Kalashnikov lanza al mercado un sustituto para su famoso fusil de sniper

WIB land September 27, 2016 War Is Boring 0

Fusil SVK con visor nocturno. Foto de 4chan ¿Quiere esto decir que no habrá más Dragunov? por ROBERT BECKHUSEN Durante más de 50 años el...
Fusil SVK con visor nocturno. Foto de 4chan

¿Quiere esto decir que no habrá más Dragunov?

por ROBERT BECKHUSEN

Durante más de 50 años el ejército ruso ha contado en sus filas con un fusil de sniper semiautomático bestial llamado Dragunov. Hace poco, durante una importante feria de armas en Moscú, el diseñador del fusil ha bajado el telón para presentar a su potencial sustituto, el SVK.

El SVK es un arma semiautomática en calibre 7'62 x 54R milímetros diseñada para apoyar a la infantería en el campo de batalla. La marca Kalashnikov Concern, que en 2013 absorbió Izhevsk, fabricante del Dragunov, afirma que el SVK “fue diseñado atendiendo las sugerencias de snipers en servicio activo de varias unidades de las fuerzas especiales rusas”.

El fusil es ambidiestro y cuenta con un cajón de mecanismos de acero en forma de U invertida, según el fabricante. La culata del SVK es de polímero, a diferencia de la clásica de madera del Dragunov, aunque en las versiones modernas de ese famoso fusil también es de polímero. El nuevo fusil tiene una culata plegable para facilitar su transporte.

El pistón del SVK, que permite al fusil introducir un nuevo cartucho en la recámara tras cada disparo, forma parte de su sistema de pistón de corto recorrido accionado por gases, similar al del Dragunov. Pero el modelo que se presentó en Moscú no es más que un prototipo todavía.

Las mayores diferencias respecto al Dragunov (además del aspecto exterior) parecen ser su ergonomía y su diseño completamente modular. A decir verdad el SVK resulta más compacto que su languirucho predecesor. Kalashnikov señala que el nuevo arma puede utilizar cargadores de 20 disparos, el doble de capacidad que los cargadores de 10 del Dragunov.

Fusil SVK. Foto de Kalashnikov

Acorde con el concepto modular de su diseño, el SVK dispone de raíles tipo Picatinny integrados, lo que permite montar en el fusil una amplia variedad de visores de muchos aumentos. Kalashnikov está desarrollando dos versiones de forma que una dispare el cartucho 7'62 x 51 OTAN y la otra el cartucho 7'62 x 54R. Este último es el que también dispara el Dragunov.

Ambos cartuchos difieren en dimensiones y prestaciones. El hecho de que se desarrolle el SVK en ambos calibres significa que el fabricante pretende exportar el fusil, ya que el primero de estos cartuchos resulta más habitual en el extranjero.

Mecánicamente no tiene nada de revolucionario. Las armas de fuego modernas han progresado tanto en las últimas décadas, que no queda mucho margen para mejorar. Puede que a los amantes del característico y clásico diseño del fusil ruso les disguste el parecido físico del SVK con los fusiles de fabricación estadounidense de la familia SCAR.

Incluso el sistema de pistón del SVK resulta similar al del SCAR, el cual reduce el retroceso y le da mayor estabilidad al arma. Aunque los sistemas de pistón de corto recorrido accionado por gases resultan relativamente más complicados, con más partes móviles, que los de largo recorrido.

Kalashnikov también presentó un fusil modular de sniper de cerrojo de largo alcance denominado VSV-338, que el fabricante asegura que puede batir con precisión blancos hasta una distancia de 1.500 metros. El ejército ruso no lo ha adoptado todavía, y el SVK se encuentra actualmente en fase de pruebas en la fábrica.

No debería sorprender a nadie el hecho de que Kalashnikov se encuentre en pleno proceso de desarrollo de nuevos fusiles de sniper. El Kremlin ha invertido mucho en ello, como parte de un proceso más amplio de modernización de las Fuerzas Armadas que se aceleró después de 2011. El ejército ruso ha formado a cientos de snipers y muchos fueron enviados a un remoto centro de formación en Armenia.

Fusil Dragunov. Foto de Brian.ch en Flickr

La historia de los snipers rusos resulta bastante irregular. Jugaron un grandísimo papel durante las guerras mundiales, y el Ejército Rojo mitificó aún más sus hazañas con historias muy propagandísticas. No obstante, demostraron ser devastadores para la Wehrmacht.

Su importancia decayó durante la Guerra Fría, según los comentarios de Lester Grau y Charles Cutshaw en la revista Infantry. En previsión de ataques convencionales a gran escala sobre Europa, los soviéticos cerraron sus centros de formación de snipers en 1952 e introdujeron el Dragunov en 1963.

Debido al menor tamaño del Dragunov y su cajón de mecanismos, éste ofrece un alcance más reducido que el de un auténtico fusil de sniper. Sin embargo, el Dragunov puede disparar más rápido, por lo que resulta más eficaz a la hora de forzar a los soldados enemigos a mantener la cabeza agachada. Esto se ajustaba a la doctrina soviética, que consideraba a los snipers como apoyo a la infantería en el ataque.

Los tiradores soviéticos también estaban adiestrados para abatir personas importantes tales como oficiales, observadores de fuegos y dotaciones de armas colectivas. Incluso practicaban para poder batir la cabina de un helicóptero en vuelo a baja cota.

Pero las guerras de Afganistán y especialmente Chechenia supusieron llamadas de atención para los ejércitos rusos y soviéticos. En lugar de a una masa de soldados de la OTAN, los soldados rusos se enfrentaron a guerrillas con tácticas radicalmente diferentes caracterizadas por el uso generalizado de snipers.

En Chechenia, los combatientes rebeldes se agrupaban en equipos de entre tres y cinco personas armadas con fusiles de sniper, ametralladoras y lanzadores de granadas propulsadas por cohetes (RPGs). El trabajo del tirador de ametralladora consistía en distraer a los rusos y atraer sus fuegos, de forma que tanto ellos como sus vehículos quedaran expuestos al fuego del sniper y del tirador del RPG, que permanecían ocultos.

Los snipers chechenos herían a los soldados rusos y esperaban a que aparecieran sus rescatadores antes de abrir fuego.

“Uno de los elementos más importantes de las hostilidades en Chechenia era la guerra de snipers”, escribió Ariel Cohen en un informe de 2014 para la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra estadounidense [U.S. Army War College]. “El bando checheno se apoyaba enormemente en los snipers y las fuerzas federales rusas respondieron de la misma forma”.

Sin embargo, estos cambios no dejaron obsoletas a las armas del tipo Dragunov. Después de todo, los rebeldes chechenos combatían con las mismas armas. Los tiradores dotados de fusiles semiautomáticos de gran calibre y visores de muchos aumentos, con un alcance más corto, todavía tienen su papel.

Pero desde aquella guerra, los rusos desarrollaron y adoptaron varios fusiles diferentes con alcances más largos para atender especialmente estas deficiencias.

Ahora que las tropas rusas se encuentran cada vez más activas, hay más snipers entrenados y listos para combatir, con nuevas armas, en diferentes versiones, en camino.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

  • 100% ad free experience
  • Get our best stories sent to your inbox every day
  • Membership to private Facebook group
Show your support for continued hard hitting content.
Priced at $19.99 per year, the first 200 people to sign up will receive a free War is Boring T-Shirt.
Become a War is Boring subscriber