La pistola que empezó la Primera Guerra Mundial

La pistola de bolsillo de un asesino cambió la historia

La pistola que empezó la Primera Guerra Mundial La pistola que empezó la Primera Guerra Mundial
Posiblemente sea la muerte del archiduque austrohúngaro Franz Ferdinand a manos de Gavrilo Princip uno de los asesinatos más conocidos de la historia. Catalizó... La pistola que empezó la Primera Guerra Mundial

Posiblemente sea la muerte del archiduque austrohúngaro Franz Ferdinand a manos de Gavrilo Princip uno de los asesinatos más conocidos de la historia. Catalizó las disputas marciales, burocráticas y políticas que condujeron a la Primera Guerra Mundial.

Por lo tanto, la pistola que Princip utilizó para matar a Ferdinand, una FN-Browning M1910, representa una de las armas más importantes de la Historia.

Durante siglos Bosnia había sido territorio turco. Pero el Imperio Otomano retrocedió durante la segunda mitad del siglo XIX y en 1908 el Imperio Austro-Húngaro se anexó formalmente la región después de ocuparla durante varias décadas.

Bosnia era una de las muchas regiones que formaban el heterogéneo Imperio Austro-Húngaro. En junio de 1914 estaba previsto que unidades del ejército austro-húngaro realizaran maniobras cerca de Sarajevo, capital de la región. El emperador Franz Josef había ordenado al archiduque Franz Ferdinand, heredero de la doble corona del Imperio Austro-Húngaro, que presenciara el ejercicio.

El programa de la visita del archiduque incluía reuniones, cenas y la inauguración de un museo. El 28 de junio de 1914 llegaron en tren a Sarajevo Ferdinand y su mujer Sophie. La comitiva real, acompañada por el gobernador de la región, partió en un convoy de coches hacia el ayuntamiento, con una única parada durante el trayecto para realizar una rápida inspección de algunos cuarteles locales.

El itinerario de la comitiva real era de dominio público. Una multitud se congregó a su paso. Entre la multitud se encontraban asesinos serbios de Joven Bosnia (Mlada Bosna), grupo revolucionario anti-austriaco apoyado por la Mano Negra, fuerza paramilitar serbia.

Ferdinand estaba muy bien considerado por gran parte de la población del Imperio Austro-Húngaro. Se le consideraba moderado. Un reformador. Una de sus conocidas intenciones era reunir las regiones eslavas del imperio en un tercer estado de la corona. Algunos radicales serbios lo consideraban otro impedimento para el ascenso de Serbia en la región.

La Mano Negra había proporcionado entrenamiento a los asesinos, así como seis granadas, cuatro pistolas FN Browning Automatic Pistol y un plano del itinerario del convoy a través de Sarajevo marcado con las posibles posiciones de la policía y la seguridad.

Los seis asesinos ocuparon posiciones a lo largo del itinerario. Pero los dos primeros asesinos no pudieron intervenir cuando pasó el coche del archiduque por su posición. En torno a las 10:15 de la mañana intervino el tercer asesino, Nedeljko Čabrinović. Lanzó una granada de mano contra el coche del archiduque. La granada dio contra el techo plegado del coche, rebotó y explotó debajo del coche de detrás, hiriendo a más de una docena de personas.

Acto seguido Čabrinović se tomó una cápsula de cianuro y se lanzó al río Miljacka que discurría paralelo a la carretera. El cianuro había perdido sus efectos y no llegó a acabar con la vida de Čabrinović. El Miljacka llevaba poca agua debido a la sequía y Čabrinović fue detenido rápidamente.

Los demás asesinos no pudieron intervenir cuando el coche del archiduque se dirigió a toda velocidad hacia el ayuntamiento. A pesar del intento de asesinato no se hizo casi nada para aumentar la seguridad y proteger al archiduque y la recepción en el ayuntamiento continuó adelante tal y como estaba previsto. No obstante, se canceló el resto de la agenda del día y se decidió que la pareja real visitara a los heridos en el ataque con bomba.

Aproximadamente a las 10:45 partió el convoy hacia el hospital de la ciudad. El conductor no había sido informado de ningún cambio en el itinerario por lo que sin saberlo giró a la derecha en la calle Franz Josef Strasse en lugar de bajar por la avenida Appel Quay. Al conductor se le informó del cambio de planes y entonces se dispuso a dar la vuelta a la altura de la charcutería Moritz Schiller frente al Puente Latino.

En este momento Princip se adelantó y abrió fuego con su pistola M1910.

Pistola M1910 de Gavrilo Princip. Foto del Museo de Historia Militar de Viena

Princip era un serbobosnio de 19 años. Fue alumno de un colegio mercantil en Sarajevo durante varios años antes de ser expulsado por participar en manifestaciones anti-austriacas. En 1914 fue reclutado en Joven Bosnia por Danilo Ilić.

El primer disparo calibre .380 ACP de Princip alcanzó en el cuello al archiduque, perforándole la yugular y quedando alojado en la columna vertebral. Teniendo en cuenta lo difícil que resulta utilizar los elementos de puntería de la pistola Model 1910, o Princip era un grandísimo tirador o es que tuvo mucha suerte para darle al archiduque.

Después de disparar contra Ferdinand, Princip intentó disparar contra Oskar Potiorek, el gobernador austriaco de Sarajevo, que iba sentado en el asiento delantero del acompañante del coche del archiduque. Pero cuando iba a disparar, la policía y personas del público se abalanzaron sobre Princip. El disparo alcanzó a Sophie en el abdomen. Se resbaló de su asiento al lado del archiduque herido.

El coche se dirigió inmediatamente a la residencia del gobernador. Al llegar Sophie ya estaba muerta. “¡Sophie, Sophie, no te mueras!”, le dijo Ferdinand. “¡Mantente con vida por los niños!”

Su escolta le preguntó cómo se sentía. “No es nada”, le dijo Ferdinand, y acto seguido falleció.

Túnica empapada de sangre de Franz Ferdinand. Fuente de la imagen

Rodeado por la multitud, Princip se tomó su píldora de cianuro. Pero como en el caso de Čabrinović, la píldora no logró acabar con su vida. La policía detuvo a Princip.

La pistola M1910 de Princip era del calibre 9×17 mm., también conocido como .380 ACP o 9 Corto. El pequeño y ligero cartucho .380 ACP resulta ideal para pistolas de bolsillo. Y aunque puede que su potencial de incapacitación sea menor que el del más grande cartucho 9 mm. Parabellum, a corta distancia tiene una penetración suficiente para matar. Y al impactar contra un blanco el proyectil puede deformarse y expandirse hasta alcanzar unos 16 milímetros, casi el doble de su diámetro.

La pistola Model 1910 fue diseñada por John Browning y fabricada por Fabrique Nationale d’Herstal en Bélgica. Se empezó a fabricar en serie en 1912. La M1910 tenía un cañón de cuatro pulgadas (10 cm.), pero su longitud total era de poco menos de siete pulgadas (18 cm.). Se alimentaba de un cargador monohilera de seis cartuchos e incorporaba seguro de cargador, seguro de empuñadura y seguro de aleta. FN acabó fabricando un total de 572.590 pistolas M1910.

Cuerpos del archiduque Franz Ferdinand y su mujer Sophie dentro del ataúd en julio de 1914. Fuente de la imagen

Inmediatamente después del asesinato de Ferdinand, el Imperio Austro-Húngaro lanzó un pogromo contra los serbios de Sarajevo. Unos 5.000 serbios fueron detenidos. Casi 1.000 resultaron muertos.

En Viena el asesinato fue recibido por una mezcla de horror y lo que casi se podría describir como alivio. Las reformas de Ferdinand nunca habían sido especialmente populares con el emperador Franz Josef. Pero el aliado más cercano de Austria, Alemania, vio el asesinato como una gran oportunidad.

Alemania instó a Austria a darle un ultimátum a Serbia a sabiendas de que esto podría provocar la guerra con Rusia, aliada de Serbia. Para Austria el asesinato supuso poco más que un pretexto para saldar antiguas cuentas en los Balcanes y expandir el territorio austriaco.

Pero al final la declaración de guerra de Austria a Serbia el 28 de julio de 1914 tuvo el efecto dominó que Alemania había anticipado. En poco tiempo toda Europa estuvo en guerra.

Los asesinos y sus cómplices durante el juicio en octubre de 1914. Fuente de la imagen

En cuestión de semanas casi todos los asesinos acabaron detenidos. El juicio tuvo lugar en octubre de 1914, tres meses después de iniciarse la Primera Guerra Mundial. A pesar de que muchos de los acusados ​​testificaron que su intervención no tuvo nada que ver con Serbia, el tribunal dictaminó que el gobierno serbio era cómplice.

La mayoría de los acusados ​​fueron declarados culpables. Tres acabaron en la horca. Čabrinović y Princip sólo pudieron ser condenados a 20 años de prisión, la pena máxima de prisión para los ​​menores de 20 años en el momento del delito. Sin embargo, ambos hombres morirían en prisión de tuberculosis.

Cuando Princip fue detenido, su pistola se entregó, por razones desconocidas, al cura jesuíta que administró la extremaunción a Ferdinand y su mujer. Al final los jesuítas entregaron el arma al Museo de Historia Militar de Viena.

Este artículo fue publicado por primera vez en el sitio web Historical Firearms [Armas de Fuego Históricas].

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.