Las granadas de mano estadounidenses tienen una extraña conexión con los deportes

WIB land October 29, 2016 War Is Boring 0

Un infante de marina estadounidense lanza una granada durante unas prácticas. Foto de la Infantería de Marina estadounidense Los ingenieros del Ejército de Tierra...
Un infante de marina estadounidense lanza una granada durante unas prácticas. Foto de la Infantería de Marina estadounidense

Los ingenieros del Ejército de Tierra estadounidense asumieron que si una persona podía lanzar una pelota también podría lanzar una bomba

por JOSEPH TREVITHICK

Probablemente casi todos estaremos de acuerdo en que jugar a la pelota con una granada de mano no es buena idea. En 2005 se dio un caso en Bosnia en el que tres jóvenes resultaron muertos por hacer el tonto con una de estas pequeñas bombas, según la agencia de noticias Reuters.

Sin embargo, a la hora de lanzar un objeto da igual si se trata de una bomba, lanzar es lanzar sea lo que sea. Así que, a lo largo de los años, los ingenieros de armamento del Ejército de Tierra estadounidense se han dedicado a diseñar granadas con la misma forma que una pelota de modo que se pudiera aprovechar la experiencia adquirida por los soldados al practicar deportes como el fútbol americano o el béisbol.

Cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial, su Ejército de Tierra no contaba con tanta experiencia ni equipo adecuado como sus homólogos europeos. Washington adquirió rápidamente armas de sus mejor preparados aliados.

Las compras incluyeron granadas de mano francesas F-1, que el Ejército estadounidense no tardó en copiar. La icónica granada Mark II del Ejército de Tierra estadounidense, a la que los soldados apodaron “piña” por su forma exterior a cuadros, comparte diseño con la granada francesa.

Aunque la Mark II fue la granada reglamentaria de las tropas estadounidenses durante toda la Segunda Guerra Mundial, los oficiales del Ejército estadounidense nunca llegaron a estar totalmente satisfechos con ese diseño de estilo europeo.

“Algunas personas” solían comentar que “una granada de tamaño y forma similares a los de una pelota de béisbol se adaptaría mejor para su uso por el típico soldado estadounidense”, según un informe de la posguerra.

Soldados del Ejército de Tierra estadounidense se adiestran en el lanzamiento de granadas. Foto del Ejército de Tierra estadounidense

Entre estas personas se encontraban miembros de la Office of Strategic Services (OSS) [Oficina de Servicios Estratégicos], predecesora de la Central Intelligence Agency (CIA) [Agencia Central de Inteligencia]. En 1944 la Dirección de Armamento del Ejército de Tierra estadounidense trabajaba con la OSS en varios prototipos.

Concretamente la OSS propuso que se creara un arma con una circunferencia de no más de 24 centrímetros (9'5 pulgadas) y unos 140 gramos (5 onzas) de peso, las mismas medidas que una pelota de béisbol reglamentaria. La Mark II pesaba cuatro veces más de lo que se proponía.

La nueva granada, que el Ejército estadounidense denominó T-13 y los soldados apodadon “beano”, contaba además con una espoleta especial que se activaba cuando la granada caía al suelo. Esta característica evitaría que un enemigo avispado pudiera devolverle la granada a su lanzador.

Diagrama del corte transversal de una granada T-13 beano último modelo. Imagen del Ejército de Tierra estadounidense

Desafortunadamente el mecanismo era muy sensible. Demasiado.

Para armar la granada, el soldado quitaba el típico pasador y lanzaba la pelota. En el diseño original había una chapita en la parte superior de la espoleta que al desprenderse liberaba otro pasador con un muelle lo que permitía el movimiento de otras partes internas del mecanismo según estaba previsto en el diseño.

Un fuerte lanzamiento con el ángulo equivocado podía hacer que la beano detonara demasiado cerca del lanzador. Por otra parte, la T-13 no les dejaba tiempo a los soldados para ponerse a cubierto cuando no se lanzaba con fuerza y caía demasiado cerca.

El rediseño de la espoleta, en el que la chapita actuaba como un retardo antes de liberar el segundo pasador cuando la granada ya iba por el aire hacia el blanco, no supuso mayor seguridad.

Poco más de un año después de que empezaran las pruebas, las T-13 ya habían sufrido “cinco detonaciones prematuras que habían supuesto la muerte de dos personas y heridas a otras 44”, escribió Anthony Dee en el número de octubre de 2013 de la Small Arms Review [revista de armas portátiles].

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el Ejército de Tierra estadounidense aparcó finalmente el proyecto a medida que Washington recortaba el gasto militar y enviaba a las tropas de vuelta a casa. Por aquel entonces Eastman Kodak había fabricado ya más de 10.000 granadas con ese tipo de espoleta rediseñada, comenta Dee en su artículo.

A lo largo del programa de diseño, el Ejército de Tierra estadounidense también desarrolló versiones de la granada rellenas de fósforo blanco incendiario y dotadas de las espoletas de tiempo tradicionales.

El National Defense Research Committee [Comité de Investigación de la Defensa Nacional] de la Casa Blanca, creado en 1940 por decreto del presidente [executive order], confiaba en que el proyecto de la beano pudiera “servir de estímulo a futuros diseñadores para desarrollar con éxito un arma de este tipo”, según un informe de la posguerra.

Al final el Ejército estadounidense desarrolló y adoptó granadas esféricas más pequeñas. La M-67, reglamentaria en las Fuerzas Armadas estadounidenses desde finales de los años 1960, pesa algo más que una pelota de béisbol pero tiene un menor diámetro.

Hoy en día los soldados suelen llamar “granada de béisbol” a la pequeña bomba. “En 1988 dudo que hubiera un solo soldado en su periodo de formación inicial que no hubiera lanzado una pelota de béisbol alguna vez”, dice el Sgto. Brent Sauer, miembro del Primer Batallón del 138º Regimiento de Infantería del Ejército de Tierra en la Guardia Nacional de Missouri.

Durante la instrucción, “el cabo primero instructor hacía especial hincapié en que si podías lanzar una pelota de béisbol, podías lanzar estas granadas”, comenta Sauer. “Ese primer lanzamiento de una granada real parecía tan importante como el lanzamiento que otorga la victoria en la liga estadounidense de béisbol”.

Un soldado de una unidad de seguridad del Ejército del Aire estadounidense se dispone a lanzar una granada de instrucción. Foto del Ejército del Aire estadounidense

Aunque la forma de pelota de béisbol se ha hecho la más popular, en las pruebas realizada por el Ejército estadounidense también se incluyeron granadas cuya forma y tamaño se asemejaba a un balón de fútbol americano.

En 1973, el Land Warfare Laboratory [laboratorio de guerra terrestre] del Ejército estadounidense empezó a probar posibles diseños para una granada contracarro. En aquel momento, el Ejército de Tierra no disponía de un arma semejante.

Los comandantes de unidades desplegadas en Europa habían solicitado algún tipo de artefacto explosivo para destruir carros de combate a corta distancia. Si las tropas del Pacto de Varsovia hubieran invadido Europa, los soldados de la OTAN podrían haberse tenido que enfrentar a vehículos blindados dentro de zonas urbanas.

Los comandantes estadounidenses se dieron cuenta de que los soviéticos disponían de granadas contracarro especiales para tal escenario. Los ingenieros del Ejército estadounidense desarrollaron cinco prototipos diferentes.

“Dado que un balón de fútbol americano del tamaño reglamentario pesa casi 400 gramos (14 onzas), se consideraba factible diseñar una granada de carga hueca dentro de este límite de peso”, según el informe oficial de las pruebas. “Además la mayoría de los soldados estadounidenses están familiarizados con el lanzamiento de un balón de fútbol americano”.

Granada experimental tipo balón de fútbol americano del Ejército de Tierra estadounidense. Foto del Ejército de Tierra estadounidense

En el prototipo la carga contracarro se introducía dentro de una pelota de espuma ahuecada. No parece que Parker Brothers, que fue la empresa que introdujo en el mercado las pelotas de espuma en 1969, tuviera nada que ver con el proyecto.

Los que probaron el prototipo descubrieron que la “pelota”, con el peso en el centro, resultaba muy inestable en vuelo y “no funcionaba según lo previsto”, según la documentación disponible sobre las pruebas realizadas. Los balones de fútbol americano reales son huecos por dentro.

Al contrario que las granadas tipo pelota de béisbol, el Ejército de Tierra estadounidense jamás llegó a utilizar una granada con forma de balón de fútbol americano. Ni siquiera el propio concepto de granada contracarro llegó a cuajar en las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Los actuales manuales del Ejército de Tierra estadounidense no mencionan la pelota de béisbol ni el propio deporte al referirse a las granadas de mano. “Como pocos soldados lanzan de la misma forma, resulta difícil establecer una única regla o técnica para lanzar granadas de mano”, se señala en un manual.

“Si un soldado es capaz de realizar un lanzamiento a mayor distancia y con mayor precisión utilizando su propio estilo personal, se le debe permitir hacerlo así siempre y cuando su cuerpo apunte de costado hacia la posición del enemigo y básicamente lance la granada hacia arriba”, se comenta en el manual.

Pero por lo menos hasta hace 10 años, todavía se solía hacer referencia al deporte, dice Sauer. “Creo que era sencillamente una forma fácil y práctica de que los soldados jóvenes lo entendieran”.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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