Los Comandos estadounidenses tuvieron un rollo amoroso con los AK-47s capturados

Normalmente los soldados en Vietnam preferían el Kalashnikov antes que sus propias armas

Los Comandos estadounidenses tuvieron un rollo amoroso con los AK-47s capturados Los Comandos estadounidenses tuvieron un rollo amoroso con los AK-47s capturados
Aunque el soviético Avtomat Kalashnikova se ha convertido en el arma de los malos en los taquillazos de Hollywood y en los videojuegos con... Los Comandos estadounidenses tuvieron un rollo amoroso con los AK-47s capturados

Aunque el soviético Avtomat Kalashnikova se ha convertido en el arma de los malos en los taquillazos de Hollywood y en los videojuegos con mayor presupuesto, los comandos estadounidenses le dieron un buen uso a los robustos fusiles en Vietnam.

Al final del conflicto, los militares estadounidenses habían reeditado los AK-47s capturados, les hicieron una nueva munición y aparecieron con alguna que otra sorpresa.

Suele deberse a que los comandos odiaban sus propias armas fabricadas en EE.UU.

“Al principio el AK-47 sólo estaba disponible para un reducido número de Viet Cong que combatían en Vietnam del Sur”, explicaba el historiador Kevin Dockery en su libro Special Warfare Special Weapons [Guerra Especial Armas Especiales]. “Lo cual tuvo como consecuencia que el AK-47 adquiriera cierto prestigio como arma”.

Ese mismo prestigio se extendió a los estadounidenses.

La práctica de tomar como trofeos las armas del enemigo en el campo de batalla no era nada nuevo en los años 1960. Pero las armas capturadas, especialmente las variantes del AK, rápidamente se convirtieron en piezas importantes en los arsenales de guerra de las Fuerzas Especiales del Ejército de Tierra estadounidense y de los Equipos de Guerra Naval Especial [SEAL] de la Armada estadounidense. Estas nuevas incorporaciones aportaban un gran número de beneficios prácticos y psicológicos.

Para algunos el fusil estadounidense M-16 era bastante malo. El diseño primitivo resultaba una pesadilla para el mantenimiento y las armas solían sufrir interrupciones en combate. El AK-47 resultaba mucho más fiable y tenía un cargador más grande de 30 cartuchos.

Un soldado estadounidense podía llegar a generar cierta confusión en sus enemigos al utilizar contra ellos sus propias armas, especialmente en la oscuridad de la noche. Los AKs hacían un ruido característico y los proyectiles trazadores brillaban en color verde en lugar del rojo habitual en los ejércitos occidentales.

“Con los pocos hombres que teníamos, sencillamente no disponíamos de la potencia de fuego suficiente para hacer frente a una unidad enemiga”, escribía Dockery, citando a un oficial de Guerra Naval Especial [SEAL] anónimo. “Un M-16 llamaría la atención del VC [Viet Cong] o del NVA [North Vietnamese Army] y les diría dónde estábamos y posiblemente quiénes éramos”.

Los planes de operaciones del Pentágono ordenaban a las fuerzas estadounidenses que peinaran el campo vietnamita en busca de insurgentes y aprovisionamientos. Así que no les faltaban estas armas de fuego extranjeras o la munición que utilizar con ellas.

Sobre estas líneas, armas capturadas por las fuerzas survietnamitas en 1968. Foto del Ejército de Tierra estadounidense. En la cabecera, un investigador del Ejército del Aire estadounidense y un oficial surcoreano muestran armas capturadas en Vietnam. Foto del Ejército del Aire estadounidense.

Tanto los comandos como las fuerzas regulares interceptaban contrabando de forma regular, lo que incluía tanto comida como armas pesadas. Los oficiales superiores redirigían de un plumazo los AKs capturados y su munición en calibre 7’62 milímetros a los soldados que se encontraban sobre el terreno.

Por ejemplo, en un informe de Guerra Naval Especial [SEAL] sobre material capturado se afirmaba que “7.400 cartuchos de AK-47 [munición] se los quedó el Equipo Dos de Guerra Naval Especial [SEAL Team Two]”, según Dockery. “La fuente más habitual de munición procedía de las propias personas que la capturaban inicialmente”.

Además el Pentágono empezó a desarrollar su propia cadena de aprovisionamientos secreta para las armas capturadas. Los contratistas gubernamentales fabricaban cartuchos libres de toda marca de identificación. Las armas extranjeras y los cartuchos “saneados” eran perfectos para las misiones de los comandos en Vietnam del Norte, Laos y Camboya.

Oficialmente Washington no estaba implicado en los combates en ninguno de estos países.

No obstante, el secreto Grupo de Observación y Estudios del Mando de Asistencia Militar para Vietnam [Military Assistance Command, Vietnam-Studies and Observation Group] del Pentágono, también conocido como MACV-SOG, y sus homólogos survietnamitas atravesaban rutinariamente estas fronteras para cazar convoyes de aprovisionamientos norvietnamitas, obtener información y sabotear infraestructuras enemigas.

Los miembros del MACV-SOG llegaron a encontrarse entre los usuarios más destacados de armamento capturado. En septiembre de 1970 el grupo incluso le pidió al Laboratorio de Guerra Terrestre [Land Warfare Laboratory] del Ejército de Tierra estadounidense que modificara seis de sus AKs capturados.

Menos de un año después, los técnicos devolvieron las armas con silenciadores y elementos de puntería modificados, según los informes oficiales del proyecto. Como parte del proyecto los maestros armeros también desarrollaron 10 pistolas Walther PPKS silenciadas, la famosa pistola del súper espía de ficción James Bond.

El Ejército de Tierra estadounidense modificó este AK y pistolas PPKS para los comandos en Vietnam. Foto del Ejército de Tierra estadounidense.

El MACV-SOG entregó los AKs a unidades especiales de desertores norvietnamietas y a operadores especiales survietnamitas. Los comandantes estadounidenses asumieron que con uniformes enemigos falsos y armas capturadas sería menos probable que las fuerzas de Hanoi descubrieran a estos equipos, con el nombre en clave Earth Angels [Ángeles Terrenales].

“Como se propuso, el reclutamiento de este personal se realizaría de forma muy selectiva entre oficiales y suboficiales del NVA que hubieran rendido sus unidades o hubieran facilitado la posición de algún escondite de armamento y material”, destacaba un informe ahora desclasificado sobre las operaciones del MACV-SOG.

“Una vez seleccionados, iban a ser entrenados en técnicas de obtención de información, observación, elaboración de partes, comunicaciones por radio, demoliciones y captura de prisioneros”, añadía el informe.

A medida que las fuerzas estadounidenses capturaban aún más armamento enemigo el Pentágono aprobaba más tácticas creativas. En 1967 el Estado Mayor Conjunto [Joint Chiefs of Staff] aprobó un plan de operaciones, inicialmente apodado Eldest Son [Hijo Mayor] y posteriormente Pole Bean [Vaina de Guisantes], para introducir munición trampeada en los depósitos de municiones del Viet Cong.

“El objetivo del plan era causar incidentes y bajas entre el enemigo, y de este modo instigar dudas, miedo y falta de confianza sobre la fiabilidad del armamento soviético y CHICOM [Chinese Communist]”, explicaba el informe del MACV-SOG, utilizando el acrónimo para comunista chino CHICOM.

Los prácticamente indestructibles AKs fueron uno de los principales blancos de esta campaña psicológica. Un año después de que el plan se pusiera en marcha, los comandantes estadounidenses incluso advertían a los equipos de reconocimiento de que no recogieran los fusiles en el campo, excepto en situaciones de emergencia.

Pole Bean se convirtió en un programa encubierto del que el Pentágono estaba absolutamente feliz que escuchara la prensa. “Una noticia en el New York Times apuntaba que el plan de munición contaminada estaba teniendo un éxito considerable”, destacaba el informe del MACV-SOG.

Incluso cuando se redujo la implicación de Washington en el sudeste asiático, el Pentágono continuó utilizando sus reservas de armamento y material capturado.

Tras el derrocamiento en un golpe de estado en 1970 del Rey de Camboya Norodom Sihanouk, el Pentágono entregó más de 27.000 AKs y tres millones de cartuchos a Phnom Penh [capital de Camboya], que anteriormente había recibido ayuda militar de Moscú.

Cuando el presidente Richard Nixon acordó una “paz con honor” dos años más tarde, las fuerzas estadounidenses se llevaron a casa con ellos multitud de armas capturadas. Aunque algunos de los Kalashnikovs acabaron en museos, muchos se quedaron en los arsenales de las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses para entrenamiento.

Pero el rollo amoroso estadounidense con los AK-47s en el campo de batalla no terminó ahí. Hoy día, con la Guerra Fría terminada y el fusil todavía en servicio activo repartido por todo el mundo, el Pentágono una vez más está comprando las armas en el mercado libre para enviarlas a los aliados de Washington, especialmente a Oriente Medio.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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