El Ejército de Tierra estadounidense quiere derribar drones con una ametralladora eléctrica gigante

Su cañón escupe munición guiada para batir blancos a baja altitud

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Hace tan sólo unos años EE.UU. tenía casi el monopolio en cuanto a drones. Ya no más. A medida que los diminutos vehículos aéreos... El Ejército de Tierra estadounidense quiere derribar drones con una ametralladora eléctrica gigante

Hace tan sólo unos años EE.UU. tenía casi el monopolio en cuanto a drones. Ya no más. A medida que los diminutos vehículos aéreos no tripulados se extienden por los campos de batalla de todo el mundo, el Ejército de Tierra estadounidense está estudiando la manera de derribarlos con una ametralladora eléctrica [chain gun].

Desde por lo menos 2007 la componente de combate terrestre ha estado trabajando en el llamado Extended Area Protection and Survivability program [programa de Supervivencia y Protección de Zona Extendida], o EAPS. Originalmente sólo se contaba con que derribara cohetes o proyectiles de mortero entrantes, pero en la actualidad derribar pequeñas aeronaves constituye un pieza clave del proyecto.

Los drones se han “disparado”, explicaba Manfredi Luciano, un oficial del proyecto EAPS, a la revista Army Technology [Tecnología del Ejército de Tierra]. “Prácticamente sin que nos diéramos cuenta”.

“Casi es más importante que contrarrestar la amenaza RAM”, añadía Luciano, utilizando el acrónimo para cohetes, artillería y morteros [Rockets, Artillery and Mortars].

Tanto estas amenazas como el programa EAPS encajan en el nuevo enfoque del Ejército de Tierra para contrarrestar la llamada guerra “híbrida” [hybrid warfare]. Puesta en relieve en la Estrategia Militar Nacional 2015 del Pentágono, este tipo de guerra surge del cruce de fuerzas militares convencionales, insurgentes y terroristas; y factores menos tradicionales tales como la presión económica y las campañas mediáticas.

La estrategia señala a los drones como un problema particularmente delicado. Los aviones no tripulados se encuentran entre “las tecnologías diseñadas para contrarrestar las ventajas militares de EE.UU.”, según la doctrina oficial.

Puesto que probablemente esta tendencia no cambie a corto plazo, las tropas van a necesitar algo para lidiar con los drones del futuro enemigo.

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Para atender las exigencias del programa EAPS, los ingenieros se decidieron por un cañón grande que disparara municiones guiadas especiales a distancias relativamente cortas. Esta es una forma más práctica de derribar drones a baja cota, comparado con los misiles, que requieren un largo tiempo de seguimiento para alcanzar con éxito sus blancos.

“El sistema con una ametralladora tiene ciertas ventajas logísticas”, explicaba Luciano. El actual prototipo utiliza un cañón de 50 milímetros Orbital ATK Bushmaster III que ya está disponible en el mercado. Dinamarca y Holanda ya disponen en servicio de vehículos blindados CV-90 que montan la variante de 35 milímetros de este cañón.

Alimentada por un motor eléctrico, la ametralladora puede realizar ráfagas de hasta 200 disparos por minuto, o disparar tiro a tiro si es necesario. El diseño consiste básicamente en una versión más grande del cañón Bushmaster de 25 milímetros que utilizan los vehículos blindados de combate M-2 Bradley.

Ni el fabricante Orbital ATK ni el Ejército de Tierra estadounidense han ofrecido ningún detalle específico sobre a qué distancia puede batir y derribar a sus blancos esta ametralladora. Los ingenieros describieron que el “espacio de combate” [battlespace] llegaba hasta algo más de los 1.500 metros (1 milla), según una sesión informativa en 2011.

En tierra un radar dirige la ametralladora en la dirección correcta. A continuación, una vez que los proyectiles abandonan el cañón, un ordenador transmite las instrucciones de guiado y les indica a los proyectiles hacia dónde ir, los cuales cambian su trayectoria en mitad del vuelo. En cuanto están cerca del blanco, los proyectiles explotan y crean una nube de metralla metálica.

Si funciona… adiós drone.

Un cañón EAPS de pruebas. Foto del Ejército de Tierra estadounidense.

Un cañón EAPS de pruebas. Foto del Ejército de Tierra estadounidense

 

A la larga la idea del Ejército de Tierra consiste en montar el arma y equipo sobre un único camión. Hace cuatro años, la componente de combate terrestre valoró la opción de montarlo todo sobre un vehículo blindado de transporte de infantería de ocho ruedas Stryker.

Pero en esencia, el programa EAPS no es nada particularmente nuevo. En los años 1950, el Ejército de Tierra diseñó el primer cañón antiaéreo dirigido por radar, el M-51 Skysweeper. En 2005, el Ejército de Tierra, en colaboración con la Armada estadounidense, desplegó un sistema de armas más avanzado en Irak para proteger las bases frente a ataques de cohetes y morteros. Este sistema consistía en sistemas de armas de protección cercana Phalanx [Phalanx Close-In Weapons Systems (CIWS)] acompañados por radares de dirección de tiro.

También conocido como CIWS, el Phalanx se monta principalmente en buques de guerra como último recurso inmediato de defensa contra misiles. Tras un exitoso despliegue en Oriente Medio, el Ejército de Tierra probó la idea de montar este arma sobre un camión grande.

Sin embargo, la combinación de proyectiles guiados con una ametralladora grande le dio un nuevo giro a esta antigua idea. Y a diferencia de la mayoría de proyetiles guiados, estos proyectiles reciben sus órdenes del equipo sobre el terreno. “En el fondo todos los proyectiles ‘inteligentes’ se programan sobre el terreno”, decía Luciano. “Por radiofrecuencia se transmite la información al proyectil”.

Hace cuatro meses el Ejército de Tierra dijo que una ametralladora de 50 milímetros en pruebas había derribado su primer drone de un solo disparo.

 

Un diagrama muestra los componentes de la configuración final propuesta por el Ejército de Tierra estadounidense. Dibujo del Ejército de Tierra estadounidense.

Un diagrama muestra los componentes de la configuración final propuesta por el Ejército de Tierra estadounidense. Dibujo del Ejército de Tierra estadounidense

No sabemos qué tipo de avión no tripulado se utilizó como blanco, pero aviones no tripulados de todas las formas y tamaños constituyen una generalizada amenaza potencial. La definición del Pentágono de guerra “híbrida” también describe principalmente tácticas actualmente en desarrollo en Rusia y China.

Los drones Orlan-10 del Kremlin están sobrevolando el este de Ucrania y ayudan a los separatistas que combaten contra las tropas de Kiev. Sobrevolar el campo de batalla a altas cotas resulta extremadamente peligroso debido a la proliferación de misiles antiaéreos. Pero a bajas cotas, los drones gobiernan los cielos.

En mayo de 2015, observadores chinos de aviones fotografiaron el nuevo drone Divine Eagle. Supuestamente Beijing utiliza esta enorme aeronave de doble cuerpo para localizar aviones espía [stealth] a altas cotas, probablemente fuera del alcance de armas de corto alcance como el programa EAPS.

Con recursos limitados, los países más pequeños también están fabricando o desarrollando drones. Resulta más barato construir y operar muchas aeronaves no tripuladas que cazas militares de alto rendimiento, además de que requieren un menor entrenamiento del piloto.

Tras años de ataques aéreos estadounidenses en su territorio, Paquistán afirma que dispone de su propio drone armado llamado Burraq, en honor a una bestia que se menciona en el Corán. Irán exhibe habitualmente varios drones, entre los que se incluyen algunos que Teherán asegura que pueden destruir aviones enemigos.

Los grupos terroristas también han alcanzado los cielos con aeronaves no tripuladas. Teherán ha entregado algunos de sus drones militares a Hezbollah de Líbano. El Estado Islámico adquirió quadcópteros de juguete.

En la mayoría de los casos se trata de diminutas máquinas espía sin armas. Pero pueden resultar peligrosas por sí mismas. El 17 de julio de 2015 las autoridades suspendieron temporalmente los vuelos de los aviones y helicópteros contraincendios que combatían las llamas de un incendio forestal en el californiano paso Cajón porque los fotógrafos habían saturado el espacio aéreo con sus drones.

“Era la tercera vez en pocas semanas que los medios contraincendios se quedaban en tierra por culpa de los drones”, informaba el periódico Los Angeles Times. “Los dispositivos podrían colisionar con las aeronaves que vuelan a bajas cotas”.

Así que aunque los quadcópteros carecen del alcance y otras capacidades de los drones militares, los terroristas podrían utilizar muy fácilmente uno de esos drones de juguete para inutilizar un avión que esté aterrizando o despegando de un aeropuerto o base militar. Y mientras las autoridades estadounidenses debaten las implicaciones legales, un aficionado de Connecticut demostró cómo cualquiera puede preparar su propia versión de drone armado con una pistola sin relativamente demasiado esfuerzo.

Los ingenieros del Ejército de Tierra tienen la esperanza de que su camión armado sea capaz de proteger a las tropas estadounidenses frente a todos estos enemigos no tripulados, grandes y pequeños.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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