El ejército francés se creó a base de soldados extranjeros

No fue sólo la Légion Étrangère

El ejército francés se creó a base de soldados extranjeros El ejército francés se creó a base de soldados extranjeros
Al final de la Segunda Guerra Mundial, el ejército francés era la cuarta fuerza militar más grande del continente europeo, por detrás de la... El ejército francés se creó a base de soldados extranjeros

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el ejército francés era la cuarta fuerza militar más grande del continente europeo, por detrás de la Unión Soviética, las fuerzas expedicionarias de Estados Unidos y Gran Bretaña. Las Fuerzas Francesas Libres bajo el mando de Charles de Gaulle habían luchado contra el fascismo junto a los ejércitos aliados y marcharon directamente sobre París.

Francia continuó siendo una de las grandes potencias del mundo y recibió una plaza permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU por sus contribuciones. Sin embargo, aunque los militares franceses desempeñaron un importante papel en la guerra, se suele pasar por alto que gran parte de las tropas de De Gaulle durante la guerra, tantas como más de la mitad, no eran franceses.

A lo largo de gran parte de la historia de Francia, los extranjeros han sido habituales a la hora de combatir al lado de los ejércitos franceses en su casa y en el extranjero. Algunos combatían por dinero, otros por la nacionalidad y muchos eran reclutados en las colonias y lanzados al combate para luchar por los intereses de un país que no habían visto nunca.

La Légion Étrangère, o Legión Extranjera, es bien conocida incluso por los menos interesados en la historia militar. Se trata básicamente de una fuerza para extranjeros que aceptan luchar por Francia como mercenarios y ha desempeñado un papel fundamental en la historia militar francesa. Pero además de los legionarios, los militares franceses echaron mucha mano de los tiralleurs, unidades creadas a partir de tropas reclutadas en las colonias de África y Asia.

Cuando los franceses iniciaron su conquista de África, reclutaron árabes argelinos y bereberes para que lucharan por ellos. Los franceses también confiaron en gran medida en tropas argelinas para atender otros compromisos y los utilizaron en la guerra de Crimea, en Italia, en México y en la guerra franco-prusiana.

A medida que Francia se extendía por África, los comandantes franceses crearon el cuerpo de tirailleurs senegaleses. Aún con ese nombre, el cuerpo se nutrió de tropas procedentes no sólo de Senegal sino de todo África Occidental y desempeñó un importante papel en la ocupación de territorios por todo el continente.

Durante la Primera Guerra Mundial, a medida que aumentaban las bajas, el alto mando francés lanzó una importante campaña de reclutamiento en las colonias africanas de la república para reunir tirailleurs que lucharan en Europa. El 22 de abril de 1915 las fuerzas alemanas utilizaron por primera vez gas de cloro en el Frente Occidental y lo hicieron contra miembros de la 45ª División Francesa, que estaba compuesta en gran parte por tirailleurs argelinos e infantería ligera africana.

La mayoría de las tropas coloniales francesas que murieron en la Primera Guerra Mundial eran musulmanas. Para conmemorar su muerte, los franceses construyeron la Gran Mezquita de París en 1926 como lugar de culto para los musulmanes que vivían en Francia. Miles de tirailleurs se quedaron en Europa para compensar las importantes pérdidas militares sufridas durante la guerra.

En la cabecera, soldados senegaleses en el Frente Occidental en 1916. Sobre estas líneas, soldado colonial argelino durante la batalla del Marne en 1914. Foto de la Biblioteca Nacional francesa

Esto no estuvo exento de controversia. En 1919 el ejército francés ocupó la Renania alemana con miles de soldados coloniales entre sus filas. Los nacionalistas alemanes se pusieron furiosos por la presencia de africanos ocupando territorios alemanes, a quienes consideraban inferiores.

Sin embargo, en la propia Renania los lugareños solían mirar a las tropas africanas con otros ojos. En comparación con las tropas francesas de raza blanca que estaban hartas de la guerra y resentidas con los alemanes, los africanos eran normalmente más amistosos y corteses en sus relaciones con los alemanes. En algunos casos tropas africanas se acabaron casando con mujeres alemanas o mantuvieron relaciones fuera del matrimonio. Algunos tuvieron hijos, que llegarían a ser conocidos como “bastardos de Renania”.

Adolf Hitler escribió fuertes críticas contra ellos en Mein Kampf, argumentando que cualquier relación entre mujeres alemanas y tropas africanas suponía la contaminación del linaje alemán. “Los judíos fueron los responsables de traer a los negros a Renania, con la idea final de bastardizar la raza blanca a la que odian y así reducir su nivel cultural y político para que los judíos pudieran dominarla”, escribió.

Cuando los nazis tomaron el poder, atacaron a estos descendientes. En realidad, representaban un pequeño porcentaje del ya de por si ridículo número de afro-alemanes, dado que la mayoría de los mestizos alemanes eran descendientes de misioneros blancos alemanes y sus esposas africanas. No obstante, el régimen nazi ordenó que todos los niños negros y mestizos de Renania fueran esterilizados.

En mayo-junio de 1940 Alemania lanzó la Blitzkrieg [guerra relámpago] y diezmó al ejército francés, desbordando a miles de tropas coloniales desplegadas precipitadamente para reforzar las defensas. En muchos casos los alemanes se negaron a tomar prisioneros africanos y optaron por ejecutarlos en el acto por su raza “inferior”.

Las tropas francesas restantes que no se rindieron huyeron a Gran Bretaña o se convirtieron en guerrilleros, lo cual supuso la creación de las Fuerzas Francesas Libres. Otros se unieron al gobierno colaboracionista de Vichy y sirvieron a los nazis.

El gobierno de Vichy asumió el control de las posesiones coloniales en África y Asia, incluida la mayor parte de las tropas coloniales entre las que figuraban colonos franceses, legionarios extranjeros y tirailleurs indígenas. Sin embargo, cuando los aliados desembarcaron en el norte de África en noviembre de 1942, De Gaulle absorbió a muchas de estas tropas en su pequeño ejército, lo que reforzó considerablemente sus fuerzas.

Estas tropas participaron en intensos combates durante la campaña italiana como miembros de las Fuerzas Expedicionarias francesas. En este punto más de la mitad de todas las tropas francesas eran extranjeros que combatían bajo bandera francesa y estaban dotados en gran medida con armamento y equipo estadounidense. Mientras los ejércitos aliados planeaban la liberación de la propia Francia, De Gaulle hizo saber que consideraba que tenían que ser tropas francesas las que liberaran la capital.

El Alto Mando Aliado estuvo de acuerdo pero fijó una condición: tendría que ser liberada por una unidad integrada exclusivamente por tropas de raza blanca. “Sería mejor que la división anteriormente mencionada la integre personal de raza blanca”, escribió el General de División estadounidense Walter Smith en un comunicado de enero de 1944. “Esto implicaría que la Segunda División Acorazada, que tiene sólo una cuarta parte de personal nativo, es la única división francesa operativamente disponible que podría reunirse con un cien por cien de blancos”.

“Desgraciadamente la única unidad francesa integrada en su totalidad por blancos es una división acorazada en Marruecos”, escribió el General británico Frederick Morgan al Alto Mando Aliado. “Todas las demás divisiones francesas están integradas por aproximadamente un 40 % de blancos nada más. Le he dicho al Coronel de Chevene que sus opciones de conseguir lo que quiere mejorarán considerablemente si puede reunir una división de infantería a base de blancos”.

Tropas coloniales británicas y francesas en Aisne, Francia, en 1918. Foto vía Wikimedia

Los comandantes franceses intentaron reunir tropas de blancos para relevar a las africanas. Pero tal como estaban las cosas, muchas de las tropas de blancos ni siquiera eran francesas, sino republicanos españoles o miembros de la Legión Extranjera. Encontrar una unidad 100 % francesa, y mucho menos que fueran todo blancos, iba a ser imposible.

Finalmente los comandantes aliados decidieron que podían aceptar que tropas árabes de piel clara cubrieran los huecos para que una unidad mayoritariamente europea entrara en París. Como resultado se optó por la 2ª División Acorazada.

Tras la liberación de Francia, De Gaulle empezó a desmovilizar a muchos de los tirailleurs senegaleses y a enviarlos de vuelta a destinos en África o licenciarlos por completo, reemplazando a muchos con partisanos franceses, incluso algunos abiertamente comunistas, en un proceso llamado “blanqueo” o “decoloración”. Fue un proceso complicado y frustrante.

En noviembre de 1944 antiguos prisioneros de guerra senegaleses que habían sido repatriados descubrieron que no recibirían las mismas pensiones que sus camaradas blancos, tal y como les habían prometido los reclutadores antes de la guerra, ni recibirían ningún pago por su tiempo en cautiverio del enemigo. Se amotinaron contra las autoridades coloniales, lo que desembocó en que tropas francesas mataran a docenas de tirailleurs todavía en activo. De Gaulle, preocupado por la posibilidad de una mayor revuelta, ordenó a las autoridades coloniales que les pagaran rápidamente.

Aunque eso supuso el principio del fin para los tirailleurs, las tropas francesas de África continuarían desempeñando un papel en los sangrientos últimos días del colonialismo. Los comandantes franceses los utilizaron en las selvas de Indochina para cazar guerrilleros del Vietminh, así como en la sangrienta campaña contrainsurgente en Argelia.

Pero las unidades se fueron disolviendo gradualmente a medida que las colonias francesas adquirían su independencia, aunque varias de estas tropas permanecieron en activo con los militares franceses. Algunos miembros de la comunidad negra y árabe de Francia son hoy sus descendientes. Francia ha buscado la manera de reconocer el legado de estos soldados, especialmente a medida que aumenta el sentimiento anti-inmigrante.

En 2004, 60 tumbas de la sección musulmana de un cementerio de guerra francés en Alsacia fueron objeto de actos vandálicos con pintadas de esvásticas y las siglas “SS”. En 2007 unos vándalos atacaron tumbas de musulmanes de la guerra en el cementerio de Notre-Dame de Lorette en Ablain Saint-Nazaire. Y en 2008 unos vándalos pintaron esvásticas en 500 tumbas de militares musulmanes junto con insultos dirigidos a Rachida Dati, una política nacida en Francia hija de inmigrantes árabes de las antiguas colonias francesas.

Las recientes elecciones francesas que enfrentaron a la nacionalista y anti-inmigrante Marine Le Pen contra el centrista independiente Emmanuel Macron provocaron un virulento debate sobre si los inmigrantes árabes y africanos se merecen un lugar en la sociedad francesa. Pero muchos ya han sido enterrados allí desde mucho antes de que ninguno de ellos naciera.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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