Combatir la guerra con bufandas y chanclas

Dos antiguos Ranger del Ejército de Tierra estadounidense fabrican ropa de diseño en zonas de conflicto

Combatir la guerra con bufandas y chanclas Combatir la guerra con bufandas y chanclas
Artículo patrocinado por Combat Flip Flops . “¿Por qué llevas chanclas?” Me lo han preguntado muchas veces en las últimas semanas. Lo cierto es... Combatir la guerra con bufandas y chanclas

Artículo patrocinado por Combat Flip Flops [chanclas de combate].

“¿Por qué llevas chanclas?” Me lo han preguntado muchas veces en las últimas semanas. Lo cierto es que es una buena pregunta, porque estamos a finales de otoño en la costa noroeste del Pacífico y el tiempo es húmedo y frío. Llevo puestas unas bonitas sandalias de cuero decoradas con culotes de cartuchos 7’62 milímetros como los que dispara el fusil de asalto AK-47.

Resulta que son un buen motivo para iniciar una conversación.

Se trata de un producto de la firma Combat Flip Flops [chanclas de combate], una empresa fundada por los antiguos Ranger del Ejército de Tierra estadounidense Mateo “Griff” Griffin y Donald Lee. Los dos trabajaron durante años en operaciones especiales y llevaron a cabo unas cuantas operaciones delicadas en los lugares más peligrosos del mundo.

Combat Flip Flops vende productos procedentes de países que se encuentran inmersos en un conflicto armado… o en vías de recuperarse de uno. Combat Flip Flops trabaja con fábricas y artesanos de Afganistán, Colombia y Laos para “promocionar empresas en lugar de balas”.

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“Somos más una comunidad que no una empresa”, explica Griff. “No somos nada partidistas. No nos importa si eres liberal o conservador, blanco, negro, marrón, hombre o mujer, heterosexual o gay”. Esta comunidad, que Griff y Lee llaman “las fuerzas desarmadas”, lucha contra el extremismo y el terrorismo a través de la empresa y la educación, para contruir un mundo mejor con menos guerras.

Después de visitar su casa y dar una vuelta por el taller de CFF, Griff y yo charlamos con unas cervezas de por medio en Issaquah, Washington (EE.UU.). Graduado en West Point e hijo de un soldado, Griff dice sentirse muy orgulloso de ser un guerrero. Afirma que no se arrepiente de haber ido a la guerra. Pero los años en la guerra le han convencido de que aunque la fuerza militar pueda ser necesaria en muchas ocasiones, no siempre resulta la mejor solución a largo plazo para los problemas del mundo.

El antiguo Ranger explica que los soldados pueden representar la “patada en la puerta”, pero también tienen ideas para extender la paz y la prosperidad por todo el mundo.

El antiguo Ranger Mateo "Griff" Griffin abre una caja con un par de chanclas en en la tienda de Combat Flip Flops en Issaquah, Washington. Foto de Kevin Knodell.

El antiguo Ranger Mateo “Griff” Griffin abre una caja con un par de chanclas en en la tienda de Combat Flip Flops en Issaquah, Washington. Foto de Kevin Knodell

 
Griff suele contar una historia sobre un amigo suyo, que es SEAL de la Armada estadounidense. Fue en 2009 en Irak. Varios hombres iraquíes en un vehículo pasaron junto a un control [checkpoint] donde se encontraban unos cuantos estadounidenses. El coche se detuvo más adelante y entonces explotó una bomba. Acto seguido un grupo de insurgentes abrió fuego sobre el control [checkpoint].

Un avión no tripulado Predator observó cómo los hombres iraquíes del vehículo se metían en una casa. Menos de una hora después, el amigo de Griff se encontraba en la puerta de la casa. Los insurgentes no tardaron en confesarlo todo. El SEAL les preguntó por qué lo habían hecho. “¿Y qué otra cosa podemos hacer?”, respondieron. “Aquí no hay trabajo”.

Griff y Lee fundaron Combat Flip Flops después de visitar una fábrica de botas en Kabul. Para ellos fue una revelación sobre cómo un trabajo estable podría ayudar a los lugareños a mantener a sus familias y a sus comunidades. Cuando posteriormente se enteraron de que la fábrica iba a cerrar, se quedaron desolados.

Querían hacer algo al respecto.

En un principio la idea era fabricar las chanclas Combat Flip Flops en Afganistán. La falta de proveedores y la mala calidad de los materiales frustraron el lanzamiento del primer lote de chanchas. Actualmente la línea de producción de chanclas procede de Colombia, antiguo campo de batalla de las drogas. El gobierno colombiano comprendió que sólo con matar narcos no era suficiente para poner fin a la violencia. Los antiguos delincuentes necesitaban un puesto de trabajo. El gobierno estadounidense respaldó la reconstrucción del país mediante un tratado de libre comercio.

Griff cuenta que muchas de las personas que trabajan para Combat Flip Flops antes se dedicaban a producir o traficar con cocaína.

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Aunque Combat Flip Flops no fabrica chanclas en Afganistán que fabrica otros productos allí. Griff y Lee explican que trabajan en estrecha colaboración con Hassina Sherjan, filántropa y empresaria afgana. Hassina financió en secreto escuelas para niñas en Afganistán durante el régimen de los talibanes y ahora lo hace abiertamente a través de la organización benéfica Aid Afghanistan for Education (AAE) [Ayuda a Afganistán para la Educación].

Combat Flip Flops fabrica pañuelos [shemagh] y pareos [sarong] en las fábricas de Sherjan en Afganistán, que dan empleo a los hombres y mujeres locales. Parte de los beneficios se destinan a la organización benéfica AAE para ayudar a escolarizar a las niñas afganas.

Chanclas Combat Flip Flops del autor. Foto de Kevin Knodell.

Chanclas Combat Flip Flops del autor. Foto de Kevin Knodell

 
Combat Flip Flops también trabaja con artesanos en Laos que utilizan el metal procedente de bombas y minas terrestres para hacer bisutería. “Durante la guerra de Vietnam lanzamos millones de bombas sobre Laos, país con el que ni siquiera estábamos en guerra”, explica Griff. Los beneficios de esas ventas contribuyen a la financiación del Mines Advisory Group [Grupo Consultor sobre Minas], que se dedica a limpiar Laos de minas terrestres y otros artefactos no explosionados.

El antiguo Ranger explica que, tras 15 años de guerra, su hija pronto será lo suficientemente mayor como para combatir en Afganistán, una guerra en la que él combatió al principio. La guerra siempre nos acompañará. Para entenderla bien, como mínimo hemos de tener una pequeña conversación. ¿Por qué vale la pena luchar? ¿Cómo tendríamos que luchar? ¿Cómo podemos detener una guerra antes de que empiece? Griff afirma tener la esperanza de que su empresa forme parte de tal conversación.

Cuando te pones unas Combat Flip Flops, pasas a formar parte de una historia. Estás contribuyendo a una empresa en manos de veteranos, a la creación de oportunidades en zonas de guerra, a la educación de una nueva generación… y a limpiar campos de minas.

Además parecerás más guai. Y cuando la gente te pregunte por tus nuevas chanclas, siempre podrás contarles una batallita.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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