Incesantes combates, y muchas condecoraciones en secreto, para los operadores especiales estadounidenses

Los comandos se han ganado en secreto 216 de las más altas condecoraciones

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Desde el 11S, prácticamente la quinta parte de las Cruces al Mérito Militar y las Estrellas de Plata que... Incesantes combates, y muchas condecoraciones en secreto, para los operadores especiales estadounidenses

Desde el 11S, prácticamente la quinta parte de las Cruces al Mérito Militar [Distinguished Service Cross] y las Estrellas de Plata [Silver Star] que las Fuerzas Armadas estadounidenses han concedido a sus miembros por heroismo en combate se han entregado en secreto, informaba el USA Today a principios de marzo.

Por una sencilla razón. Las misiones que estaban llevando a cabo en el momento de hacerse acreedores de tan altas condecoraciones, que se encuentran solo por debajo de la Medalla de Honor [Medal of Honor], eran secretas de por si.

De las 1.090 Cruces al Mérito Militar y Estrellas de Plata que se han concedido desde el 11S, 216 fueron en secreto.

El carácter clasificado de la imposición de tales condecoraciones da muestra de hasta qué punto el Pentágono libra en las sombras las guerras de EE.UU.

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Desde 2001, el Mando de Operaciones Especiales (MOE) [Special Operations Command (SOCOM)] ha visto cómo se quintuplicaba su presupuesto anual hasta alcanzar los 10.000 millones de dólares y cómo se duplicaba su plantilla hasta llegar a los 71.000 efectivos. Un alto mando anónimo del Ministerio de Defensa estadounidense le comentó a USA Today que el gran número de medallas concedidas en secreto refleja la confianza que tiene EE.UU. en este tipo de fuerzas militares para capturar o eliminar a líderes terroristas y liberar rehenes.

Actualmente el Pentágono está revisando las circunstancias de la concesión de tales condecoraciones para llegar a determinar si en algún caso procede elevar la categoría de la condecoración a la de Medalla de Honor. Pero debido a la publicidad que normalmente rodea la concesión de la más alta condecoración militar del país, existen presiones internas en el Pentágono para limitar el número de Medallas de Honor que se conceden a miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales.

“En la práctica la concesión [de una Medalla de Honor] aparta a un operador especial de toda operación táctica futura al revelar su identidad y convertirle en una celebridad, y además lleva consigo el que la propia unidad se vea expuesta a un mayor escrutinio público,” Dwight Mears, un antiguo profesor de Historia en West Point, explicaba a USA Today.

La Cruz al Mérito Militar (que se concede a miembros del Ejército de Tierra estadounidense) y la Estrella de Plata (que se concede a miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses) constituyen, respectivamente, la segunda y tercera mayor condecoración militar al valor en combate. Entre las condecoraciones concedidas en secreto tras el 11S se incluyen una Cruz al Mérito Militar y tres Cruces al Mérito Naval, el equivalente a una Cruz al Mérito Militar para marineros e infantes de marina. La Armada y el Ejército de Tierra estadounidenses también han concedido 112 y 100 Estrellas de Plata, respectivamente, con motivo de operaciones no desveladas.

“Contamos con una capacidad excepcional para operar en todo tipo de entornos en apoyo del plan estratégico para lograr los objetivos de la seguridad nacional,” le dijo al Congreso estadounidense en 2015 el General del Ejército de Tierra estadounidense Joseph Votel, uno de los altos mandos del Mando de Operaciones Especiales. “No paramos de desbaratar las acciones violentas de organizaciones extremistas.”

“Son nuestro as en la manga,” decía el General del Ejército de Tierra estadounidense Hugh Shelton, antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa de Estados Unidos, sobre el Mando de Operaciones Especiales Conjuntas [Joint Special Operations Command (JSOC)], el sub-mando del SOCOM que se dedica a cazar, capturar y eliminar terroristas. “Si necesitas a alguien que pueda saltar en paracaídas desde 50 kilómetros de distancia, bajar por la chimenea de un castillo y hacerlo volar por los aires desde dentro, esos del JSOC son los tipos a los que vas a recurrir.”

Además los operadores especiales son plato de buen gusto para aquellos líderes políticos preocupados por el gasto público que los consideran mucho más rentables que las fuerzas convencionales de mayor entidad.

“En tiempos de austeridad, el Gobierno suele buscar la manera de hacer más con menos,” escribía Steven Bucci, analista de la Heritage Foundation, organización que defiende las políticas conservadoras “liberales.” “Cuando esta filosofía presupuestaria se aplica a las Fuerzas Armadas, [las Fuerzas de Operaciones Especiales], gracias a su reputación de hacer grandes cosas con menos soldados y recursos que las grandes fuerzas convencionales, parecen una ganga.”

La confianza de EE.UU. en las Fuerzas de Operaciones Especiales no tiene visos de cambiar. En octubre de 2015, el Pentágono hizo públicos sus planes de enviar comandos a Siria.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.