El Lee-Enfield calibre .303 era el mejor compañero del soldado británico

Incluso Lawrence de Arabia lo utilizó

El Lee-Enfield calibre .303 era el mejor compañero del soldado británico El Lee-Enfield calibre .303 era el mejor compañero del soldado británico
La mañana del domingo 23 de agosto de 1914 repican las campanas de la iglesia en la ciudad belga de Mons, una ciudad industrial... El Lee-Enfield calibre .303 era el mejor compañero del soldado británico

La mañana del domingo 23 de agosto de 1914 repican las campanas de la iglesia en la ciudad belga de Mons, una ciudad industrial que obstaculizaba el avance del ejército alemán para aplastar a la Fuerza Expedicionaria Británica.

Los británicos, con una entidad de 70.000 soldados, habían ocupado la ciudad y se encontraban atrincherados a lo largo del Canal Mons-Condé. Se les venía encima una fuerza alemana integrada por 160.000 soldados y varios cientos de piezas de artillería. Mientras los fieles se dirigían a Misa, el Primer Ejército alemán lanzó un ataque, que se concentró en el punto más septentrional de un saliente formado por una curva del canal.

Desde un principio los británicos mantuvieron sus posiciones. Los británicos desplegados en Mons eran soldados profesionales, entrenados en lo que se conocía como “el minuto loco” [the mad minute], un ejercicio de tiro en el que los fusileros tenían que realizar 15 disparos (con recarga de por medio) con un fusil de cerrojo en menos de 60 segundos sobre un blanco cuadrado de 120 cm. (cuatro pies) de lado a una distancia de 275 metros (300 yardas).

Todos los impactos tenían que entrar en el blanco, y a pesar del fragor de la batalla muchos soldados eran capaces de disparar más rápido de lo que exigía el minuto loco.

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Armados con fusiles Lee-Enfield de cargador corto Mk-1 calibre .303, más conocidos por sus siglas SMLE [Short Magazine Lee-Enfield], los soldados británicos batieron con el fuego de sus fusiles las líneas alemanas que avanzaban hacia ellos.

“Nuestro fuego rápido fue atroz, incluso para nosotros, y hasta el peor tirador era incapaz fallar, ya que sólo tenía que disparar al ‘bulto’ de la desafortunada masa enemiga que continua e inútilmente se veía reforzada, la cual se encontraba a la corta distancia de 275 metros (300 yardas) frente a dos de nuestras compañías,” decía el Cabo John Lucy, perteneciente a los Royal Irish Rifles [fusileros irlandeses reales], en el libro 1914: Voices from the Battlefields [voces desde los campos de batalla], del historiador Matthew Richardson.

“Nos sorprendió mucho el resultado de esta táctica y eso nos proporcionó una gran sensación de poder y satisfacción, tras superar el shock del primer momento al observar cómo al ser alcanzados por los disparos caían lentamente tantos hombres sin que pudieran hacer nada.”

“Fue todo tan fácil,” decía Lucy.

La leyenda dice que el fuego de los fusileros británicos era tan intenso que los alemanes pensaron que estaban bajo el fuego de ametralladoras. Algunos historiadores han puesto en duda la veracidad de ese mito del folclore de la Gran Guerra, pero la reputación de los soldados británitos y el fusil que utilizaban resulta intachable.

En la cabecera y sobre estas líneas, figurantes británicos con fusiles Lee-Enfield. Fotos de Marcos Kent/FlickrEn la cabecera y sobre estas líneas, figurantes británicos con fusiles Lee-Enfield. Fotos de Marcos Kent/Flickr

El SMLE no era el fusil perfecto, de hecho se le apodaba popularmente como “el maloliente” [the Smellie], pero contaba con los suficientes puntos fuertes como para que resultara un fusil atractivo. Contaba en su favor con un cierre de cerrojo de acción rápida, una longitud razonable de 114 cm. (45 pulgadas), una robusta construcción que lo hacía prácticamente inmune al barro y la suciedad de la guerra de trincheras y un cargador fijo con capacidad para 10 cartuchos.

Pero quizás su característica más importante sea el cartucho que disparaba, tan potente que un soldado bien adiestrado podía abatir a una persona hasta una distancia de 370 metros (400 yardas), un alcance eficaz ideal para su uso en la tierra de nadie que se extendía a lo largo de todo el frente occidental de la guerra.

El largo servicio en activo prestado por este fusil ha logrado llamar la atención de los historiadores militares. Ten en cuenta que el Lee-Enfield calibre .303 entró en servicio a finales del siglo XIX en la época de las Guerras de los Boer y bien entrada la década de los años 1950 una versión de este fusil continuaba siendo el arma de infantería reglamentaria del Ejército de Tierra británico.

Incluso a día de hoy todavía pueden verse en manos de algunos nativos afganos fusiles Lee-Enfield con más de un siglo de antigüedad que han ido pasando de generación en generación. Además, en los últimos tiempos las copias de este fusil fabricadas en Paquistán han encontrado un sitio en los arsenales de los talibanes.

En realidad, el fusil Lee-Enfield calibre .303 constituye toda una línea de fusiles. Existen hasta 13 versiones diferentes de este arma que abarcan todo el siglo XX y que prestaron servicio en las dos guerras mundiales y a lo largo de todo el Imperio Británico, entre las que se incluyen varias docenas de variantes de diferente longitud y calibre, y hasta un modelo con supresor para operaciones especiales.

Pero fue en la Gran Guerra, más comúnmente llamada Primera Guerra Mundial, donde el SMLE se ganó su buena reputación. El Lee-Enfield también dotó a otros soldados además de los británicos. Tres divisiones de soldados estadounidenses utilizaron armas británicas, incluido el SMLE, al principio de su despliegue en Europa.

lawrence-smleMal Booth / Australian War Memorial photo

T.E Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia, uno de los padrinos de la guerra irregular, utilizó un Lee-Enfield, su fusil preferido. El emir Feisal le regaló un SMLE que había sido capturado por los turcos otomanos en Gallipoli y que le habían regalado al emir.

Encantado de que un arma británica capturada como botín de guerra regresara a las manos de un soldado británico, Lawrence grabó sus iniciales y la fecha en la culata del arma justo por encima del cargador fijo. Tras recibir el fusil se aseguró de que era capaz de disparar bien con él, para lo cual se lo llevó al campo de tiro tantas veces como pudo.

Lawrence lo utilizó durante toda la Rebelión Árabe y le hizo cinco muescas en la culata como señal de los enemigos con los que acabó en combate. Posteriormente le regaló su SMLE al rey Jorge V.

Otra de sus características es que los soldados podían armar una bayoneta de 43 cm. (17 pulgadas) en el fusil. En el Frente de Oriente Medio, durante la Primera Guerra Mundial, rara vez se llevó a cabo una carga con bayoneta pero los soldados de caballería solían utilizar la bayoneta como sable.

De hecho, durante la Batalla de Beersheba, considerada la última carga de caballería de la historia militar, la 4ª Brigada de Caballería Ligera australiana [4th Light Horse Brigade] utilizó la bayoneta del SMLE en lugar del sable de caballería.

El 31 de octubre de 1917 los soldados de caballería se abalanzaron sobre las posiciones defensivas de los turcos a las afueras de la ciudad y los masacraron a base de cuchilladas y machetazos de bayoneta. Al terminar la batalla los australianos habían ocupado Beersheba y capturado a 738 turcos y cuatro cañones de campaña, todo ello a base de bayoneta.

El SMLE también prestó servicio durante la Segunda Guerra Mundial, pero en su versión Lee-Enfield No. 4 Mk-1, cuya fabricación resultaba más sencilla, y se convirtió en el arma principal para la mayoría de soldados de infantería británicos. Pero la falta de aprovisionamientos impidió que el nuevo fusil llegara pronto a las manos de las unidades australianas, que normalmente utilizaron el SMLE durante toda la guerra hasta el final en 1945.

Los diseños de armas de fuego posteriores a la Segunda Guerra Mundial dejaron al SMLE obsoleto para uso militar en lo que respecta a los principales ejércitos del mundo. Sin embargo, su ubicuidad es innegable.

Ya sea en las manos de los soldados de la Primera Guerra Mundial, o en las de los insurgentes del mundo en desarrollo, se trata de una de las armas más familiares del planeta, y en las manos de buenos tiradores es uno de las mejores y más letales fusiles que haya existido jamás.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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