Los comandos estadounidenses están cansados de esperar la llegada de una nueva pistola reglamentaria al Ejército de Tierra

Los operadores especiales quieren Glock

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Los operadores especiales estadounidenses se encuentran entre la espada y la pared. La pistola reglamentaria en el Ejército de Tierra, la Beretta M-9, se... Los comandos estadounidenses están cansados de esperar la llegada de una nueva pistola reglamentaria al Ejército de Tierra

Los operadores especiales estadounidenses se encuentran entre la espada y la pared. La pistola reglamentaria en el Ejército de Tierra, la Beretta M-9, se ha quedado anticuada y el Ejército de Tierra pretende sustituirla. Pero el proceso le está llevando una eternidad y los operadores especiales quieren pistolas nuevas ya.

El 28 de agosto, la componente de combate terrestre de las FAS estadounidenses solicitó a los fabricantes de armas que hicieran sus ofertas con las posibles candidatas a convertirse en su nueva pistola reglamentaria. La ganadora de este concurso, bautizada provisionalmente como XM-17, sustituirá a las actuales M-9s en todo el Ejército de Tierra. Pero no creen que la llegada de la XM-17 se produzca antes de 2018 como muy pronto.

“Dado que esta capacidad se hace necesaria con carácter inmediato, lo que exige recibir las primeras entregas en noviembre de 2015, este marco temporal resulta inaceptable porque supondría el fracaso de la misión”, se afirmaba en un nota informativa que el propio Ejército de Tierra estadounidense hizo pública el pasado agosto en FedBizOpps, la página web de contrataciones del gobierno estadounidense.

Con este contrato y otras adjudicaciones sin oferta previa, el Arsenal Picatinny del Ejército de Tierra en New Jersey está adquiriendo miles de pistolas Glock para salir del paso y dotar al Mando de Operaciones Especiales estadounidense [U.S. Special Operations Command (USSOCOM)] y sus aliados extranjeros.

Además, los planes para adquirir una nueva pistola reglamentaria cuentan con una historia llena de problemas. Las fuerzas de élite de EE.UU. tienen dudas razonables sobre lo que tardará todo el proceso de adquisición, si es que llega a producirse.

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“Han sido numerosas las ocasiones en las que se ha elevado una propuesta con posibles candidatas a convertirse en la ‘próxima pistola militar’, pero se han pospuesto una y otra vez debido a su de sobra conocido elevado coste, estimado en 350 millones de dólares”, según se indicaba en otro documento contractual emitido en julio por Picatinny. “Tanto el coste como el riesgo del programa de entregas son elevados para el gobierno”.

La desconfianza en el actual proyecto denominado Modular Handgun System del Ejército de Tierra estadounidense para la adquisición de una nueva pistola reglamentaria está bien fundada. Desde que los terrícolas optaran por la nueve milímetros Beretta M-9 como su pistola reglamentaria en 1985, la componente terrestre de las FAS estadounidenses lo ha intentado tres veces y ha fracasado en su empeño por conseguir otra cosa mejor.

Sobre estas líneas, un soldado del Ejército de Tierra estadounidense dispara una M-9. En la cabecera, un soldado de las fuerzas especiales estadounidenses participa en una competición en Colombia con su Glock. Fotos del Ejército de Tierra estadounidense.

Sobre estas líneas, un soldado del Ejército de Tierra estadounidense dispara una M-9. En la cabecera, un soldado de las fuerzas especiales estadounidenses participa en una competición en Colombia con su Glock. Fotos del Ejército de Tierra estadounidense

Poco después de que Beretta, fabricante de armas italiano, ganara el concurso XM-9, la marca suiza SIG Sauer se quejó de haber perdido el concurso sencillamente por culpa de la complicidad existente entre el Ejército de Tierra y Beretta. Tras dos años de disputas, investigaciones por parte de la oficina de transparencia del gobierno [Government Accontability Office] y presiones de los legisladores estadounidenses, el Ejército de Tierra estadounidense acordó convocar otro concurso.

Pero las pruebas del nuevo concurso XM-10 fueron objeto de más acusaciones de fraude y otros retrasos. SIG Sauer rechazó su participación en el concurso por considerar que tendría que haber ganado frente a Beretta en la anterior ocasión. Beretta también rehusó remitir pistolas nuevas para las pruebas por considerar que ya las habían probado en el primer concurso.

El Ejército de Tierra se pasó un año entero buscando interesados que quisieran participar en el concurso. Finalmente los fabricantes de armas estadounidenses Ruger y Smith & Wesson acordaron su participación. Los evaluadores adquirieron pistolas Beretta como armas de control. Las armas italianas volvieron a ganar, así que el concurso XM-10 se quedó en nada.

En octubre de 2004, el Ejército de Tierra decidió volver a intentarlo con el proyecto denominado Future Handgun System. Antes de que el proyecto pudiera dar ningún paso el Pentágono optó por fusionarlo con el de la pistola de combate del Mando de Operaciones Especiales (USSOCOM). Pero ese proyecto conjunto duró poco también.

El Ejército de Tierra rápidamente se echó atrás. A pesar de no contar con el respaldo del gran Ejército, el Mando de Operaciones Especiales del Pentágono continuo adelante por su cuenta. Pero al final el Pentágono abandonó totalmente el proyecto en 2008. Mientras tanto las unidades de élite se plantearon adquirir pequeñas cantidades de otras pistolas para complementar las pistolas reglamentarias.

Entra en escena la Glock.

El maestro armero austríaco Gaston Glock generó bastante revuelo cuando en 1982 presentó al público su Modelo 17.

Promocionada como un diseño “safe-action” [mecanismo seguro], al tirar de la corredera no se monta completamente la aguja percutora, lo que normalmente prepara la pistola para hacer fuego. En lugar de eso, en realidad el tirador tiene que presionar el disparador para desplazar el mecanismo de disparo hasta su posición correcta.

Además, las Glock disponen de otros múltiples mecanismos internos de seguridad. Muchos usuarios consideran que esta pistola proporciona más seguridad que otras armas más tradicionales a la hora de portarla con un cartucho en recámara. Por su armazón de plástico, la pistola de nueve milímetros pesa descargada tan solo algo más de 600 gramos. La legendaria Colt M-1911 en calibre .45 pesa casi el doble.

Sin embargo, empezaron a circular rumores de que los detectores de metales en aeropuertos y juzgados no podrían detectar el armazón de plástico de la Glock. En realidad todas las Glock tienen una corredera de metal.

A medida que el frenesí mediático se difuminó, las pistolas se hicieron populares rápidamente entre los soldados, policías y ciudadanos particulares de todo el mundo. Los comandos estadounidenses (particularmente los Green Berets, los Rangers y los operadores especiales del Ejército del Aire) se han convertido en seguidores de estas pistolas.

Un soldado de las fuerzas especiales del Ejército de Tierra estadounidense le enseña una Glock a un civil durante una demostración de capacidades en 2012. Foto del Ejército de Tierra estadounidense.

Un soldado de las fuerzas especiales del Ejército de Tierra estadounidense le enseña una Glock a un civil durante una demostración de capacidades en 2012. Foto del Ejército de Tierra estadounidense

Dados los aparentemente interminables retrasos del Pentágono en la búsqueda de una nueva pistola reglamentaria, el Mando de Operaciones Especiales (USSOCOM) recurrió a un método especialmente ingenioso para hacerse con sus Glock. En 2010 el USSOCOM cerró un acuerdo con el Ministerio del Interior estadounidense [Department of Homeland Security (DHS)] para recibir la transferencia de 2.500 Glock.

“La transferencia permitía al DHS deshacerse del excedente de armas y al mismo tiempo atender las necesidades del USSOCOM”, según le explicó un oficial de relaciones públicas del USSOCOM a War Is Boring en un correo electrónico. “El USSOCOM no contraía ninguna obligación con el DHS a cambio”.

El Ejército de Tierra estadounidense se ha aficionado a seguir reglas “diferentes a las de un concurso completo y abierto” para adquirir sus armas. Con las debidas justificaciones cualquier unidad puede ahorrarse el interminable proceso de un concurso y sencillamente otorgarle el contrato a una empresa en particular.

Pero las Glock no son únicamente para los mejores soldados del Ejército de Tierra estadounidense.

En febrero el Cuerpo de Infantería de Marina de EE.UU. anunció que los miembros de su unidad de operaciones especiales (Marine Corps Forces Special Operations Command o MARSOC) podían utilizar Glock como pistola reglamentaria. Cuatro meses después el Ejército de Tierra anunció sus planes para la adquisición de más de 1.600 unidades del modelo compacto de Glock, el Modelo 19, y tres unidades de su modelo de tiro a ráfagas (fuego automático), el Modelo 18.

Estas pistolas van dirigidas a los infantes de marina, según el portavoz del USSOCOM. El MARSOC no realizó ningún comentario sobre esta adquisición o por qué necesitan las Glock 18 de fuego automático. Estas pistolas ametralladora pueden consumir en segundos un cargador especial de 33 cartuchos.

El mes pasado un documento contractual del Ejército de Tierra explicaba con todo lujo de detalle los planes para la adquisición de miles de Glock adicionales de varios tipos durante los próximos cinco años. El coste estimado ascendía a más de 12 millones de dólares, aunque la cantidad exacta estaba clasificada.

El listado de modelos incluía pistolas de tamaño completo [full size], pistolas compactas tales como el Modelo 19 y otras de las llamadas sub-compactas, especialmente indicadas para su porte oculto. Las pistolas serán de calibre nueve milímetros, calibre .40 y calibre .45.

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Como si eso fuera poco, las pistolas podrían acabar en manos de cualquier aliado de todo el mundo. Entre 2010 y 2012 el Ejército de Tierra estadounidense envió casi 600 Glock a Yemen, según la información a la que ha tenido acceso War Is Boring a través de la ley de libertad de información [Freedom of Information Act].

“Los riesgos hacen fundamental la adquisición de pistolas Glock para atender las necesidades de las unidades”, afirmaban fuentes oficiales del Ejército de Tierra estadounidense en su anuncio del mes pasado. “En el caso de no adquirir las pistolas Glock para recibirlas en noviembre de 2015 se producirán retrasos inaceptables”.

Si hay que esperar más “se vería comprometida la capacidad de instruir y adiestrar eficazmente a los soldados y prepararles para hacer frente a situaciones/entornos de combate cercano”, se explicaba en el documento.

Con estos planes en marcha los comandos estadounidenses y sus amigos empuñarán Glock en el futuro próximo, sin importar lo que suceda con el último proyecto de pistola del Ejército de Tierra estadounidense.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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