¿Quién quiere un lanzallamas?

En la mayoría de lugares de EE.UU. resulta totalmente legal poseer un arma de fuego

¿Quién quiere un lanzallamas? ¿Quién quiere un lanzallamas?
El lanzallamas se encuentra entre las armas más espeluznantes y despiadadas de la guerra moderna. Siembra el terror entre el enemigo y suele presentarse... ¿Quién quiere un lanzallamas?

El lanzallamas se encuentra entre las armas más espeluznantes y despiadadas de la guerra moderna. Siembra el terror entre el enemigo y suele presentarse como un arma temible incluso para sus propios usuarios que la empuñan. Tanto los Aliados como las fuerzas del Eje lo utilizaron en la Segunda Guerra Mundial con un efecto implacable. Como explicaba nuestro colaborador Paul Huard en un artículo anterior de War Is Boring, más de un usuario alemán del lanzallamas conoció una muerte ardiente cuando un disparo bien colocado de un soldado aliado hizo que el lanzallamas explotara.

Estados Unidos continuó utilizando el lanzallamas a lo largo de la Guerra de Vietnam. La mayoría de países industrializados acordaron dejar de utilizar el lanzallamas tras la firma del tratado Nº 22495 de la Convención de las Naciones Unidas de 1980 sobre ciertas armas convencionales, que pretendía poner fin al uso de armas “consideradas excesivamente lesivas o de efectos indiscriminados”.

El Protocolo III del tratado restringía en gran medida el uso del lanzallamas y otras armas incendiarias. El tratado entró en vigor en 1983, con la ratificación por fin de Estados Unidos en 2008.

Sin embargo, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos [Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF)] de EE.UU. no considera oficialmente el lanzallamas como un arma de fuego. Actualmente no existe ninguna ley nacional en EE.UU. que prohíba la venta, adquisición, tenencia o uso del lanzallamas por civiles, según una noticia de CNN.

Ahora bien, una ley estatal o regional puede restringir su uso o prohibir su distribución. Por ejemplo, el lanzallamas resulta totalmente ilegal en Maryland y se necesita un permiso para su tenencia en California y Ohio. Sin embargo, en ausencia de una ley que lo impida, cualquier civil es libre de adquirir y utilizar un lanzallamas en virtud de otras leyes.

Y al parecer existe mercado para el lanzallamas. En la actualidad existen por lo menos dos empresas (Ion Productions Team, de Detroit, y Xmatter, de Cleveland) en EE.UU. que venden lanzallamas comerciales. Y están vendiendo un montón.

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La empresa Ion publicita su lanzallamas XM42 como “el primer lanzallamas del mundo totalmente portátil listo para usar”. Su diseño resulta muy sencillo, con una empuñadura delante y otra detrás y una cubierta perforada rodeando el cañón que recuerda a la ametralladora Browning M1919. El XM42 funciona con una batería de polímero de litio de 12’6 voltios y se alimenta a través de un depósito de combustible con capacidad para algo más de cinco litros y medio que admite tanto gasolina sin plomo como una mezcla de gasolina sin plomo y gasóleo.

El depósito de combustible va colocado encima del lanzallamas. Al pulsar un botón se dispara el combustible, que sale propulsado a través del cañón. Un encendedor de butano en la boca del cañón inflama el combustible que sale propulsado. El XM42 puede disparar una bocanada continua de fuego de hasta 7’5 metros durante aproximadamente 40 segundos.

Captura de pantalla de un vídeo promocional del lanzallamas XM42 de Ion Productions Team

Con un peso de poco menos de 5 kilogramos con el depósito lleno “listo para llamear”, el XM42 resulta relativamente ligero y fácil de usar. Cuando se queda sin combustible, lo único que hay que hacer es rellenar el depósito como con un cortacésped y ya está listo para volver a llamear.

La “herramienta molona” [cool tool], como lo han llamado sus fabricantes, tiene un precio de venta al público de 1.199’99 dólares y el pedido se entrega en solo seis semanas.

El X15 de Xmatter es un poco más avanzado. “El lanzallamas Xmatter X15 sigue fielmente los principios utilizados por primera vez en el lanzallamas alemán Flammenwerfer Kleif de 1906”, indicaba Iain Harrison en un número reciente de la revista Recoil.

“Un depósito grande que contiene un líquido inflamable se presuriza por medio de una botella más pequeña con un gas propelente, el cual hace que el combustible salga despedido a través de una boquilla en cuyo extremo se encuentra un encendedor que prende el combustible a medida que sale por la boquilla”.

Harrison afirmaba que el X15 resulta “simple, eficaz y pesado”.

El “depósito grande” al que Harrison hacía referencia tiene capacidad para 12’5 litros de combustible. La botella de gas propelente consiste en una botella estándar de 20 onzas (567 gramos) de CO2 que viene de serie con el X15. Una bombona de gas propano, no incluida, alimenta el encendedor de la boquilla.

Totalmente cargado y listo para usar, el X15 pesa unos considerables 20’5 kilos. Casi todo el peso reside en la mochila. La manguera va alrededor del usuario que sostiene la boquilla en una configuración similar al diseño de los lanzallamas del modelo M9 que utilizaron los militares estadounidenses hasta finales de los años 1970.

El X15 se entrega con tres boquillas intercambiables que permiten al usuario ajustar el alcance y eficiencia del lanzallamas para aplicaciones específicas. La boquilla de un cuarto de pulgada (6’35 mm.) proporciona un alcance máximo de 15 metros si se utiliza una mezcla del 90 por ciento de gasoil y el 10 por ciento de gasolina con el CO2 a una presión de 1.000 psi (70 kg/cm2).

El X15 puede disparar una bocanada continua de fuego durante aproximadamente un minuto.

“Santa y el lanzallamas X15”. Captura de pantalla de un vídeo promocional de Xmatter

El X15 tiene un precio de venta al público de tan solo 1.599’00 dólares. Xmatter declara haber vendido ya más de 1.750 unidades.

A pesar de su ajustado precio y su impresionante rendimiento, el X15 todavía es más o menos un prototipo. La manguera se une a la boquilla con unas abrazaderas de manguera. Harrison también menciaba que el X15 se parece mucho a una hidrolimpiadora de alta presión y apuntaba que “1.600 dólares es mucho dinero para algo que parece haber salido de la sección de fontanería del Leroy Merlin”.

De todos modos, habla maravillas del artilugio.

Chris Byars, el fundador de Ion, recaudó fondos a través de una campaña pública masiva en la plataforma Kickstarter para poder iniciar la producción del XM42. En la página web de Ion se presume de que el XM42 se puede utilizar para “quemar rastrojos, derretir nieve, encender una hoguera o ¡simplemente por diversión!”. El propio Byars también ha resaltado el aspecto “lúdico” de su lanzallamas.

“Ya en el año 2007 yo particularmente quería uno únicamente debido al factor ‘mola’ y para acabar con las avispas”, comentaba Byars a la BBC.

A medida que avanzaba el desarrollo, Byars descubrió nuevas aplicaciones para el XM42 y un mercado potencial mucho más amplio. “La mayoría de nuestros clientes viven en el campo, tienen mucho terreno y aprecian el uso que pueden darle”, decía Byars en una entrevista reciente para la cadena de televisión local WWMT, filial de la CBS.

“Inicialmente lo diseñé sólo por la novedad y posteriormente a lo largo del desarrollo bomberos, clientes y clientes potenciales que estaban interesados ​​en el producto nos describieron todo tipo de usos que podían darle y con eso nos dieron ideas sobre cómo optimizar el sistema para esos usos”.

Quinn Whitehead, el fundador de Xmatter, explicaba que las razones que lo llevaron a diseñar su lanzallamas fueron diferentes a las de Byar, a pesar de que actualmente ambos empresarios parecen compartir visiones similares de su lanzallamas. Whitehead le dijo a la BBC que la inspiración le vino cuando vio a un agricultor que se disponía a quemar rastrojos. Pensó que “debe haber una mejor manera de hacerlo”.

Aunque Xmatter no tiene reparos a la hora de promocionar el aspecto lúdico del X15, la empresa se centra en sus aplicaciones prácticas. “Siempre están las personas que sólo lo quieren por diversión. Para impresionar a los colegas en una barbacoa”, decía Whitehead.

No obstante, en la página web de la empresa se enumeran una serie de aplicaciones prácticas del lanzallamas, entre las que se incluye la quema controlada de rastrojos y limpieza de terrenos en el sector agrícola, la incineración de insectos y malas hierbas, los eventos pirotécnicos y efectos cinematográficos o para derretir nieve y hielo.

“Se lo vendemos a los agricultores y guardas forestales que lo utilizan en el campo para limpieza de montes y terrenos agrícolas”, le dijo Alex Haney, portavoz de Xmatter, a War Is Boring. “Nuestro lanzallamas también lo han utilizado los bomberos para simular incendios en ejercicios de entrenamiento”.

Según la CNN, el Ministerio de Medio Ambiente estadounidense, del que depende la Oficina de Incendios Forestales, utiliza una amplia variedad de dispositivos incendiarios tales como antorchas de goteo [drip torch], bengalas, antorchas de propano y antorchas Terra Torch. Estas últimas funcionan de forma muy similar a la del lanzallamas salvo que el combustible procede de un depósito que va montado en un remolque.

No a todo el mundo le entusiasma la posibilidad de que haya ciudadanos por ahí con un lanzallamas que puede escupir fuego hasta 15 metros de distancia.

“Se trata de un arma de destrucción masiva en potencia, tanto si la utiliza el ISIS como si la utiliza un nacional”, le dijo Jim Fouts, alcalde de Warren (Michigan, EE.UU.), a la cadena de televisión BBC. Warren se encuentra cerca de Detroit, sede de Ion Productions.

El pasado Otoño Fouts empezó a presionar para que se apruebe una ordenanza que prohíba los lanzallamas en Warren. “En las manos equivocadas este artilugio podría resultar catastrófico”, decía Fouts.

“Imagine lo sucedido en Sandy Hook”, le decía Fouts a la BBC, en relación al colegio de educación primaria de Connecticut (EE.UU.) en el que Adam Lanza mató a tiros a 20 niños y seis profesores en 2012. “Imagínese todo el daño que aquel joven perturbado podría haber ocasionado con un lanzallamas. O lo que podría hacer un racista radical”.

Captura de pantalla de un episodio de la serie televisiva de dibujos animados Los Simpson

En unas declaraciones para la cadena de televisión WWMT, Fouts decía que él considera que tener un lanzallamas queda fuera de la protección que brinda la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense. “Yo creo en los derechos que garantiza la Segunda Enmienda. Defiendo el derecho a tener un arma. Pero esto no es un arma “, decía Fouts. “No se trata de un arma para defenderse. Sino que constituye un arma ofensiva de destrucción masiva que no está diseñada como algo que vayas a utilizar para proteger a tu mujer y a tus hijos”.

En otro momento más distendido, Fouts confesó que en determinadas circunstancias sin duda un lanzallamas podría resultar de utilidad. “Hubo un tipo que me dijo ‘Me gustaría tener uno porque nunca se sabe cuándo se van a presentar en tu casa una horda de zombis'”, comentaba Fouts. “Le dije ‘has visto demasiado Walking Dead‘. Al margen de ataques de zombies, no hay necesidad de tener uno”.

Byars reconoció que existen peligros potenciales con el XM42 pero insistió en que resulta “totalmente seguro” cuando se utiliza en zonas apartadas.

A pesar de las declaraciones de Byars, Ion tiene la precaución de advertir en su página web que el uso del XM42 “puede provocar lesiones o incluso la muerte”.

Tanto Whitehead como Byars declararon a la CNN que sus lanzallamas no han producido ninguna lesión y que la seguridad constituye una prioridad para sus empresas. Sin embargo, ninguna de las dos empresas comprueba los antecedentes de los compradores.

“No comprobamos los antecedentes”, le dijo Byars a War Is Boring. “Del mismo modo que ninguna tienda comprueba los antecedentes de quienes van a comprar un cuchillo, una palanca, gasolina o unas cerillas. No existe tal obligación ni un formulario para hacerlo. ¿Por qué el fabricante iba a tener motivo alguno para hacerlo entonces? Vendemos un objeto que es legal y que se puede utilizar legítimamente y por norma no asumimos que todos los interesados son delincuentes”.

Comprobación de antecedentes aparte, todas las precauciones del mundo no van a impedir que los usuarios puedan cometer errores o que caiga en malas manos. En realidad vídeos particulares como éste y éste, en los que se puede ver cómo algunas personas juegan con un lanzallamas, no inspiran demasiada confianza en la competencia de sus potenciales usuarios.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.


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