El RPG-7 es un traficante de la muerte

Sencillo y barato, constituye una de las armas más letales del mundo

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El RPG-7, el lanzador de granadas contracarro propulsadas por un cohete y estabilizadas con aletas, cambió el curso de la guerra cuando apareció en... El RPG-7 es un traficante de la muerte

El RPG-7, el lanzador de granadas contracarro propulsadas por un cohete y estabilizadas con aletas, cambió el curso de la guerra cuando apareció en 1961, cautivó la imaginación de los estudios de videojuegos y se convirtió en atrezo habitual de Hollywood.

El clásico de los años 1980 Red Dawn [Amanecer Rojo] mostraba cómo estudiantes corrientes de un instituto de EE.UU. destruían carros de combate soviéticos con RPGs capturados al enemigo mientras gritaban “¡Cómeme!”. Son muchos los videojuegos en los que te encuentras este arma.

Y es que en el mundo real, el RPG-7 es una de las armas más letales del planeta gracias a su predominio, facilidad de uso y auténtico poder destructivo. Quizás el único otro arma más extendida sea el fusil de asalto Kalashnikov.

“El lanzador de granadas contracarro RPG-7 es una de las armas de infantería más habituales y eficaces en los conflictos contemporáneos”, escribe Lester Grau, un analista del Foreign Military Studies Office [Centro de Estudios Militares Extranjeros] del Ejército de Tierra estadounidense en Fort Leavenworth y autor del libro The Bear Went Over the Mountain: Soviet Combat Tactics in Afghanistan [El oso recorrió la montaña: tácticas de combate soviéticas en Afganistán].

“Es resistente, sencillo y lleva una carga letal. Tanto para derribar helicópteros Black Hawk estadounidenses en Somalia, como para destruir carros de combate rusos en Chechenia, o para atacar dependencias del gobierno en Angola, el RPG-7 es el arma elegida por muchos infantes y guerrilleros de todo el mundo”.

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No hay que subestimar al RPG.

Para los soldados estadounidenses este arma es responsable de su día más fatídico en Afganistán. El 6 de agosto de 2011 los insurgentes talibanes realizaron hasta tres disparos de RPG contra un helicóptero de transporte pesado CH-47 Chinook.

Según los militares estadounidenses que investigaron el accidente, el segundo disparo alcanzó una de las tres palas del rotor de popa del helicóptero, lo que destruyó el montaje del rotor de popa.

El helicóptero se estrelló menos de cinco segundos después y murieron todos sus 38 ocupantes: 25 operadores de operaciones especiales estadounidenses, cinco militares de la Guardia Nacional y uno de la reserva del Ejército de Tierra, y siete comandos y un intérprete afganos. En el accidente también murió un perro militar estadounidense.

La pérdida de vidas superó las 19 muertes de la Operación Red Wings [Alas Rojas] en 2005, la operación llevada a la gran pantalla por la película Lone Survivor [Único Superviviente]. Aquellas muertes también fueron el resultado de un helicóptero Chinook abatido por el fuego de RPG.

Un soldado del Ejército Nacional afgano [Afghan National Army (ANA)] dispara una granada propulsada por cohete. Foto de la ISAF.

Un soldado del Ejército Nacional afgano [Afghan National Army (ANA)] dispara una granada propulsada por cohete. Foto de la ISAF

 

Ruchnoy Protivotankovyy Granatomyot-7 (RPG-7) se traduce al español como “lanzador portátil de granadas contracarro, tipo 7”, y no como “granada propulsada por cohete” [rocket-propelled grenade (RPG)”. El concepto tras el RPG-7 no supone nada nuevo. Se trata del descendiente directo de las armas propulsadas por cohete que se disparaban desde el hombro de la 2ª Guerra Mundial, tales como el M-9 Bazooka estadounidense y el Panzerfaust alemán.

El arma consiste en un tubo de aproximadamente un metro de longitud y 40 milímetros de diámetro que se carga por la boca de fuego (avancarga) que admite una amplia variedad de granadas sobredimensionadas propulsadas por cohete entre las que se encuentran granadas de fragmentación y contracarro de alto explosivo.

Dotado de un visor óptico, el lanzador pesa unos 7 kilogramos. El proyectil tiene un alcance máximo eficaz de unos 300 metros frente a blancos móviles y unos 500 metros frente a blancos estáticos.

Resulta tremendamente sencillo de usar. El usuario carga la granada, presiona una palanca de montar en la parte trasera del pistolete del lanzador, apunta y dispara el arma. A continuación, una carga de proyección de pólvora expulsa la granada propulsada por cohete del tubo, se enciende el cohete y se despliegan las aletas que ayudan a mantener la trayectoria de la granada sobre el blanco.

Cuando una granada de alto explosivo impacta sobre un blanco blindado, se detonan las cargas en tándem. Se trata de un sistema por el que se explosiona una carga inicial más débil para hacer un agujero por el que pase la carga secundaria de alto explosivo contracarro [High Explosive Anti Tank (HEAT)] y penetre el blindaje del blanco, incluido el blindaje reactivo.

Los proyectiles son muy eficaces. Pueden atravesar blindaje de acero de hasta 500 milímetros de espesor. Se trata de un tremendo potencial para un arma que cuesta unos 900 dólares y dispara proyectiles de 100 dólares.

Casi nueve millones de lanzadores RPG-7 han proliferado alrededor del mundo y en todos los continentes incluido Australia. Aunque abundan las unidades de fabricación rusa, Bulgaria, China, Irán, Rumania y Paquistán también fabrican este arma.

La nube de humo que se genera al disparar un RPG. Foto de la ISAF.

La nube de humo que se genera al disparar un RPG. Foto de la ISAF

 

No en vano al RPG-7 se le denomina habitualmente “el Kalashnikov de las armas contracarro”, y con toda la razón. Un afgano de un pueblo o un pirata somalí puede aprender a cargar y disparar con uno en sólo 20 minutos.

No se utiliza únicamente contra vehículos blindados, carros de combate y helicópteros. Tanto vehículos civiles y edificios residenciales como bunkers y aeronaves han sido víctimas de un proyectil de RPG.

Y aún por encima la defensa contra RPGs es difícil. Los vehículos blindados pueden valerse del llamado “blindaje de rejas” [slat armor], que consiste principalmente en unas barras de acero o jaula que se monta sobre las zonas vitales del vehículo, para protegerse frente a un proyectil de RPG al provocar la detonación prematura de la carga hueca antes de que contacte con el blindaje.

El blindaje de rejas [slat armor] funciona, pero sólo la mitad de las veces.

La mayoría de los helicópteros se construyen necesariamente con materiales ligeros tales como los panales de aluminio. No resulta práctico blindar los Chinooks y los Black Hawks. En lugar de eso, los pilotos aprenden a realizar diferentes maniobras de evasión y a evitar ciertos patrones durante el vuelo para hacer más difícil que un usuario de RPG-7 pueda abatir el pájaro.

Pero incluso con esas tácticas se estima que los Estados Unidos perdieron hasta 100 aeronaves en Afganistán e Irak por culpa del fuego de RPG. La mayoría de los impactos no abatieron los helicópteros pero les ocasionaron tales daños que tuvieron que ser desguazados.

Con semejante tasa de éxito, el RPG-7 está aquí para quedarse. Es un barato pero eficacísimo exterminador de armas de alta tecnología tales como helicópteros y carros de combate, perfecto tanto para los ejércitos de países pudientes como para los soldados de infantería de la revolución y la insurgencia.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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