Los militares estadounidenses sabían que el terremoto de Nepal se acercaba

El Pentágono se había estado preparando para el potencial desastre

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Hace ocho meses, el mando supremo del Pentágono en el Pacífico acogió un ejercicio de adiestramiento en Nepal, de preparación para hacer frente a... Los militares estadounidenses sabían que el terremoto de Nepal se acercaba

Hace ocho meses, el mando supremo del Pentágono en el Pacífico acogió un ejercicio de adiestramiento en Nepal, de preparación para hacer frente a un terremoto importante en el valle Kathmandú.

El 25 de abril, ese supuesto se convirtió irremediablemente en una horrible realidad. Un terremoto de magnitud entre 7’8 y 8’1 sacudió el pequeño país himalayo.

Miles de edificaciones se derrumbaron. Miles de personas murieron.

Y ahora, reproduciendo las respuestas que practicaron en agosto pasado, el Cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU. ha enviado helicópteros UH-1Y y convertiplanos MV-22 Osprey, los cuales pueden volar como un avión normal y tomar como un helicóptero, para ayudar a desplegar al personal de emergencias y distribuir ayuda humanitaria, reconocer los pueblos dañados y rescatar a los heridos.

Los Ospreys son capaces de “distribuir ayuda dos veces más rápido y cinco veces más lejos que los helicópteros de siempre”, lo cual “mejora el alcance operativo de la ayuda humanitaria”, según una nota de prensa hecha pública por la Infantería de Marina estadounidense. Los convertiplanos volaron hasta Nepal desde Japón por sus propios medios.

El Ejército del Aire estadounidense transportó los UH-1s, con un menor radio de acción, hasta el Aeropuerto Internacional Tribhuvan de Kathmandú. Los aviones de transporte del arma aérea ya habían distribuido toneladas de ayuda humanitaria y trasladado hasta el lugar a civiles de los servicios de emergencias.

En la cabecera y sobre estas líneas, MV-22 Ospreys del Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense llegan al Aeropuerto Internacional Tribhuvan de Kathmandú. Fotos del Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense.

Hace ocho meses, los infantes de marina y otro personal estadounidense estuvieron en Nepal junto con militares y civiles de otros 20 países, todos en respuesta a un terremoto ficticio.

Los participantes en el ejercicio se centraron en montar rápidamente una red improvisada de comunicaciones para ayudar a las autoridades nepaleses y a las organizaciones humanitarias a distribuir información, entregar ayuda humanitaria y coordinar los servicios de emergencia.

La historia de fondo de este programa de adiestramiento, apodado Pacific Endeavor 2014 [Esfuerzo en el Pacífico 2014], describe casi al pie de la letra la actual situación real.

El terremoto fingido tendría una magnitud de 8’2, que destruiría las carreteras, los puentes, el tendido eléctrico, el alcantarillado, según explicaron los partes oficiales. Las réplicas causarían incluso mayores daños y retrasarían a los servicios de emergencias.

Una semana después de que sucediera este desastre ficticio, el personal de los servicios de emergencia había identificado a unos 6.000 de los casi 14.000 fallecidos, según uno de los informes de situación que los organizadores del evento distribuyeron durante las reuniones. “Los depósitos de cadáveres no aceptan más cadáveres por falta de espacio”.

“El sesenta por ciento de las edificaciones en zonas densamente pobladas están derruidas o en mal estado”, añadía uno de los informes de situación ficticios. Figuradamente más de medio millón de personas se quedaron sin hogar.

En el auténtico Nepal, han muerto más de 7.000 personas y más de 14.000 resultaron heridas en el terremoto real. El desastre ha echado de sus casas a más de tres millones de nepaleses.

En Gorkha, un distrito del país justo al oeste de Kathmandú, el terremoto destruyó casi el 90 por ciento de todas las casas y las carreteras resultan intransitables en muchas zonas rurales.

“Según parece los hospitales cerca de Kathmandú se han quedado sin material sanitario o les queda muy poco”, apuntaba la Fuerza Operativa Conjunta 505 de la Infantería de Marina. “La ausencia de agua limpia y váteres con agua en la cisterna está aumentando el potencial de propagación de enfermedades transmitidas por el agua, diarrea y enfermedades respiratorias”.

Desafortunadamente, las “necesidades sobre el terreno no están todavía claras al cien por cien, ya que algunas de las zonas más afectadas también son las más remotas”, explicaba el resumen de los infantes de marina.

El supuesto de Pacific Endeavor [Esfuerzo en el Pacífico] ha resultado casi clarividente.

El Pentágono no decidió aleatoriamente esta particular línea argumental ficticia. Durante más de una década, la comunidad internacional se ha mostrado preocupada por lo que sucedería en este montañoso país del sudeste asiático tras un intenso seísmo.

En los últimos cien años han fallecido más de 27.000 personas en Nepal por culpa de los terremotos, explicaban las autoridades nepaleses mientras los oficiales estadounidenses desarrollaban el plan de adiestramiento definitivo. A lo largo de las últimas cuatro décadas, fallecieron el mismo número de personas por culpa de más de 15.000 desastres naturales registrados, incluidos terremotos e inundaciones.

En 2012, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo [United Nations Development Program] clasificó a Nepal en el undécimo lugar de las naciones con riesgo de sufrir un terremoto de gran magnitud, señalaron los representantes de Kathmandú en su exposición. “El Banco Mundial clasifica a Nepal como uno de los principales ‘puntos calientes’ del mundo para los desastres naturales”.

Concretamente, en 1934 el terremoto de Bihar-Nepal destruyó una quinta parte de todas las edificaciones del valle Kathmandú y una cuarta parte de las de la capital. Incluso la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional [U.S. Agency for International Development] financió en 1997 un estudio para comprobar exactamente lo mala que sería la situación en el caso de que un seísmo similar sacudiera el país.

Dos años después, la organización sin ánimo de lucro con sede en California GeoHazard International [Peligros Geológicos Internacional] concluyó que 40.000 personas morirían y casi un millón se quedarían sin hogar por un terremoto de gran magnitud similar. GeoHazards finalizaba su trabajo con la propuesta de mejorar el código técnico de edificación para colegios y otras infraestructuras, así como formar a la gente sobre qué hacer en caso de emergencia.

Sin embargo, la guerra civil y la inestabilidad política en Nepal, incluida la masacre en 2001 de los padres y otros miembros de la familia real del Príncipe Dipendra, hicieron difícil que el país adoptara este necesarias mejoras. La volátil situación también limitó la implicación de Washington.

Pero en 2012 el comandante de la III Fuerza Expedicionaria de Infantería de Marina [III Marine Expeditionary Force] declaró abiertamente que Nepal tenía una alta prioridad en los objetivos del Cuerpo en el Pacífico. “La atención prioritaria se centrará en un terremoto de gran magnitud en Nepal”, escribía el General de División Peter Talleri en un documento anual de directrices.

En 2013 y 2014, el Cuartel General del Ejército de Tierra estadounidense para la región del Pacífico realizó dos ejercicios individuales propios de preparación ante un desastre en Nepal. Y junto con el Cuerpo de Infantería de Marina, el Ejército del Aire participó en la edición de 2014 de Pacific Endeavor.

Ahora, el Pentágono tendrá la oportunidad de comprobar si todo este adiestramiento realmente ha dado sus frutos.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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