La carabina M-4 está aquí para quedarse

A pesar de las llamadas para su sustitución, el arma principal del Ejército de Tierra estadounidense no se va a ninguna parte

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En el número de enero de la revista The Atlantic el General de División retirado Robert Scales arremetía contra la carabina M-4 del Ejército... La carabina M-4 está aquí para quedarse

En el número de enero de la revista The Atlantic el General de División retirado Robert Scales arremetía contra la carabina M-4 del Ejército de Tierra estadounidense y reclamaba un arma completamente nueva para las manos del soldado estadounidense moderno.

Scales reseña la Batalla de Wanat en 2008, cuando los talibanes atacaron un puesto avanzado defendido por tropas estadounidenses, y sus propias experiencias en Vietnam con fusiles M-16 defectuosos.

En ambos casos, el M-16 y su descendiente, la carabina M-4, fallaron en combate y costaron vidas de estadounidenses.

Como historiador y veterano de guerra, Scales aporta argumentos válidos. Su recomendación, que el Ejército de Tierra sustituya la M-4 por un nuevo arma, resulta innecesaria. Al igual que con el carro de combate M-4 Sherman de la 2ª Guerra Mundial, la carabina M-4 constituye un compromiso derivado de las responsabilidades globales del Ejército de Tierra.

El futuro sustituto de la carabina M-4 no es un arma nueva.

El sustituto de la carabina M-4 es una carabina M-4 actualizada.

Scales narra la larga y tortuosa historia de los fusiles de la familia AR-15 y M-16, de los cuales la M-4 es una versión más corta y más compacta. Entre otras características, la M-4 dispone de un cañón más corto para facilitar su manejo en espacios reducidos, tales como el interior de vehículo y entornos urbanos.

Cita un cambio en la pólvora que se envió con el M-16 original durante la Guerra de Vietnam como el motivo de interrupciones habituales. Además la delgadez de sus cañones hicieron que la carabina M-4 fuera proclive a sobrecalentarse en Afganistán, particularmente durante la Batalla de Wanat, en la cual varias M-4s quedaron inservibles.

En el pasado, Scales había descrito la M-4 como “virtualmente inútil” frente a enemigos provistos de blindaje personal.

Por último, Scales culpa al diseño básico de la familia M-16. Los gases producto de la combustión de la pólvora retornan al fusil, lo que acciona el arma. Pero esto también introduce residuos en las entrañas del fusil, ensuciando el arma en momentos críticos.

Scales también habla de la necesidad de un fusil que pueda disparar más lejos, para mejorar la capacidad de un infante para batir al enemigo a distancias largas.

Tal arma requerirá un proyectil más pesado y un cañón más largo. El fusil también tendría que tener un sistema de funcionamiento diferente. Sería ideal uno en el que los gases empujen un pistón que accione el arma, manteniendo gran parte de los residuos de la pólvora alejados de las entrañas del fusil.

Scales incluso sugiere añadir un ordenador balístico al fusil, para ayudar con la puntería a larga distancia.

En la cabecera, soldados del Ejército de Tierra entrenan con carabinas M-4. Sobre estas líneas, un paracaidista del Ejército de Tierra estadounidense proporciona seguridad en Afganistán con su carabina M-4. Fotos del Ejército de Tierra estadounidense

El Ejército de Tierra que va a todas partes

A diferencia de muchos ejércitos, el Ejército de Tierra estadounidense se despliega por todo el mundo en cualquier ubicación geográfica y clima posible.

En las décadas posteriores a la adopción de los fusiles de la familia M-16, el Ejército de Tierra combatió en Vietnam, Grenada, Panamá, Kuwait, Somalia, Irak y Afganistán. Combatió en selvas, desiertos, ciudades, llanuras y montañas escarpadas.

Un año, el Ejército de Tierra tiene que combatir en un entorno más adecuado para un fusil de asalto de tamaño completo, tal como Afganistán, y al año siguiente en un entorno urbano que favorece a la más pequeña carabina M-4, tal como Bagdad.

Durante la pasada década, el Ejército de Tierra tuvo que combatir en aquellos dos diferentes campos de batalla…al mismo tiempo.

La posibilidad de tener que combatir en cualquier parte del planeta significa que no existe una solución de talla única para el Ejército de Tierra. Los compromisos resultan inevitables.

Otras consideraciones llevaron al Ejército de Tierra a la M-4.

Los fusiles en calibres más ligeros pesan menos que los fusiles en calibres más pesados. Actualmente menos soldados que en el pasado proceden de una tradición en el tiro con armas de fuego, y el retroceso más liviano del cartucho en calibre 5’56 milímetros resulta mucho más amigable para los tiradores novatos que el cartucho en calibre 7’62 milímetros.

Incluso la logística juega su papel.

Cuando se combate a miles de kilómetros de casa, con tropas que se trasladan en helicóptero, el peso de un solo cartucho constituye una consideración muy real. Un soldado, un helicóptero o buque de carga pueden llevar más del doble de cartuchos en calibre 5’56 milímetros que de cartuchos en calibre 7’62 milímetros.

Existen alternativas a la carabina M-4. Pero cada una de ellas pone sobre la mesa ventajas particulares, y desventajas.

El fusil Heckler & Koch G36, el fusil reglamentario en el Ejército de Tierra alemán, es un arma que Scales ha mencionado en el pasado como un posible sustituto. Pero tras el presunto pobre rendimiento en Afganistán, el fusil se ganó una mala reputación. Scales ya no menciona el G36.

El G36 también dispara el mismo cartucho en calibre 5’56 milímetros del que se burla Scales por ser “poco” e “inútil”.

Ha alabado la fiabilidad del AK-47, y algunos incluso han propuesto que el Ejército de Tierra adopte una variante del fusil de asalto ruso. Después de todo, Israel lo hizo. La legendaria fortaleza del AK-47, y su capacidad para disparar incluso sucio, atendería la demanda de Scales sobre la necesidad de un fusil que sea más fiable incluso sucio.

Pero los fusiles de la familia AK no resultan muy precisos. En términos de ergonomía, se quedan en un categórico segundo lugar.

Otra posibilidad es el Heckler & Koch 416. Externamente se parece a la M-4 y comparte muchos componentes comunes. Para accionar el arma, el 416 difiere en que utiliza un pistón en lugar de gas. Esto se traduce en un arma que requiere menos mantenimiento.

Sin embargo, incluso el 416 tiene sus contraprestaciones. El sistema de funcionamiento por pistón hace que el fusil sea más pesado que la M-4 y los críticos se quejan de que el arma es innecesariamente compleja. Y una vez más, dispara el cartucho en calibre 5’56 milímetros.

Un soldado de la 101 División Aerotransportada entrena con su M-4A1 en Afganistán el 27 de noviembre de 2013. Foto del Ejército de Tierra estadounidense

El sustituto de la M-4 es la M-4A1

Cada posible sustituto constituye un compromiso por su propio derecho. El fusil que Scales quiere, un arma más fiable con un calibre más grande y mayor alcance, sencillamente no existe todavía.

El camino más prudente para el Ejército de Tierra consiste en mejorar la M-4 con una serie de actualizaciones. La armas de la familia del AR-15 y de la carabina M-4 son modulares por naturaleza, lo cual hace que sea fácil desmontar las armas y actualizarlas.

Hace poco que el Ejército de Tierra empezó a convertir carabinas M-4 en su variante actualizada M-4A1. La principal mejora es el cañón más pesado, el cual ayuda a atajar el problema del sobrecalentamiento in combates prolongados como el de Wanat.

En lugar de cambiar a un cartucho en calibre más pesado, sencillamente el Ejército de Tierra también puede adoptar una munición mejorada en calibre 5’56 milímetros.

El nuevo cartucho M855A1 tiene una mejor penetración de blindaje, capaz de perforar una plancha de acero de 1 cm. a más del doble de distancia que el M855.

El proyectil ha aumentado sus propiedades lesivas, al cabecear y fragmentarse dentro del cuerpo humano a sólo 2’5 centímetros de profundidad, frente a los anteriores 18 centímetros.

El Ejército de Tierra todavía puede realizar mayores mejoras. Aún podría cambiar a un sistema de pistón, e inicialmente había planeado hacerlo con el M-4A1, hasta que el Pentágono abandonó este requisito.

La componente terrestre de Defensa también podría cambiar totalmente de calibre, a los nuevos calibres 6’5 milímetros, 6’8 milímetros y .300 AAC. Algunos de estos calibres únicamente suponen cambiar el cañón de la carabina.

El Ejército de Tierra incluso podría modernizar la carabina M-4 con un ordenador balístico del tipo que propone Scales. El fabricante de armas con sede en Austin, Texas, TrackingPoint ya ha adaptado uno de sus sistemas al AR-15, la versión civil de la M-4.

La incorporación de ordenadores balísticos en fusiles militares por todo el mundo resulta inevitable. Pero por ahora, los sistemas necesitan ajustes con el ojo puesto en una reducción del peso, una mayor robustez y un menor coste.

Armas más pesadas tales como la ametralladora M-240 pueden complementar a la carabina M-4 en el campo de batalla. Foto del Ejército de Tierra estadounidense.

La carabina M-4 no es perfecta. Ningún arma lo es. Pero según un informe de 2006 de CNA Corporation, el 80 por ciento de los soldados que habían entrado en combate creían que su carabina era fiable.

La M-4 no es el arma ideal para cualquier situación. Se encuentra en un término medio.

No es el arma ideal para Afganistán, para combatir a largas distancias o para combates prolongados tales como el de Wanat.

Pero la M-4 puede, y es, complementada por armas de apoyo que se ajustan mejor a tales situaciones, como fusiles de tirador selecto o armas de apoyo más pesadas tales como la ametralladora M-240. Y las mejoras en el fusil pueden mantenerlo competitivo durante las décadas venideras.

Guste o no, la M-4 no se va a ninguna parte.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.