La pistola de los nazis

La Luger P08 tiene una siniestra reputación, pero en realidad no deja de ser más que una pistola innovadora

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Los antiguos romanos tenían un dicho. Si vis pacem, para bellum. “Si quieres la paz, prepárate para la guerra.” George Luger se tomó muy... La pistola de los nazis

Los antiguos romanos tenían un dicho. Si vis pacem, para bellum. “Si quieres la paz, prepárate para la guerra.”

George Luger se tomó muy en serio ese dicho. El resultado fue una pistola conocida por su precisión, por la munición que introdujo en los ejércitos de todo el mundo y por la mala reputación que se ganó posteriormente a su aparición.

La pistola P08, o Luger, en calibre nueve milímetros Parabellum, fue creación del inventor de su mismo nombre, y prestó fielmente sus servicios en las Fuerzas Armadas alemanas durante las dos guerras mundiales. A menudo se la asocia con el régimen nazi, pero ya era la pistola de los Soldaten del Kaiser antes de que Hitler tomara el poder.

Sin embargo, está más estrechamente relacionada con este último. Si ves alguna película de la Segunda Guerra Mundial, casi seguro que aparece algún oficial de la Gestapo atacado de los nervios y pegando gritos al tiempo que levanta una Luger.

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“Desde su adopción, la Luger fue sinómino de militar alemán hasta el final de la Segunda Guerra Mundial,” escribió Aaron Davis en su libro The Standard Catalog of the Luger [el catálogo convencional de la Luger]. “Pregúntale a cualquier veterano del [Teatro de Operaciones Europeo] de la Segunda Guerra Mundial cuál era el souvenir de guerra más preciado por aquel entonces que su respuesta siempre será la misma, ‘una Luger.'”

Aunque estuvo disponible en varios calibres, el modelo de Luger más habitual disparaba el cartucho nueve milímetros Parabellum, un calibre cuyo uso se extendió rápidamente por todo el mundo después de la Primera Guerra Mundial y que debe su nombre al dicho latín anteriormente mencionado.

Este cartucho todavía es utilizado por varios subfusiles reglamentarios en muchos ejércitos de todo el mundo. Además este es el mismo cartucho que dispara la pistola Beretta M-9, la pistola actualmente reglamentaria en las Fuerzas Armadas estadounidenses.

En la cabecera y sobre estas líneas, pistolas Luger. Fotos de Thomas Quine y Askild Antonsen/FlickrEn la cabecera y sobre estas líneas, pistolas Luger. Fotos de Thomas Quine y Askild Antonsen/Flickr

La Luger es una pistola semiautomática accionada por retroceso y de recámara acerrojada, con una capacidad de ocho cartuchos en el cargador. Tiene un sistema de acerrojado único en su especie a través de una palanca de bloqueo que consiste en un brazo articulado que abre y cierra la recámara, en lugar del sistema de corredera que utilizan casi todas las pistolas semiautomáticas del mundo.

La idea inicial de Luger partió de la estrambótica pistola C-93, diseñada por Hugo Borchardt. La pistola de Borchardt era potente y precisa, pero pesaba mucho, tenía un empuñe incómodo y fabricarla resultaba muy caro. Luger tomó el complicado sistema de palanca de bloqueo, lo simplificó, le dio un ángulo de 55 grados a la empuñadura de la pistola (para que el empuñe resultara más cómodo) y la fabricó en un formato más pequeño.

La Luger Modelo 1900 fue el primer arma que llevó grabadas las letras DWM en el armazón (en referencia a la fábrica Deutsche Waffen und Munitionsfabriken de Berlín), que indican el lugar de origen de los primeros modelos de la pistola.

Los suizos fueron los primeros en adquirir la Luger Modelo 1900, originalmente en calibre 7’65 milímetros. En 1906, DWM fabricó pistolas para Brasil, Bulgaria, Holanda, Portugal y Rusia.

Incluso el Ejército de Tierra estadounidense barajó por un momento la opción de utilizar la Luger antes de decidirse por la M1911 en calibre .45. Sin embargo, otros clientes (entre los que se encontraba la Armada alemana) querían un calibre mayor. En 1908, de ahí la denominación Pistole 1908, el estándar era la clásica Luger en calibre nueve milímetros.

La Luger se mantuvo como la pistola reglamentaria del ejército alemán hasta 1938, momento en el que entró en servicio la Walther P-38 en calibre nueve milímetros. A pesar de su buena reputación técnica, la pistola Luger no deja de ser una máquina enrevesada con varios inconvenientes.

Cuando se abre la recámara de la pistola, el brazo articulado del cierre se dispone formando un ángulo muy cerrado, lo cual es precisamente el tipo de cuestiones mecánicas que hacen que la pistola resulte tan susceptible de sufrir interrupciones a consecuencia de la suciedad.

De hecho, la Browning Hi-Power se convirtió en la mayor competidora de la Luger debido a la simplicidad de su sistema de acerrojamiento, lo cual revestía una gran importancia para los soldados que tenían que desmontarla en el campo de batalla para su limpieza.

De todas formas la Luger gozaba de una buena reputación como pistola resistente y precisa que, obviamente, prestaba un buen servicio a los soldados alemanes. Las Luger que datan de principios del siglo XX están especialmente bien fabricadas, según unos estándares tan exigentes que muchas de las P08 que entraron en servicio a lo largo de la Primera Guerra Mundial continuaron perfectamente en servicio durante la Segunda Guerra Mundial y aún después.

Uno de los planos originales de la pistola P08. Imagen de dominio públicoUno de los planos originales de la pistola P08. Imagen de dominio público

La Luger P08 suponía un trofeo de guerra muy bien cotizado. Los soldados aliados se hicieron con miles de estas pistolas y varios episodios de la miniserie Hermanos de Sangre [Band of Brothers], de la cadena de televisión HBO, ponen en relieve la cruzada de un soldado americano por hacerse con una.

Bill Mauldin, caricaturista de la revista Stars & Stripes [Barras y Estrellas], hacía referencia a la Luger en una de sus caricaturas más populares sobre la guerra. En su caricatura, un prisionero alemán le dice a otro prisionero alemán, “Luger, 100 dólares… cámara de fotos, 150 dólares… Cruz de Hierro, 12 dólares… ¡Merece la pena que te capturen los estadounidenses!”

Sin embargo, los alemanes pronto se percataron de que podían matar o herir a aquel soldado que pretendiera hacerse con un trofeo de guerra. Bastaba con que ataran una granada de mano o una mina con un hilo a las Luger que se quedaban en el campo de batalla, lo que las convertía en un souvenir potencialmente letal.

Pero la Luger fue su propio peor enemigo. Al igual que con una gran cantidad de material militar alemán, su fabricación resultaba muy cara, lo cual fue uno de los motivos por los que el ejército de Hitler adoptó la más barata pistola Walther.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los suizos dejaron de utilizar la Luger. Pronto le siguieron otros países. Pero los coleccionistas siempre han apreciado esta pistola. Se considera la “pistola de los malos” debido a su pasado nazi y las Luger más raras, tales como las que disparan el cartucho 7’65 milímetros, se han llegado a vender por más de 1.200 dólares en alguna ocasión.

Y es que el misticismo de la Luger llega hasta nuestros días gracias a su dilatada historia, su inolvidable relación con el Tercer Reich y su abundancia.

“Independientemente del hecho de que ya no se fabrique, de ninguna manera la Luger es un arma del pasado,” escribió Dan Shideler en su libro Gun Digest Book of Classic Combat Handguns [el libro de la pistolas de combate clásicas]. “Se fabricaron millones de pistolas a lo largo de más de 40 años y actualmente se encuentran en manos de muchas personas repartidas por todo el mundo.”

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.


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