La verdadera razón por la que los suecos han vuelto al servicio militar obligatorio

WIB politics March 19, 2017 0

Soldados suecos se embarran un poco durante unas maniobras en Alemania en 2014. Foto del Ejército de Tierra estadounidense Los jóvenes suecos no quieren...
Soldados suecos se embarran un poco durante unas maniobras en Alemania en 2014. Foto del Ejército de Tierra estadounidense

Los jóvenes suecos no quieren ser militares

por ALBIN ARONSSON & BLAKE FRANKO

El Gobierno sueco ha mantenido aletargado el servicio militar obligatorio desde 2010, pero finalmente se ha visto en la necesidad de volver a llamar a filas a la juventud de la nación. Aunque esto se puede interpretar como que forma parte del interés de Estocolmo por demostrar su compromiso con la seguridad en el Báltico, el trasfondo del restablecimiento del servicio militar obligatorio puede que sea más práctico políticamente.

Tanto si Suecia quiere admitirlo como si no, sus Fuerzas Armadas tienen un déficit de mano de obra y el servicio militar obligatorio constituye una sencilla manera de cubrir las vacantes.

Introducido por primera vez en 1901, el servicio militar obligatorio en el país tenía como objetivo defender la ya muy antigua intención de permanecer neutrales, al mismo tiempo que se protegían las fronteras suecas. Tras el final de la Guerra Fría y el cambio hacia las misiones principalmente en el exterior, Estocolmo empezó a reformar sus Fuerzas Armadas para convertirlas en unas fuerzas totalmente profesionales.

Así es que, a partir de 2010, se interrumpió el servicio militar obligatorio hasta que se considerara necesario restablecerlo. Ese momento acaba de llegar, como demuestra un reciente informe elaborado por el Gobierno.

El informe señala que en 2015 únicamente se cubrieron 2.500 de las 4.000 vacantes disponibles para militares de nuevo ingreso y que sería necesario aumentar el reclutamiento en un 47 por ciento a partir de 2017 para cubrir las necesidades de tropa y marinería, suboficiales y oficiales.

Para más inri, de entre los países del Mar Báltico, Suecia es el que destina la menor proporción de su PIB a Defensa. Mientras que muchos en Estados Unidos, entre ellos el Ministro de Defensa estadounidense, James Mattis, presionan para que los miembros europeos de la OTAN dediquen un dos por ciento de su PIB a Defensa, Estocolmo pretende dedicar un mísero uno por ciento del PIB a Defensa en 2020.

En comparación con el pasado este dato supone un importante descenso respecto al dos por ciento del PIB en 1997 y al tres por ciento del PIB en 1976.

Un soldado del Ejército de Tierra sueco dispara con una carabina Colt Canada C8 durante una competición en Dinamarca en 2016. Foto del Ejército de Tierra estadounidense

Además del en general reducido gasto en Defensa de Suecia, no existen muchos incentivos a la hora de hacerse militar, al menos económicamente. En comparación con el salario medio sueco, los sueldos son bastante bajos en las Fuerzas Armadas, con un salario inicial de unas 18.000 coronas suecas al mes, algo menos de 1.900 euros.

Desde que las Fuerzas Armadas suecas se profesionalizaron existen bonificaciones en el sueldo por el riesgo añadido de las misiones internacionales, además de por los ejercicios de adiestramiento de 24 horas, pero desde una perspectiva internacional son bajas respecto a otros países.

El restablecimiento del servicio militar obligatorio también supone una forma eficaz de salir del paso y cubrir las vacantes en las Fuerzas Armadas suecas. El Jefe del Estado Mayor de la Defensa sueco declaró hace poco que serían necesarios al menos 6.500 millones de coronas suecas [680 millones de euros] adicionales en los presupuestos de 2016 a 2020 para cubrir las necesidades mínimas marcadas para las Fuerzas Armadas en la Ley de Defensa Nacional de 2015. El total del presupuesto anual asciende a unos 5.450 millones de euros.

La combinación de un Gobierno reacio a gastar más en las Fuerzas Armadas junto con la devaluación de la corona sueca y la revalorización del dólar ha encarecido considerablemente las expectativas para la Defensa sueca. Además, la adquisición de recursos de Defensa muy costosos, tales como 60 nuevos cazas JAS Gripen E [3.750 millones de euros] y dos nuevos submarinos A26 [850 millones de euros], supone un mayor estrangulamiento de los presupuestos.

De vuelta al ámbito geopolítico, Suecia también ha recibido muchas presiones para adoptar una postura más sólida frente a una posible agresión rusa, concretamente en el Mar Báltico. La pasada de cazas rusos sobre buques de la Armada estadounidense del año pasado demuestra que Moscú quiere ser un actor a tener en cuenta y no duda a la hora de intentar intimidar a una superpotencia como Estados Unidos, mucho menos a una potencia regional mucho más pequeña como Suecia.

Con el fin de dar mayor protección a sus propios territorios, Estocolmo no ha permanecido en silencio. El pasado verano se dio un gran paso cuando el Jefe del Estado Mayor de la Defensa sueco decidió inesperadamente desplegar de nuevo tropas de forma permanente en la isla de Gotland.

Si se desencadenara cualquier conflicto en la región, la estratégica ubicación de la isla, entre Letonia y Suecia, la convertiría en una base ideal para armas Anti-Access/Area-Denial (A2/AD) [contra acceso/negación de zona] tales como los sistemas S-300 o S-400. Si Rusia, o cualquier otra nación si se diera el caso, ocupara la isla y se hiciera con los sistemas de defensa, las operaciones en este teatro resultarían realmente difíciles.

Aunque el destacamento en la isla no asciende a más de 200 soldados, se trata de una clara muestra de que Suecia se está tomando más en serio la Defensa en la región.

La decisión de Estocolmo de restablecer el servicio militar obligatorio no ha de sobredimensionarse. Se trata de un paso al frente en el fortalecimiento de la seguridad del Báltico y de Suecia, pero constituye un pequeño paso en comparación con la forzaleza de Rusia en la región.

Si los suecos quieren garantizar su seguridad con sus propios medios y asegurarse de que Moscú no les considera débiles, van a necesitar una inversión mayor que una medida meramente simbólica para cubrir sus filas.

Este artículo fue publicado por primera vez en The National Interest.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.