La historia de combate del condón

Un preservativo puede solventar todo tipo de problemas cuando un soldado quiere hacer la guerra, no el amor

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Un simple condón, compañero del soldado estadounidense en esas apasionadas noches de permiso desde que el ejército empezó a distribuirlos en los años 1930... La historia de combate del condón

Un simple condón, compañero del soldado estadounidense en esas apasionadas noches de permiso desde que el ejército empezó a distribuirlos en los años 1930 como barrera contra las infecciones. Sin embargo, durante décadas muchos soldados, marineros, aviadores e infantes de marina han utilizado el condón en el campo como una solución de circunstancias cuando no podían encontrar otras opciones en el manual.

El preservativo es elástico, impermeable, viene en un envoltorio muy práctico y no se suele romper, cualidades que lo hacen ideal para todo tipo de usos no reglados.

Por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial algunos soldados ponían un condón para tapar la boca de fuego de sus armas. “Sin duda un condón sirve para tapar la boca de fuego y a los soldados se les entregaban condones también para cualquier otro fin, por lo que no hay ninguna razón por la que no pudieran utilizarse para proteger sus ‘otras armas,'” decía Alan Archambault, antiguo conservador del Centro de Historia Militar del Ejército de Tierra estadounidense.

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Su uso en la boca de fuego de un arma no era para impedir la entrada de agua. Un buen remojón llena de agua cualquier arma de fuego, pero el agua normalmente se acaba drenando, especialmente en el caso de armas diseñadas para disparar con el cierre abierto (ametralladoras, por ejemplo).

Sin embargo, si el cañón se tapona con barro, tierra, arena o cualquier otra cosa puede ser un desastre. Al disparar un arma en tal estado puede reventar el cañón y matar o herir gravemente al soldado.

Una de las formas recomendadas para evitar que entrara mierda en el cañón era utilizar un trozo de cinta adhesiva para tapar la boca de fuego. Pero puede que algún soldado o infante de marina no tuviera a mano cinta adhesiva, mientras que el Ministerio de Defensa se aseguraba de que todo combatiente tuviera su “kit profiláctico,” el cual incluía un preservativo.

Archambault, oficial retirado del Ejército de Tierra estadounidense, decía que “si bien el uso del condón con las armas de fuego era una bonita historia y realmente tiene su fundamento, su uso no estuvo tan extendido como lo presenta Hollywood.” Sin embargo, existen evidencias históricas de que esta práctica llegó incluso hasta la Guerra de Vietnam.

Sobre estas líneas, soldados estadounidenses en Dak To, 1967. Foto del Ejército de Tierra estadounidense. En la cabecera, no te vayas del cuartel sin uno. Foto de WOTM/Flickr.Sobre estas líneas, soldados estadounidenses en Dak To, 1967. Foto del Ejército de Tierra estadounidense. En la cabecera, no te vayas del cuartel sin uno. Foto de WOTM/Flickr.

Según el libro Dirty Little Secrets of the Vietnam War: Military Information You’re Not Supposed To Know [Pequeños sucios secretos de la Guerra de Vietnam: información militar que se supone que no debes saber], de James F. Dunnigan y Albert A. Nofi, los estadounidenses que combatieron en las selvas de Vietnam le ponían condón a su M-16.

Puede que el condón no se quedara tan bien sujeto como un trozo de cinta adhesiva, pero así el fusil siempre estaba listo para su uso inmediato mientras lo arrastraban por el barro del Sudeste Asiático. Dunnigan y Nofi comentan en su libro que si te fijas detenidamente en muchas de las fotos de soldados en los campos de Vietnam puedes ver cómo llevan un condón tapando la boca de fuego del fusil.

Uno de los usos tácticos del preservativo está bien documentado. El condón constituye un recipiente impermeable estupendo para guardar objetos pequeños, tales como los encendedores de mecha lenta de las cargas explosivas subacuáticas.

El Capitán de Corbeta Draper L. Kauffman, fundador de los Demolition Teams [equipos de demolición] de la Armada estadounidense y gran experto en explosivos militares, creó el programa que supuso el precursor de los SEAL [equipos de guerra naval especial]. Durante la Segunda Guerra Mundial, los instructores de Kauffman les enseñaban a sus alumnos la forma de utilizar los múltiples tipos de cebos, encendedores y bolsas de explosivos subacuáticos que ponían en sus manos.

“Los alumnos se ponían a cubierto y contaban los segundos mientras observaban el obstáculo subacuático al que previamente habían adosado los explosivos,” escribieron Francis D. Fane y Don Moore en su libro The Naked Warriors: The Elite Fighting Force That Became the Navy Seals [Los guerreros desnudos: la fuerza de combate de élite que se convirtió en la fuerza de guerra naval especial (SEALs) de la Armada].

“No pasaba nada. Otro encendedor húmedo. Otro fallo de encendido. Durante la guerra la Armada estadounidense desarrolló nuevos modelos impermeables de encendedores que continuaron dando problemas en el agua a pesar de todas las pruebas y los esfuerzos de los inventores.”

Pero ante tal problema los hombres rana descubrieron que los condones servían como bolsa impermeable y tenían el tamaño perfecto para meter dentro un encendedor de mecha lenta. Pronto, los equipos de demolición de la Armada estadounidense no solo volaban alegremente cualquier cosa, sino que gastaban más condones de lo normal, lo cual llamó la atención de los oficiales de aprovisionamiento que se preguntaban qué coño estaba pasando.

Pero los soldados no utilizaban los condones únicamente para evitar que entrara el agua sino también para guardarla… concretamente utilizaban un preservativo como cantimplora de circunstancias.

En varias ediciones del Air Force Manual 64-3 Survival: Training Edition [Supervivencia: edición de entrenamiento, manual 64-3 del Ejército del Aire estadounidense] se instaba a los pilotos y tripulaciones aéreas a que se hicieran un pequeño kit casero de supervivencia personal para llevarlo en un bolsillo del mono de vuelo por si se eyectaban o saltaban en paracaídas.

Uno de los artículos recomendados: un profiláctico grande sin lubricación. Si se mete dentro de uno de los calcetines de respeto para protegerlo de objetos punzantes y se llena de agua, realmente puede almacenar varios litros.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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