No tengas miedo, las Fuerzas Armadas de Irán no son gran cosa aún sin sanciones

Teherán se queda atrás respecto a sus rivales de la zona

No tengas miedo, las Fuerzas Armadas de Irán no son gran cosa aún sin sanciones No tengas miedo, las Fuerzas Armadas de Irán no son gran cosa aún sin sanciones
Irán y la coalición P5+1, que engloba a las seis principales potencias mundiales, han alcanzado un acuerdo histórico para detener el programa de enriquecimiento... No tengas miedo, las Fuerzas Armadas de Irán no son gran cosa aún sin sanciones

Irán y la coalición P5+1, que engloba a las seis principales potencias mundiales, han alcanzado un acuerdo histórico para detener el programa de enriquecimiento de uranio de Teherán. De aquí a unos meses, a medida que Irán acredite el cumplimiento del acuerdo, desaparecerán una serie de sanciones internacionales actualmente en vigor que tenían como objetivo debilitar la economía y las Fuerzas Armadas (FAS) del país.

Sin lugar a dudas, este acuerdo es bueno para las FAS iraníes, ya que abre la posibilidad de que Irán reciba armas del extranjero, sustituya parte de su tecnología de la época de 1970 y 1980 y aumente sus ingresos gracias a las exportaciones de petróleo. En resumen, muy probablemente se mejoren las FAS de Teherán.

“Si se alcanza un acuerdo e implica la desaparición de las sanciones, lo cual constituye un mayor poder económico y un mayor poder adquisitivo para el régimen iraní, me da la impresión de que esto no va a repercutir en la economía con la idea de mejorar la suerte del ciudadano medio iraní”, dijo el pasado 9 de junio el General Martin Dempsey, el oficial de mayor graduación de los EE.UU., durante una visita a Jerusalén.

“Creo que lo invertirán en otras alternativas; creo que lo invertirán en una mayor capacidad militar”.

Pero eso representa una cosa diferente a construir una gran maquinaria de guerra, algo que temen muchos críticos de este acuerdo.

No te preocupes. A Teherán le llevará años levantar su decadente economía, y los mulás están lejos de alcanzar a sus rivales de la zona en términos de gasto militar. Desde luego, el mayor avance es que Irán ya no va a disponer de un arma nuclear.

Los Estados Unidos y la mayoría de los gobiernos occidentales dejaron de venderle material militar a Irán en 1979 tras el derrocamiento del Shah y el levantamiento de una teocracia islámica. Resulta altamente improbable que ninguno de estos gobiernos, incluido Estados Unidos, vaya a venderle armas a Irán poco después del acuerdo.

Aunque los Estados Unidos han buscado un acercamiento con Irán, Washington se mantiene como un estrecho aliado de Arabia Saudí y su presencia en el conjunto de Oriente Medio depende principalmente de las bases navales y aéreas de Bahrain y Qatar. Ningún gobierno estadounidense se va a deshacer de estas alianzas a corto plazo. Para hacer eso sería necesario un importante realineamiento del orden político en Oriente Medio.

El acuerdo permitirá a Irán adquirir armas de Rusia y China, ambos países tradicionales proveedores de armas para Teherán. El Kremlin lleva tiempo queriendo venderle a Irán misiles S-300, una de sus armas superficie-aire más letales y con mayor alcance. En los años 1990, Irán adquirió carros de combate T-72, vehículos blindados y cazas MiG-29 de fabricación rusa.

Sobre estas líneas, equipos de misiles antiaéreos iraníes sobre motos todoterreno. Foto de Internet Chino. En la cabecera, un caza F-4 Phantom iraní de la época del Shah. Foto de Shahram Sharifi/CC

Pero de repente en 2010 se detuvieron todas esas ventas. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 1929 y se bloquearon todas las ventas importantes de armas a Irán, lo que incluía misiles, carros de combate, cazas y buques de guerra.

En 2013, la coalición P5+1 acordó con Irán levantar estas sanciones a cambio de un acuerdo nuclear, una concesión por parte de la alianza, y muy probablemente una condición para evitar que Rusia y China abandonaran la mesa de negociación. Por supuesto, sin la participación de diplomáticos de Moscú y Beijing no se habría alcanzado un acuerdo.

El problema es que Irán tiene que pagar por sus nuevas armas. ¿Cómo? Con las exportaciones de petróleo. Cerca del 65 por ciento de los ingresos del estado de Teherán proceden de las ventas de petróleo, el cual también permite pagar a sus militares. Seguramente un acuerdo allanará el camino para aumentar las exportaciones iraníes de petróleo y gas natural, lo cual significa mayores ingresos para Irán.

Sin embargo, los ingresos se verán moderados por la caída en el precio del petróleo, que continuará por lo menos a corto plazo. “Los esfuerzos de Irán por aumentar las exportaciones de petróleo no podrían haber llegado en peor momento, dada la persistente saturación del mercado”, le dijo Michael Cohe, analista del sector energético en Barclays PLC, al Wall Street Journal.

Con toda seguridad a Irán le llevará otro año encontrar compradores en Europa. Actualmente gran parte del petróleo iraní va al sudeste asiático. En cuanto la Unión Europea dé luz verde a Irán para exportar petróleo, Teherán podría inyectar en la economía mundial cerca de 500.000 barriles diarios, y hundir aún más los precios. Y eso devolvería a Irán precisamente al mismo punto en el que se encontraba antes de las sanciones.

Teherán no podría exportar mucho más de eso. La mayor parte de la industria iraní del petróleo y el gas es antigua y mucho menos eficiente que la de otros actores del Golfo Pérsico. Se necesitarán años de trabajo con empresas petroleras estadounidenses y europeas antes de que las perforadoras iraníes dispongan de la tecnología para llegar a mayor profundidad.

Además Irán tiene que competir con los estados del Golfo y Arabia Saudí tanto en términos de precio del petróleo como de gasto militar. En este aspecto los rivales de Teherán tienen una clara ventaja. Las cifras son imprecisas y bastante reservadas por su naturaleza, pero Irán probablemente se gaste una cantidad entre 8.000 y 14.000 millones de dólares al año en sus FAS, según grupos de control de armas.

En comparación, Arabia Saudí y los estados del Golfo se gastan en su conjunto 72.000 millones de dólares al año en Defensa, según el Stockholm International Peace Research Institute [Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo].

Estos estados continúan aumentando el gasto, lo que representa una “ventaja aplastante, tanto en gasto militar como en acceso a armas modernas”, se afirmaba en abril de 2015 en un documento del Center for Strategic & International Studies (CSIC) [Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos].

El CSIS estimaba que el gasto militar en conjunto de los estados del Golfo sumaba 98.500 millones de dólares al año, aproximadamente una diferencia de 10 a 1 respecto a Irán. Miles de millones de tal gasto se destinan a la adquisición de material estadounidense y europeo, entre el que se incluyen cazas, helicópteros y sistemas de defensa antiaérea.

El régimen iraní lo sabe, y ha diseñado una estrategia para defenderse frente a una invasión por parte de un enemigo significativamente más poderoso. En lugar de ofrecer una amenaza convencional, se espera una amenaza convencional e instruye a sus soldados y marineros en la guerra de guerrilla y las tácticas “swarm“ [enjambre].

No hay duda de que a los mulás les encanta presumir de su fortaleza. Pero resulta difícil tomárselo demasiado en serio cuando la forma de hacerlo consiste en exhibir helicópteros obsoletos, fusiles defectuosos y autobuses urbanos blindados.

Pero las operaciones iraníes en el exterior son totalmente diferentes. En Irak y Siria se utilizan oficiales iraníes para estimular la fortaleza en combate de las fuerzas locales sobre el terreno, algo parecido a lo que hacen los comandos estadounidenses y se lo deben en parte a las lecciones aprendidas de la historia estadounidense de ayuda militar al Irán monárquico.

Por otra parte, resulta difícil entender que la continuación de las sanciones les hubiera detenido en su empeño. Si se hubieran roto las conversaciones con la coalición P5+1, fácilmente se puede predecir que Rusia y China habrían reanudado de todos modos las ventas de armas, y existen evidencias de que este proceso ya estaba en marcha.

Al mismo tiempo, Teherán habría continuado trabajando en una posible bomba atómica.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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