Alemania todavía quiere sus carros de combate Leopard

La Bundeswehr saca carros antiguos de los almacenes para modernizarlos

Alemania todavía quiere sus carros de combate Leopard Alemania todavía quiere sus carros de combate Leopard
Alemania ha iniciado el proceso de modernización al último modelo, el Leopard 2A7V, de 103 carros de combate inoperativos Leopard 2A4 y 2A6, modernización... Alemania todavía quiere sus carros de combate Leopard

Alemania ha iniciado el proceso de modernización al último modelo, el Leopard 2A7V, de 103 carros de combate inoperativos Leopard 2A4 y 2A6, modernización que le costará 760 millones de euros al Estado alemán. La gran noticia radica en que al renovar y desplegar estos nuevos vehículos, la Bundeswehr (Fuerza de Defensa Federal de Alemania) amplía su flota de carros de combate más de un 40 por ciento, pasando de 225 a disponer de 320 carros de combate.

Este aumento de la entidad de la fuerza acorazada va a llevar tiempo: los Leopard modernizados entrarán en servicio entre 2019 y 2023. También está previsto convertir otros 32 carros de combate en vehículos de apoyo lanzapuentes y de zapadores.

Antes de hablar de datos técnicos, hay que prestar atención al significado evidente de la expansión: los carros de combate adicionales forman parte del rearme gradual de la Bundeswehr por parte de Alemania tras años de decadencia en cuanto a efectivos y preparación operativa, debida al final de la Guerra Fría y al hecho de confiar su protección frente a futuras amenazas a los militares estadounidenses.

El pueblo alemán, consciente del legado de la Segunda Guerra Mundial, ha mostrado poco entusiasmo por involucrarse en conflictos en el extranjero o mantener un gran ejército.

Sin embargo, la política de defensa dio un giro en 2014, cuando Moscú demostró su disposición a utilizar la fuerza militar para avanzar en sus objetivos de política exterior en Europa del Este al arrebatarle Crimea a Ucrania en abril de 2014 con “pequeños hombres verdes”, a los que siguió el despliegue de carros de combate rusos en apoyo de los separatistas rusos del este de Ucrania.

La preocupación alemana por la seguridad se ha agravado recientemente a raíz de un nuevo factor de impredecibilidad respecto al compromiso de EE.UU. con la OTAN. Aunque hace poco el gobierno de Trump declaró que la OTAN “ya no está obsoleta” después de enfrentarse a Moscú por el uso de armas químicas en Siria, posiblemente Berlín crea que todavía puede necesitar desempeñar un papel más importante como proveedor de seguridad en Europa central.

El Leopard 2 ha ocupado durante varias décadas los primeros puestos entre los carros de combate de todo el mundo, junto con el estadounidense M-1 Abrams. Ambos vehículos comparten un potente cañón Rheinmetall de 120 milímetros, cuentan con avanzados elementos de puntería y sistemas de control de tiro que les permiten disparar con precisión en movimiento y en la báscula se van a bastante más de sesenta toneladas debido al peso de su blindaje compuesto, el cual hace que el carro sea prácticamente inmune por el frontal a la mayoría de cohetes y misiles contracarro de la Guerra Fría.

El Abrams y el Leopard 2 también son relativamente ágiles para su elevado peso, pudiendo alcanzar una velocidad de crucero de más de 65 kilómetros por hora.

Comparar el M-1 y el Leopard 2 es algo así como comparar Pepsi y Coca-Cola, porque se puede decir que ambos carros hacen prácticamente lo mismo, pero existen suficientes diferencias sutiles como para generar férreos partidarios de uno u otro carro. El motor diesel del Leopard 2 suele salir favorecido al compararlo con el ruidoso motor de turbina de gas que mueve al M-1, otorgándole al carro alemán un mayor radio de acción.

Los carros de combate M-1A2 que utiliza el Ejército de Tierra estadounidense gozan de un blindaje ultra-denso de uranio empobrecido y una munición que le proporcionan mayor capacidad defensiva y mayor poder de penetración, respectivamente.

Sin embargo, Alemania presenta reticencias políticas respecto al uso de uranio empobrecido, así que los últimos modelos de Leopard compensan esta carencia con una torreta en cuña con planos muy inclinados con blindaje compuesto espaciado, además de un cañón más largo para proporcionar mayor energía cinética a sus proyectiles perforantes de tungsteno y así alcanzar prácticamente la misma potencia que los proyectiles estadounidenses de uranio empobrecido.

A lo largo de los años se han fabricado casi 3.500 Leopard 2 en diferentes versiones, añadiendo mejoras en blindaje y potencia de fuego con cada nueva versión desde que la primera versión de la serie entrara en servicio en 1979. En la actualidad el Leopard 2 presta servicio en los ejércitos de 18 países, entre los que se incluyen Canadá, Indonesia, Polonia, Qatar, España, Suecia y Turquía.

Aunque el Abrams ha hecho frente a muchos más combates en las últimas décadas, el Leopard 2 también ha demostrado su valía en combate, aunque no contra los carros soviéticos para hacer frente a los cuales se diseñó. En Afganistán los Leopard canadienses y daneses desplegados con la International Security Assistance Force (ISAF) [Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad] de la OTAN sobrevivieron a los impactos de IEDs y granadas propulsadas por cohete (RPGs), aunque algunos sufrieron daños y un miembro de la dotación de un carro danés falleció a consecuencia de la explosión de una mina.

Como resultado, los Leopard 2 recibieron las alabanzas de los comandantes de la coalición desplegados por el eficaz apoyo de fuegos que proporcionaron a las fuerzas internacionales que luchaban contra los talibanes.

El Leopard 2 no dio tan buen resultado cuando Turquía desplegó un batallón de estos carros en diciembre de 2016 como parte de su campaña para tomar la localidad de Al-Bab tomada por el ISIS cerca de la frontera con Siria. En el conflicto sirio proliferaron las armas contracarro más letales y los carros turcos M60 Patton, con mucho menos blindaje, sufrieron importantes pérdidas tanto a manos del ISIS como de los rebeldes kurdos.

En una serie de ataques el ISIS destruyó o inutilizó hasta diez Leopard 2 con antiguos misiles contracarro rusos. Algún Leopard 2 incluso fue “capturado” antes de acabar destruido por los ataques aéreos de la coalición.

En el análisis de varios de los ataques sufridos por los Leopard 2 se comprueba que eran alcanzados en el blindaje del lateral o de la parte trasera, y lo cierto es que hoy día el blindaje pasivo de todo carro de combate resulta más delgado y vulnerable por los lados, por detrás y por encima. Los carros M1 saudíes desplegados en Yemen han sufrido recientemente graves pérdidas a manos de misiles contracarro que les alcanzaron en el blindaje lateral. La exposición en campo abierto de estos carros frente a emboscadas con misiles de largo alcance refleja errores tácticos, falta de entrenamiento y deficientes perímetros defensivos.

No obstante, en combate en entornos con un denso terreno, especialmente en zonas urbanas, puede ser muy difícil evitar las emboscadas contra el blindaje lateral o trasero de los carros.

Durante la ocupación de Iraq el Ejército de Tierra estadounidense desplegó la variante Tank Urban Survival Kit (TUSK) [kit de supervivencia urbana del carro de combate] del M1 para combatir dentro de las ciudades iraquíes. Estos carros incorporaban blindaje reactivo explosivo y de rejas en los laterales y en la parte trasera especialmente diseñado para hacer frente a las cabezas explosivas de carga hueca de los misiles contracarro portátiles. El Ejército de Tierra alemán cuenta actualmente con su propia visión del concepto TUSK en forma de la versión 2A7V.

Leopard II. Foto de la Bundeswehr

A día de hoy la Bundeswehr tiene en servicio activo 152 carros Leopard 2A6, 48 de la versión ​​2A6M, que incorpora una mejor protección frente a minas e IEDs, y 20 de la versión 2A7. La versión 2A6 incorporó un nuevo cañón más largo, mientras que en la versión 2A7 se añadieron una serie de mejoras progresivas entre las que se incluye una unidad de potencia auxiliar, aire acondicionado, cámaras térmicas Attica mejoradas y un nuevo sistema de gestión de combate para ayudar a la dotación en el seguimiento de los acontecimientos en el campo de batalla.

En realidad, los nuevos carros de la versión 2A7V se construirán en su mayor parte a partir de antiguos carros de las versiones 2A4 y 2A6 revendidos por Suecia y Holanda a Alemania, así como en base a la modernización de los carros 2A7 ya existentes.

La versión 2A7V (o 2A7+) constituye una evolución para “Operaciones Urbanas” de la versión 2A7, que deriva de un prototipo anterior para Operaciones de Apoyo a la Paz. La “V” significa “mejorado” en alemán y, sin quererlo, la denominación de la nueva versión reproduce la denominación del primer carro de diseño alemán que entró en combate, el modelo A7V de la Primera Guerra Mundial. El nuevo carro de combate dispone de un blindaje reforzado en la panza, para mayor protección frente a minas e IEDs, y se le pueden instalar placas de blindaje modular de doble capa especialmente diseñadas para hacer frente a diferentes tipos de amenazas. Se supone que estas placas se pueden instalar por todo el exterior del carro de combate.

Al igual que en la versión TUSK del Abrams, el 2A7V contará con un control remoto para las armas que permitirá a la dotación del carro disparar con la ametralladora de la torreta desde el interior sin tener que exponerse al fuego enemigo. Este sistema, el FLW-200, puede montar tanto una ametralladora de 7’62 como de 12’7 milímetros, o incluso un lanzagranadas automático de cuarenta milímetros.

Actualmente el cañón del 2A7 puede programar los proyectiles de alto explosivo para que estallen en el aire [airburst] por encima de las tropas enemigas que se escondan tras una cubierta o parapeto, o retardar la explosión hasta después de penetrar la pared de un edificio. La nueva versión A7V puede que también incorpore un nuevo cañón L55A1 que soporta un 20 por ciento más de presión al disparar que la versión básica, lo cual le confiere a los proyectiles un mayor alcance y penetración de blindaje.

Leopard 2A7. Foto de la Bundeswehr

Por último, la versión 2A7V incorpora cámaras infrarrojas adicionales y elementos de puntería mejorados para mayor conciencia de la situación [situational awareness], soporte de fijación para montar palas y arados de limpieza de minas y nuevos teléfonos exteriores para facilitar la comunicación entre la infantería aliada y la dotación del carro. Todas estas mejoras aumentan la capacidad del carro para combatir al enemigo en un denso terreno urbano.

Aunque todas estas mejoras resultan de gran utilidad, muchas de las cuales son similares a las que incluye la última versión del Abrams, no son para nada revolucionarias. No parece que la nueva versión del carro incluya ningún sistema de protección activa ni tipo contramedidas [soft-kill] ni tipo interceptores [hard-kill], tales como los que lleva el carro israelí Merkava o el nuevo carro ruso T-14 Armata. Los sistemas de protección activa tipo contramedidas [soft-kill] suelen utilizar granadas de humo multiespectral para confundir al sistema de guiado de los misiles que puedan fijar su puntería en el carro, mientras que los sistemas de protección activa tipo interceptores [hard-kill] intentan abatir de forma automática cualquier proyectil, misil o cohete antes de que impacte contra el carro. Supuestamente estos sistemas han demostrado su eficacia con las Fuerzas Armadas israelíes.

Las Fuerzas Armadas occidentales han realizado pruebas con sistemas de protección activa tipo interceptores [hard-kill] y han utilizado de forma limitada blindaje reactivo explosivo, también llamado ERA, que consiste en unos ladrillos explosivos que se atornillan sobre el blindaje del carro y explotan hacia fuera para así detonar antes de tiempo la carga hueca de un proyectil antes de que impacte contra el blindaje. Sin embargo, han tenido sus reservas a la hora de instalar estos sistemas en carros de combate desplegados en operaciones, porque los sistemas de protección activa y el blindaje reactivo explosivo podrían activarse y generar explosiones que podrían afectar a fuerzas propias próximas.

Aunque la industria de defensa alemana ha desarrollado no menos de tres sistemas de protección activa tipo interceptores [hard-kill] diferentes, parece que por el momento no se va a instalar ninguno en los nuevos carros 2A7V. Por supuesto, el nuevo blindaje pasivo modular proporcionará mayor protección al Leopard 2, pero no está claro cuánta protección exactamente, aunque hay un experto en carros de combate que estima que la mejora es considerable.

En definitiva, el Leopard 2A7V constituye una importante mejora respecto al viejo carro 2A4 y una evolución más modesta respecto al 2A7. Los nuevos carros de combate representan un compromiso para disponer de una flota más numerosa de carros de combate más que para disponer de un carro de combate con un diseño de nueva generación. Se supone que en torno a 2030 llegará un sustituto para el Leopard 2 en forma de Leopard 3, el cual puede que se fabrique conjuntamente con Francia y se arme con un nuevo cañón de 130 milímetros.

Este artículo fue publicado por primera vez en The National Interest.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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