El Mosin-Nagant nunca dejó de combatir

Este antiguo fusil data de 1891 y todavía aparece en las guerras modernas

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Si existe algún arma que merezca el mayor reconocimiento por combatir a la Alemania nazi, podría ser el legendario fusil de cerrojo Mosin-Nagant. La... El Mosin-Nagant nunca dejó de combatir

Si existe algún arma que merezca el mayor reconocimiento por combatir a la Alemania nazi, podría ser el legendario fusil de cerrojo Mosin-Nagant.

La Unión Soviética lo fabricó en grandes cantidades de verdad, y todavía se puede encontrar a la venta, bastante barato comparado con sus contemporáneos. Lo que resulta más extraordinario es que el diseño básico tiene más de un siglo de antigüedad.

Incluso en la actualidad los insurgentes llevan Mosin-Nagants junto con armas más modernas, en conflictos que van desde Ucrania hasta Oriente Medio.

Existen buenas razones para ello. Se debe a la simplicidad, robustez y filosofía de diseño del fusil, que se resumen en “si no está roto, no lo arregles”.

A finales del siglo XIX el imperio ruso quería actualizar su arsenal. En lugar de sus existentes fusiles monotiro Berdan II, el imperio quería un arma innovadora de repetición que disparara cartuchos metálicos más pequeños pero de alta presión.

El ingeniero y oficial del Ejército de Tierra ruso Sergei Ivanovich Mosin diseñó el mecanismo del nuevo fusil, un mecanismo de cerrojo recto que “se monta al abrir” [cocks-on-open]. El diseñador de armas belga Leon Nagant perfeccionó el mecanismo de alimentación del arma.

En 1891 Rusia adoptó el fusil de Mosin y lo bautizó como el “Fusil de Tres Líneas, Modelo de 1891”.

El fusil tiene pocas partes móviles, lo cual forma parte de su belleza. Su corpulento mecanismo está compuesto por únicamente siete piezas, mientras que el mecanismo del disparador lo componen tres. La pesada culata es de madera de abedul ruso.

Estos fusiles han visto muchos combates. Las tropas rusas los llevaban durante la guerra de 1905 contra Japón. Los fusiles sirvieron con las tropas rusas durante la 1ª Guerra Mundial. Los bolcheviques llevaron esos mismos fusiles otra vez cuando lucharon para crear la Unión Soviética entre 1917 y 1922.

En 1930 los soviéticos modernizaron el fusil, que se convertiría en la versión más popular del Mosin Nagant, la 91/30. Le instalaron varias mejoras de importancia y le añadieron un “30” a su denominación.

Su diseño básico tenía casi 40 años por aquel entonces y la gente todavía lo utilizaba.

Los maestros armeros acortaron el 91/30 unos cuantos centímetros y graduaron sus elementos de puntería en metros. Los fusiles imperiales antiguos tenían los elementos de puntería graduados en la arcaica unidad de medida arshin, estandarizada durante el reinado de Pedro el Grande.

Si te encuentras con un Mosin-Nagant muy probablemente sea un 91/30 de la 2ª Guerra Mundial con los elementos de puntería graduados en metros. El Ejército de Tierra soviético entró en la guerra dotado con este triokhlineika, o “tres líneas”, como su fusil de asalto de cerrojo reglamentario.

Sobre estas líneas, un Mosin-Nagant 91/30 junto con un K98k Mauser. Foto de Paul Fitch. En la cabecera de este artículo, un combatiente separatista pro-ruso con un Mosin-Nagant en Slovyansk, Ucrania el 11 de junio de 2014. Foto de Andrei Petrov/AP.

La Unión Soviética fabricó millones de Mosin-Nagants y los fabricó en las mayores cantidades durante principios de los años 1940. Durante la mitad de la guerra el Kremlin desarrolló la carabina M-44.

Esta no era la primera carabina Mosin-Nagant, pero la M-44 presentaba una distintiva bayoneta plegable integral que atendía en mayor medida las necesidades del Ejército de Tierra soviético. La carabina es apenas 25 centímetros más corta que el 91/30, lo que la hace más fácil de llevar y utilizar en ciudades.

Hacia el final de la vida útil del fusil, los soviéticos pasaron a armar a los soldados con carabinas en lugar de la versión de tamaño completo. A pesar del mejor manejo de la carabina, su cañón más corto significa que los disparos suenan más altos y el fogonazo en la boca de fuego es más acentuado.

Los arsenales de Tula e Izhevsk produjeron el grueso de los Mosin-Nagants del Ejército de Tierra soviético. Izhevsk produjo más, ya que sus fábricas se encontraban sin peligro entre los Montes Urales alejadas de las líneas del frente.

Después de la guerra, Moscú los distribuyó ampliamente entre países comunistas y aliados soviéticos. Los Mosin-Nagants aparecieron en China, Corea del Norte, Vietnam y Oriente Medio. Hoy día separatistas pro-rusos los empuñan en Ucrania, así como grupos islamistas en el norte de África y talibanes en Afganistán.

Otros países no-comunistas, muy especialmente Finlandia, utilizaron versiones del Mosin-Nagant. Durante sus dos guerras con la Unión Soviética, Finlandia produjo versiones domésticas y modernizó fusiles soviéticos capturados.

Tiradores y coleccionistas consideran que los fusiles finlandeses se encuentran entre las versiones de Mosin-Nagant más precisas y de mayor calidad que se hayan fabricado nunca. También alcanzan un precio considerablemente más elevado.

Como con muchas armas rusas, los fabricantes produjeron el Mosin-Nagant con unas generosas tolerancias de forma que fueran capaces de disparar bajo un amplio rango de condiciones, especialmente durante el riguroso invierno.

Para adaptarse a los soldados rusos con sus chaquetones voluminosos, la culata del Mosin-Nagant es ligeramente más corta que la de muchos fusiles de asalto de principios y mediados de siglo. Eso puede hacerlos un poco incómodos de disparar si no vas bien abrigado, pero los tiradores modernos suelen añadirle accesorios para ganar longitud.

El gran cartucho del Mosin, el 7’62×54 milímetros con reborde (7’62x54R), resulta extremadamente fiable. Sus bordes estrechados hacen suficientemente suave su introducción y extracción de una recámara sucia o con restos de pólvora.

La geometría del cartucho hace que sea fácil producir munición especial o de precisión, de competición. Los finlandeses en particular fabricaron ejemplos extremadamente fiables de este cartucho.

La potencia del 7’62x54R es comparable a la del cartucho occidental 7’62×51 mm. OTAN e incluso a la de su viejo contemporáneo estadounidense, el .30/06 Springfield. No sorprende que este cartucho ruso tenga la distinción de ser el cartucho militar con más tiempo en servicio continuo.

Los detractores dicen que el Mosin-Nagant soviético no resulta tan refinado como su mundialmente conocido rival en tiempo de guerra, el fusil alemán Mauser Karabiner 98k. Pero el contraargumento utilizado es que la Unión Soviética funcionaba bajo circunstancias muy diferentes.

Sin duda el fusil ruso resulta menos refinado. Era para un ejército de campesinos en tiempo de guerra que se enfrentaban a una amenaza existencial. Las versiones de la 2ª Guerra Mundial carecen del ajuste y acabado de los fusiles de antes de la guerra, pero resultan suficientemente precisos y robustos como para adaptarse al campo de batalla.

Tanto el Mosin-Nagant como el Karabiner almacenan cinco cartuchos en sus cargadores internos. Ambos tienen elementos de puntería semejantes y ambos amoratarán el hombro tras disparar varias docenas de cartuchos gracias a sus castigadores retrocesos.

El Mosin-Nagant es robusto, simple de mantener y fácil de producir en masa rápidamente. No es extraño que llevara a los soviéticos a la victoria y por qué continúa apareciendo por todo el mundo.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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