Rusia solo necesita tres días para conquistar Estonia y Letonia

Según un nuevo estudio, las opciones de la OTAN en el hipotético caso de una invasión son 'todas malas'

Rusia solo necesita tres días para conquistar Estonia y Letonia Rusia solo necesita tres días para conquistar Estonia y Letonia
La OTAN no tiene ninguna forma de detener una hipotética invasión convencional rusa de Estonia y Letonia salvo la guerra nuclear, según un nuevo... Rusia solo necesita tres días para conquistar Estonia y Letonia

La OTAN no tiene ninguna forma de detener una hipotética invasión convencional rusa de Estonia y Letonia salvo la guerra nuclear, según un nuevo estudio de RAND Corporation.

Lo cual, propiamente dicho, no resulta sorprendente. Rusia tiene una de las Fuerzas Armadas más poderosas del mundo y cuenta con la capacidad para desplegar un ejército numeroso frente a los pocos habitantes de los países bálticos. No sólo las Fuerzas Armadas de los países bálticos son muy reducidas, sino que los refuerzos de la OTAN tardarían en llegar y no estarían disponibles durante las primeras horas de un hipotético conflicto, lo que permitiría a Moscú superar o destruir rápidamente las defensas de la alianza.

Lo que resulta sorprendente, o al menos no cuenta con las suficientes explicaciones, es la rapidez con la que Rusia sometería a los países bálticos. Eso es lo que tiene más preocupados a los autores de este estudio, David Shlapak y Michael Johnson.

El estudio se basa en una serie de simulaciones de guerra en las que se analiza el resultado de una hipotética invasión terrestre rusa por sorpresa sobre las capitales de Estonia y Letonia. Militares estadounidenses y analistas de RAND simularon las acciones de los hipotéticos combatientes del conflicto. Así pudieron determinar que las fuerzas rusas habrían “eliminado” la resistencia de la OTAN y estarían “a las puertas de entrar en, o ya dentro de, Riga, Tallin, o ambas capitales en un periodo de entre 36 y 60 horas después de iniciarse las hostilidades.”

“Semejante derrota tan inmediata dejaría a la OTAN con un número muy limitado de opciones, toda malas,” según afirmaron Shlapak y Johnson.

“Una contraofensiva violenta, plagada de alto riesgo, para liberar a los países bálticos; una escalada de la misma, como ya se amenazaba con llevar a cabo para evitar una hipotética derrota en la Guerra Fría; o aceptar al menos temporalmente la derrota, con unas consecuencias inciertas aunque previsiblemente desastrosas para la alianza y, no por casualidad, para los habitantes de los países bálticos.”

En la cabecera, sobre estas líneas y más abajo, soldados, helicópteros y carros de combate rusos en unas maniobras militares. Fotos del Ministerio de Defensa rusoEn la cabecera, sobre estas líneas y más abajo, soldados, helicópteros y carros de combate rusos en unas maniobras militares. Fotos del Ministerio de Defensa ruso

Las simulaciones de guerra constituyen una interesante opción para el desarrollo del estudio. Aunque las simulaciones de guerra no son perfectas y únicamente permiten probar las diferentes opciones, al contrario de lo que sucede en una auténtica guerra, los militares profesionales se sirven de ellas desde hace siglos. No es más que una simulación, pero una con tal nivel de detalle y envergadura que resulta difícil reproducirla fuera de unas maniobras militares en la vida real.

Aquí tienes algunos de los detalles de la simulación. Suponiendo que la OTAN disponga de una semana desde que se detecte una hipotética invasión en marcha, la alianza podría desplegar en los países bálticos el equivalente a 12 batallones de maniobra. Eso incluye el despliegue inmediato de la 173 Brigada de Infantería Aerotransportable [173rd Airborne Brigade Combat Team] desde Vicenza (Italia), pero sin carros de combate. Polonia, que cuenta con la mayor fuerza de carros de combate de Europa al oeste del río Bug, “se supone que se dedicaría a defender el territorio nacional [polaco]” y bloquear el movimiento de las fuerzas rusas desde Kaliningrado hacia el sur.

Sin embargo, Rusia podría desplegar el equivalente a 22 batallones de maniobra, entre los que se incluyen cuatro batallones acorazados y abundantes piezas de artillería desde su Distrito Militar Occidental. Además Rusia contaría con la ventaja en el aire, con 27 escuadrones de cazas y bombarderos frente a los 18’5 escuadrones de los que dispondría la OTAN. Los aviones de la OTAN no podrían proporcionar superioridad aérea inmediata, aunque si poseen capacidad plena para hacer frente a los aviones rusos. De esta forma, los aviones de combate rusos crearían “burbujas” de espacio aéreo desprotegido desde las que lanzar “intensas olas de ataques aéreos.”

De todo esto se aprende una lección importante, y es que aunque Rusia no tenga la capacidad para enfrentarse a los Estados Unidos o a la OTAN en su conjunto, si que la tiene para hacerlo a nivel local… y ganar.

Para su seguridad, la OTAN cuenta con refuerzos, entre los que se incluyen al menos dos docenas de carros de combate M-1 Abrams y 30 vehículos de combate de infantería M-2 Bradley que se encuentran almacenados en Grafenwoehr (Alemania). Pero RAND estima que serían necesarios por lo menos 10 días para organizar esos carros de combate y trasladarlos a la zona. No hay tiempo suficiente para ello y para entonces los rusos ya se habrían alzado con la victoria.

Helicópteros rusos en unas maniobras militares. Fotos del Ministerio de Defensa ruso

Se trata de una muy mala noticia para los soldados que tuvieran que enfrentarse a un hipotético ataque ruso. La infantería ligera podría retrasar la invasión tomando posiciones en las capitales bálticas, pero el resultado final sería similar, una victoria rusa, excepto que en este caso el coste sería muy alto para los habitantes de las ciudades.

Pero las fuerzas terrestres tendrían un destino aún peor fuera de las ciudades, según el estudio. “Se demostró que serían incapaces de retirarse siquiera, ya que no podrían correr más rápido que sus perseguidores,” apuntaron los investigadores de RAND.

En cuanto a lo que la OTAN podría hacer al respecto, merece la pena leer el estudio al completo. El refuerzo del flanco oriental de la OTAN puede disuadir al Kremlin, si es que en algún momento considerara la posibilidad de un hipotético ataque. Si se mejora la capacidad de los ejércitos del Báltico mediante el suministro de misiles contracarro se podría contribuir a retrasar, pero no detener, un hipotético ataque ruso.

El principal problema radica en que la geografía favorece a Rusia. En los días posteriores a la hipotética invasión, en primer lugar la alianza tendría que desplegar sus fuerzas y conquistar Kaliningrado, un enclave ruso que limita con Polonia, desde el que podría flanquear cualquier contraataque… antes de enfrentarse al grueso de la potencia de combate rusa en el Báltico.

Pero recuerda, se trata únicamente de una simulación.

Y aunque, al menos en el corto plazo, fuera posible una victoria rusa, eso no quiere decir que el Kremlin vaya a invadir el Báltico en ningún momento. El artículo 5 del Tratado de Washington obliga a la OTAN a defender a sus aliados, Estonia y Letonia incluidos, en el caso de que se vieran atacados. Eso podría sumergir a Rusia en una guerra mucho más amplia y destructiva que podría acabar perdiendo, pero también podría desencadenar una serie de acontecimientos que terminaran con el uso de armas nucleares por ambas partes.

Esa es la razón por la cual si a Rusia se le ocurriera llevar a cabo una invasión, tendría que hacerla con rapidez, lo que dejaría a la OTAN con la única opción de… no poder hacer nada.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.


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