico para desplegar en el campo de batalla un láser de alta energía consiste en utilizar este AC-130”, le dijo Heithold a la Asociación de la Industria de Defensa Nacional. “Tiene muchísimo sentido”.

En diciembre, la empresa General Atomics, con sede en California y más conocida por sus aviones no tripulados (drones) Predator y Reaper, ganó un concurso de contratación para el desarrollo de un cañón láser. Si todo sale bien, los aviones artillados ya podrían montar este arma de energía en el año 2020. Heithold comentó que en un principio el cañón láser podría sustituir al cañón de 30 milímetros o al de 105 milímetros en los AC-130 más modernos.

Por supuesto, eso si es que alguna vez llega a ponerse en el aire el cañón de 105 milímetros.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.


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