Hoy día los terroristas dicen que no quieren inmolarse tanto

WIB front January 1, 2017 0

Un combatiente del Estado Islámico dispara con una ametralladora PK en 2016. Captura de pantalla de un vídeo propagandístico Los datos sobre combatientes extranjeros...
Un combatiente del Estado Islámico dispara con una ametralladora PK en 2016. Captura de pantalla de un vídeo propagandístico

Los datos sobre combatientes extranjeros del ISIS y Al Qaeda revelan cambios en el tiempo

por ROBERT BECKHUSEN

Los crudos vídeos propagandísticos del Estado Islámico son ampliamente conocidos por ayudar al grupo terrorista a captar reclutas a escala mundial y Estados Unidos los ha señalado como perpetradores de asesinatos selectivos.

La primera parte de ese párrafo es cierta, pero simplista. El Estado Islámico, o ISIS, no empezó a hacer regularmente propaganda dirigida al público extranjero hasta 2014, pocos meses antes de la caída de Mosul. Un año antes el grupo terrorista ya se estaba extendiendo rápidamente y se había apoderado de la ciudad siria de Raqqa, que pasó a convertirse en su capital de facto.

De hecho, desde mediados de 2013 el Estado Islámico empezó a comprobar cómo cada mes llegaban a Siria cientos de reclutas extranjeros, fenómeno que se aceleró inmediatamente después de que el grupo terrorista tomara Mosul en junio de 2014.

Más preocupante aún resultaba el hecho de que el Estado Islámico había adquirido atractivo a nivel mundial en una escala muy superior a la de su predecesora versión afiliada de Al Qaeda que combatió a los militares estadounidenses en Irak entre 2006 y 2007. El Estado Islámico atrajo a un público diverso, con mejores habilidades… y los reclutas extranjeros les decían a sus reclutadores que no estaban tan interesados en inmolarse.

Esa es la información que se desprende de una comparativa, que se filtró a la cadena de noticias NBC News en 2016, entre los ficheros de datos sobre personal perteneciente a los grupos terroristas iraquíes afiliados de Al Qaeda entre 2006 y 2007 y ficheros similares sobre personal del Estado Islámico entre 2011 y 2014. Esos ficheros de datos personales son el centro de atención de un informe de diciembre de 2016 realizado por el Combating Terrorism Center [Centro de Lucha contra el Terrorismo] de West Point.

El Estado Islámico dispone de ficheros que detallan las identidades y orígenes de sus reclutas extranjeros. El grupo terrorista toma nota de los nombres, orígenes, ocupaciones anteriores y a lo que preferirían dedicarse los potenciales combatientes después de alistarse, algo muy parecido a lo que haría un reclutador militar.

Por ejemplo, tanto Al Qaeda como el Estado Islámico les preguntaban a sus reclutas si querían convertirse en combatientes o en terroristas suicidas, aunque el Estado Islámico añadió una tercera categoría de “combatiente suicida”, o combatientes que se pertrechan a sí mismos para explotar y luchar hasta la muerte.

Tal vez resulte sorprendente, entonces, que los reclutas del Estado Islámico se presenten menos explícitamente dispuestos a convertirse en kamikazes. En 2006–2007 la mayoría (58 %) de los reclutas extranjeros de Al Qaeda querían convertirse en terroristas suicidas, frente al 5 % de los reclutas del Estado Islámico, según el informe.

Otro 6 % de los reclutas del ISIS les dijeron a sus reclutadores que querían convertirse en combatientes suicidas. Eso deja un 89 % de los reclutas que dijeron que simplemente querían luchar. Pero hoy día los objetivos estratégicos son diferentes. El Estado Islámico quiere ocupar el terreno y no puede hacerlo si el grueso de su ejército se inmola.

“Una razón importante radica en que las dos iteraciones de la organización operaban en entornos completamente diferentes”, sugieren los autores del informe, Brian Dodwell, Daniel Milton y Don Rassler.

“Mientras que el Estado Islámico ocupa un amplio territorio, ha autoproclamado la creación de su califato y lleva tiempo tratando de poner en funcionamiento un gobierno y unas Fuerzas Armadas, Al Qaeda en Irak era un grupo insurgente que no ocupó ningún territorio real y luchaba por su supervivencia contra Estados Unidos, un enemigo militar superior”.

Sin lugar a dudas, el hecho de que la mayoría de los reclutas respondieran que querían ser “combatientes” no significa que los soldados iraquíes y sirios que combaten en el campo de batalla puedan bajar la guardia. Los ataques suicidas constituyen una táctica habitual del ISIS y lo que un recluta dice que quiere hacer puede cambiar. Sin embargo, el Estado Islámico, en mayor medida que Al Qaeda en Irak, parece que se apoya más en los terroristas suicidas para aprovechar vulnerabilidades durante el combate.

Vehículo bomba suicida del Estado Islámico durante un combate en Mosul. Captura de pantalla de un vídeo propagandístico

La situación está cambiando. Hay muchas probabilidades de que el Estado Islámico pierda Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak y la más grande bajo su control. Lo que vayan a hacer después es el quebradero de cabeza de los estrategas de la coalición, a quienes les preocupa que los terroristas puedan esconderse y volver a una insurgencia estilo 2006–2007.

Los ficheros de datos del Estado Islámico también muestran una gama más amplia de apoyos. Prácticamente no es nada nuevo, pero los detalles resultan muy interesantes… y preocupantes. Los combatientes extranjeros saudíes han disminuido en proporción (de un 40 a un 19 %), debido al flujo de tantos otros reclutas procedentes de todo el mundo.

Al mismo tiempo, empezaron a llegar reclutas saudíes procedentes de más puntos dentro de Arabia Saudita. “Aunque todavía existen bolsas geográficas, o zonas de mayor densidad de flujo, dentro de cada país, el grupo de personas que se están incorporando al Estado islámico en general ofrece una representación geográfica de más países”, escriben los autores.

Dodwell, Milton y Rassler señalan que existen diferencias en la forma en que los grupos terroristas reflejan los datos en sus ficheros. El Estado Islámico en Irak, predecesor del Estado Islámico vinculado a Al Qaeda, y el Consejo de la Shura Muyahidín estaban más interesados ​​en cuánto dinero tenían sus reclutas extranjeros.

Puede que necesitaran el dinero.

Por el contrario, el Estado Islámico reflejaba en sus ficheros más detalles sobre sus reclutas, entre los que se incluía un historial más preciso de ocupaciones anteriores, y sus ficheros se fueron elaborando a lo largo de un mayor periodo de tiempo y se hicieron más detallados con el paso del tiempo. Por lo tanto, los autores advierten que las comparaciones directas tienen sus límites.

También existen diferencias entre países. Aunque los reclutas saudíes procedían de más puntos dentro de su país, tienen aproximadamente la misma edad que tenían los saudíes que se alistaron en 2006–2007, desproporcionadamente hombres en sus veinte años. Esto podría significar que muchos de los reclutas saudíes eran combatientes primerizos en ambos casos en una especie de ciclo repetitivo de radicalización.

Este no es el caso de los combatientes extranjeros en su conjunto. De hecho, la edad media de un recluta del Estado Islámico en general (31 años) es mayor que la de los combatientes extranjeros de hace 10 años. El rango de edades se hizo más amplio y algunos reclutas se encontraban al borde de la edad de jubilación cuando se alistaron.

Una vez más, eso indica un apoyo más amplio en más países, lo que permite al Estado Islámico nutrirse de un grupo más diverso de reclutas. Y no hay dos países iguales.

Los tunecinos comprendían el segundo mayor contingente de combatientes extranjeros del Estado islámico con 634 reclutas, o el 15 % del total de combatientes extranjeros durante ese periodo de tiempo, según el informe. Hace una década en Irak los tunecinos comprendían menos de la mitad de esa cantidad. Dodwell, Milton y Rassler atribuyen esto a una apertura y aumento del apoyo al Islamismo en Túnez tras la revolución de 2011 en ese país.

Incluso ha cambiado la forma de viajar de los reclutas, de modo que se han hecho menos habituales los grupos de tamaño medio en favor de viajes en solitario o en grupos grandes… con familias en el grupo.

“En general, el tamaño del grupo de reclutas del Estado Islámico proporciona un mayor número de ocupaciones y, por lo tanto, una mayor diversidad de fuentes disponibles para los líderes del Estado Islámico”, escriben los autores en el informe del Combating Terrorism Center [Centro de Lucha contra el Terrorismo].

“Debido a este grupo más numeroso, existen un mayor número de ocupaciones “interesantes” con más experiencia e implicación en las que se podrían describir como industrias sensibles, tales como el sector de la aviación comercial, o industrias que también podrían dar lugar a futuros ataques del Estado Islámico”.

Eso también podría ayudar a explicar la creciente sofisticación de la propaganda del Estado Islámico que se difundió por todo el mundo en 2014. El informe menciona que varios reclutas aparecen en los ficheros con ocupaciones que guardan relación con la tecnología y los medios de comunicación. Una guerra civil en Siria y un Irak debilitado y políticamente dividido eran un lugar propicio para aplicar esas habilidades.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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