Cómo derrotar a Rusia al estilo finlandés

"Finland at War" [Finlandia en Guerra] detalla la desequilibrada derrota de Rusia en 1939

Cómo derrotar a Rusia al estilo finlandés Cómo derrotar a Rusia al estilo finlandés
Artículo patrocinado por Publicaciones Osprey. En noviembre de 1939 tuvo lugar una conversación en el Kremlin que Vesa Nenye, Peter Munter y Toni Wirtanen,... Cómo derrotar a Rusia al estilo finlandés

Artículo patrocinado por Publicaciones Osprey.

En noviembre de 1939 tuvo lugar una conversación en el Kremlin que Vesa Nenye, Peter Munter y Toni Wirtanen, autores del nuevo libro “Finland at War: The Winter War 1939-40” [Finlandia en Guerra: La Guerra de Invierno 1939-40] de Publicaciones Osprey, describen como “profética.”

Tras siglos de tensión, la recién independizada Finlandia y su anterior regente Rusia estuvieron a punto de entrar en guerra, con el objetivo de Moscú de reanexionarse el más pequeño de los países nórdicos, en parte para evitar que Finlandia se aliara con Alemania. Pero la Guerra de Invierno de 105 días, en la que el luchador ejército finlandés se enfrenta a una mucho más numerosa pero mal liderada fuerza rusa, terminaría con los rusos apaleados y pidiendo la paz.

En la reunión de noviembre de 1939 en el Kremlin, los comisarios políticos Gregory Kulik y Lev Mekhlis se entrevistaron con el Mariscal Jefe de Artillería Nikolái Vóronov. Kulik y Mekhlis le preguntaron a Vóronov cuánta munición necesitaba para la venidera campaña de Finlandia.

Sobre estas líneas y en la cabecera, tropas finlandesas en 1939. Todas las imágenes pertenecen a Publicaciones Osprey.

Sobre estas líneas y en la cabecera, tropas finlandesas en 1939. Todas las imágenes pertenecen a Publicaciones Osprey.

 

“Eso depende”, contestó Vóronov, según Nenye, Munter y Wirtanen. “¿Están pensando en atacar o defender? … ¿Con qué unidades y ​​en qué sectores? … Y, por cierto, ¿de cuánto tiempo se dispone para la operación?”

La respuesta al último punto no se hizo esperar: “Entre 10 y 12 días”. Mientras echaba un vistazo al mapa de Finlandia que colgaba de la pared, Vóronov respondió: “me daré por satisfecho si todo pudiera quedar solucionado en dos o tres meses”. Todo el mundo se partió de risa. “Mariscal Vóronov”, replicó Kulik, “se le ordena que realice todas sus estimaciones en base a la suposición de que la operación se alargará 12 días como máximo”.

El optimismo de Kulik terminaría convirtiéndose en un error mortal para los aproximadamente 167.000 rusos que morirían en Finlandia, frente a las pérdidas sufridas por parte de Helsinki de alrededor de 26.000 soldados.

Sobre el papel, Rusia era claramente superior. “La Guerra de Invierno se suele considerar como un enfrentamiento entre David y Goliat, en virtud de la disparidad de cifras y armamento”, indican los autores en este libro de 305 páginas llenas de ilustraciones y abundante información.

Las divisiones finlandeses únicamente pudieron desplegar un regimiento de artillería constituido por tres baterías disminuidas dotadas de obúses, en su mayoría obsoletos que databan de la era de los zares, y cañones ligeros de tres pulgadas. Además de fusileros, cada división también contaba con un destacamento [Light Detachment, kevyt osasto] de aproximadamente 500 hombres que incluía un escuadrón de caballería de 180 efectivos, una compañía de bicicletas y una sección de ametralladoras. Al comienzo de las hostilidades la artillería finlandesa únicamente disponía de munición suficiente para una semana de combates aproximadamente.

 

En comparación, cada una de las divisiones soviéticas disponía de su propio regimiento de artillería con obúses y cañones, así como de una compañía contracarro dotada con 12 cañones contracarro de 45 milímetros. Además del regimiento de artillería de la división, cada regimiento de infantería disponía de su propia compañía contracarro y cuatro cañones de artillería. De este modo, la artillería de cada división soviética ya era más del doble de la finlandesa. Cada división soviética también disponía de su propio batallón acorazado, formado por entre 10 y 40 carros de combate, así como de un batallón de reconocimiento.

 

La artillería pesada finlandesa constaba de cuatro baterías de artillería, mientras que el Ejército Rojo contaba con regimientos de artillería al completo. Treinta y dos Vickers y unos cuantos Renault obsoletos eran los únicos carros de combate que tenían los finlandeses, mientras que las fuerzas soviéticas tenían a su disposición varias brigadas acorazadas con cientos de carros de combate.

División de infantería rusa y finlandesa

El 30 de noviembre de 1939 los rusos invadieron Finlandia.

La abundante artillería soviética abrió fuego y comenzaron los primeros bombardeos rojos sobre ciudades finlandesas. Para muchos soldados finlandeses ésta fue su primera experiencia en combate. Algunos soldados relataron posteriormente cómo al principio les daba cosa apuntar y disparar sus armas contra otros seres humanos. Tras un par de horas todos esos sentimientos se habían disipado; y es que no escaseaban los soldados soviéticos a los que disparar. En vísperas de la guerra un soldado finlandés muy sagaz resumía la situación tal que así: “Nosotros tan pocos y ellos tantos, ¿dónde vamos a encontrar espacio suficiente para enterrarlos a todos?”

Batalla tras batalla, los finlandeses masacraron a los rusos.

Las tácticas finlandeses se encontraban limitadas por la falta de equipo y munición. Esto significaba evitar el combate en campo abierto, donde la inferior potencia de fuego finlandesa probablemente se traduciría en desastre. Sin embargo, los soviéticos tenían todo lo contrario en mente, puesto que su inflexible doctrina implicaba llevar a cabo ataques frontales con todo, apoyados por abundante artillería y carros de combate.

 

Esta rigidez táctica supuso que el Ejército Rojo soliera repetir una y otra vez el mismo ataque fallido con las mismas formaciones. En cuanto los finlandeses se percataron de este detalle, trataron de atacar las líneas enemigas en profundidad valiéndose para ello de la ocultación por el terreno. Una gran ventaja del Ejército Rojo era que estas tácticas de guerrilla a gran escala no podían llevarse a cabo en el istmo de Carelia.

Allí se tendría que combatir en una guerra mucho más convencional en la que las muy superiores fuerzas soviéticas intentarían debilitar las totalmente fortificadas líneas finlandesas. Las victorias finlandeses se debieron a la calidad de sus mandos, a sus habilidades militares y disciplina, y sobre todo a su sisu (un sencillo término que se ha convertido en sinónimo de la resistencia, determinación y actitud para “nunca rendirse” demostrada por los finlandeses).

Una parte destacable del libro Finland at War [Finlandia en Guerra] es la breve biografía que los autores Nenye, Munter y Wirtanen realizan sobre el sniper finlandés Simo Häyhä, el tirador más mortífero de la historia.

El cabo Simo 'Simuna' Häyhä

El cabo Simo ‘Simuna’ Häyhä, que combatió con la 6ª Compañía del 34º Regimiento de Infantería, puede presumir de ser el sniper más letal que haya existido nunca.
Häyhä era el segundo más pequeño de ocho hermanos. Nacido el 17 de diciembre de 1905 en el pueblo de Kiiskisenkylä, iba a la escuela primaria y ayudaba en la granja de la familia. Sus aficiones incluían el esquí, el tiro y la caza, así como el Pesäpallo, una especie de béisbol finlandés.
A los 17 años Häyhä se alistó en la Guardia Civil. Entonces ya era un experto tirador, que ganaba competiciones que consistían en impactar seis veces en menos de un minuto sobre un pequeño blanco a 150 m. de distancia. Entre 1925 y 1927 realizó el servicio militar en un batallón de bicicletas. Häyhä alcanzó el empleo de cabo tras superar el curso de capacitación correspondiente. En 1927 recibió formación específica como sniper.
En el frente de Kollaa utilizó el viejo fusil reglamentario de la Guardia Civil que se había llevado a la guerra para poner en práctica sus habilidades en combate. Aunque Häyhä no llevaba un registro con sus logros, sus compañeros sí que lo hacían. A primeros de diciembre se las apañó para acabar con 51 soldados enemigos en tan sólo tres días. lnicialmente, ni siquiera sus superiores más inmediatos se creían tales cifras.
A la vista de tal implacable tasa de muertes, el teniente coronel Teittinen ordenó a un oficial que lo observara de cerca. Cuando Häyhä estaba a punto de alcanzar la muerte número 200 en su haber y acababa de regresar de una misión en la que acabó con un sniper enemigo especialmente problemático, se le propuso para el ascenso a cabo primero.
Los soldados apodaron a Häyhä “la Muerte Blanca”. A medida que las noticias sobre sus logros se extendían más allá de Finlandia, un empresario sueco, Eugen Johansson, le regaló un fusil especial.
Häyhä prefería utilizar únicamente los elementos de puntería tradicionales del fusil sencillamente porque no les salía escarcha ni reflejaban los rayos del sol como sucede con los visores ópticos. Eso también le permitía pegarse más al terreno y, por tanto, ofrecer al enemigo un blanco más pequeño.
El 6 de marzo de 1940, mientras se encontraba en posición de rodilla en tierra sin apoyo, Häyhä fue alcanzado en la cara por un proyectil explosivo. El proyectil, que le entró por la parte superior del labio y le atravesó la mejilla izquierda. estaba prohibido por la convención internacional de La Haya. Aunque los periódicos proclamaron “¡Simo está muerto!”, Häyhä consiguió recuperarse de sus heridas gracias a diez operaciones quirúrgicas. Se le prohibió volver al frente así que en lugar de eso se dedicó a conseguir caballos para los soldados, otra forma de servir a su país.
En una entrevista para la revista Helsingin Sanomat en 2001, le preguntaron a Häyhä cómo se sentía respecto a su papel durante la guerra: “Hice lo mejor que pude lo que me dijeron que hiciera. No existiría Finlandia si otros no hubieran actuado del mismo modo”.
Häyhä había alcanzado la suma de 542 muertes confirmadas en un periodo de tiempo de tan sólo 100 días. Al terminar la guerra, volvió a su vida y se dedicó a la agricultura y a la caza. Häyhä falleció el 1 de abril de 2002.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.


  • 100% ad free experience
  • Get our best stories sent to your inbox every day
  • Membership to private Facebook group
Show your support for continued hard hitting content.
Priced at $19.99 per year, the first 200 people to sign up will receive a free War is Boring T-Shirt.
Become a War is Boring subscriber