En 1916 la 100ª Compañía de Ametralladoras del Ejército de Tierra británico regó el campo de…

Uncategorized July 10, 2016 War Is Boring 0

En 1916 la 100ª Compañía de Ametralladoras del Ejército de Tierra británico regó el campo de batalla con 100.000 proyectiles en 12 horas La táctica...

En 1916 la 100ª Compañía de Ametralladoras del Ejército de Tierra británico regó el campo de batalla con 100.000 proyectiles en 12 horas

La táctica de las barreras de fuego resultó devastadora

por MATTHEW MOSS

Cuando el Ejército de Tierra británico se metió en la Primera Guerra Mundial sólo contaba con dos ametralladoras por batallón. Por el contrario, ya hacía tiempo que el Ejército Imperial alemán adoptara la nueva arma, y ya la tenía totalmente integrada en sus regimientos de infantería.

Cuando la guerra de trincheras alcanzó un punto muerto, los británicos aprendieron rápidamente cómo sacarle mejor provecho a la ametralladora. En octubre de 1915 el Ejército de Tierra británico creó el Cuerpo de Ametralladoras [Machine Gun Corps] para que se encargara de la poderosa nueva arma.

El Cuerpo de Ametralladoras agrupó las ametralladoras de infantería Vickers en compañías de 10 armas cada una y asignó una compañía a cada brigada. Mientras tanto, la infantería se hizo con sus propias ametralladoras ligeras Lewis que quedaron fuera del ámbito del Cuerpo de Ametralladoras.

El Ejército redactó una nueva doctrina táctica sobre el empleo masivo de las ametralladoras y la publicó en el manual reglamentario El Empleo de las Ametralladoras [The Employment of Machine Guns]. Poco después, en 1916, el nuevo concepto del Ejército de Tierra británico sobre el empleo de las ametralladoras tuvo una prueba de fuego.

Literalmente.

Una de las nuevas tácticas consistía en la “barrera de fuego”, mediante la cual varios grupos de tiradores de ametralladora disparaban indirectamente, es decir, sin ver necesariamente sus blancos, para evitar los movimientos de las tropas enemigas, para proporcionar fuego de supresión o en general para hostigar y suprimir al enemigo.

Los tiradores disparaban con cierto ángulo de elevación de forma que los proyectiles describieran un arco (tiro curvo) sobre el campo de batalla, tal como hace la artillería.

En la cabecera y sobre estas líneas, ametralladoras Vickers del Ejército de Tierra británico en acción durante la Primera Guerra Mundial. Fotos de Wikipedia

La 100ª Compañía de Ametralladoras [100th Machine Gun Company] fue de las primeras unidades en poner en práctica esta técnica de barrera de fuego de largo alcance en High Wood durante la sangrienta Batalla del Somme entre julio y noviembre de 1916. La compañía disparó la asombrosa cifra de 100.000 cartuchos en tan sólo 12 horas.

Eso supone un disparo cada tres segundos por cada una de las siete armas operativas de la compañía.

El Cuerpo de Ametralladoras combatió en todos los principales teatros de operaciones de la Primera Guerra Mundial. Sus soldados se hicieron acreedores de siete cruces de Victoria [Victoria Cross]. Finalmente el Cuerpo se disolvió en 1922, pero la venerable Vickers permaneció en servicio durante la década de los años 1960.

En mitad del caos y la carnicería de la Batalla del Somme, una pequeña arboleda se convirtió en uno de los focos de atención de los combates. Inicialmente High Wood formaba parte de la línea de trincheras secundaria de los alemanes, pero cuando las tropas británicas avanzaron sobre esa posición la arboleda se convirtió en el centro de la defensa alemana.

A lo largo de tres meses los británicos lanzaron varios ataques sobre la arboleda. El 14 de julio de 1916, durante la Batalla de Bazentin, los británicos ocuparon brevemente High Wood, pero al día siguiente se retiraron.

Los Aliados estaban decididos a retomar la arboleda definitivamente, pero la geografía de la zona suponía que la artillería aliada fuera incapaz de apoyar los ataques con su fuego de eficacia por el temor de alcanzar a las tropas propias.

Así que los comandantes aliados tomaron la decisión de apoyar el siguiente ataque con una barrera de fuego concentrado de ametralladora. Ordenaron a la 100ª Compañía de Ametralladoras que realizara tiro curvo para apoyar el avance de la infantería.

Imagen de la página web del Regimiento Worcestershire

El 24 de agosto la 100ª Compañía de Ametralladoras apuntó sus armas sobre las posiciones alemanas que se encontraban a 2.500 metros de distancia. A las 17:45 horas de aquel día de agosto siete de las ametralladoras Vickers de la compañía empezaron a disparar barreras de fuego con el fin de preparar el camino para la infantería.

A las 18:26 horas la compañía cesó los fuegos porque se temía que los impactos se estuvieran quedando cortos. A las 1840 horas el Capitán Seton-Hutchison, comandante de la compañía, ordenó que se reanudaran los fuegos. Las siete ametralladoras volvieron a regar con fuegos indirectos la línea alemana.

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Durante dos horas las ametralladoras dispararon sin parar y sin interrupciones mecánicas. Posteriormente aquella misma tarde la compañía se quedó sin agua para las camisas de refrigeración de las ametralladoras. Los soldados no dejaron ni por un momento de alimentar las ametralladoras con las cintas de tela de 250 cartuchos. A las 2000 horas la compañía empezó a cambiar alternativamente los cañones de las ametralladoras mientras mantenía una cadencia de fuego algo más lenta.

Al anochecer la compañía había disparado ya 67.000 cartuchos. Los pelotones de infantería ligera de montaña de la 33ª División trabajaron duramente para llevarles aprovisionamientos de munición y agua para las camisas de refrigeración.

Los cañones de las ametralladoras se pusieron al rojo vivo y la compañía estaba tan desesperada ante la escasez de agua que por la noche los tiradores de las ametralladoras empezaron a llenar las camisas de refrigeración con el agua de sus propias cantimploras.

A pesar de la lluvia de fuego de apoyo de ametralladora, los tres batallones de la 100ª Brigada que atacaban fueron incapaces de abrirse paso a través de la línea alemana. Por fin, a las 0610 horas de la mañana siguiente, la compañía cesó el fuego después de haber disparado un total de 99.500 cartuchos en poco más de 12 horas. El fuego de ametralladora había mantenido a raya a los refuerzos alemanes y apoyó el ataque y la retirada de la 100ª Brigada.

Los ataques continuaron durante todo el mes de agosto. El 14 de septiembre los Aliados por fin tomaron la arboleda. .

El Ejército de Tierra británico continuó utilizando sus ametralladoras Vickers a lo largo de la Primera y la Segunda Guerras Mundiales para disparar barreras de fuego, y finalmente fueron retiradas del servicio en la década de los años 1960.

Este artículo fue publicado por primera vez en Historical Firearms [Armas de Fuego Históricas].

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.


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